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Presión social y estética en jóvenes: cómo las redes fomentan trastornos y adicciones

La búsqueda de cumplir expectativas de género en mujeres: El síndrome de la piel perfecta y los labios turgentes

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Adicción por como se ve esteticamente la boca, la nueva moda

En otra época era la nariz. Ahora en el escenario argentino por ejemplo, la tendencia por lucir labios voluminosos y una piel perfecta ha alcanzado niveles alarmantes, especialmente entre las mujeres jóvenes.

La influencer Agostina «La Coqueta» Soria, quien compartió en sus redes que se inyectó ácido hialurónico de manera no profesional y con una jeringa compartida con su prima, evidenció un problema que va más allá de la estética: el riesgo serio de infección y necrosis. Este tipo de intervenciones, cada vez más frecuentes, reflejan una voracidad estética que encuentra su raíz en presiones sociales.

Epidemia de obsesión por la estética facial en jóvenes de 20 a 35 años

Según la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, en los últimos diez años la edad promedio de las pacientes que acceden a rellenos dérmicos ha bajado de 35 a 20 años.

La adquisición de estos tratamientos por parte de mujeres cada vez más jóvenes indica una transformación social donde la apariencia se vuelve un estándar innegociable. La influencia de redes sociales, en particular TikTok e Instagram, hapotenciado esta tendencia, promoviendo el deseo de imitar «antes y después» que presentan influencers y contenido viral.

El impacto emocional y psicológico de las exigencias de género en cuanto a lo estético en las mujeres y niñas parece no haber cambiado mucho a diferencia de lo que el sentido común nos diría hoy en el siglo 21

Además del riesgo físico, existe un impacto profundo en la salud mental de estas jóvenes. Datos de la revista Psychology Today revelan que el 76% de las niñas entre 7 y 17 años ya siguen rutinas de skincare diarias, muchas impulsadas por la presión estética que generan las redes sociales.

Salud hormonal en la mujer: equilibrio para una vida plena

La conexión con la ansiedad, la baja autoestima y los síntomas depresivos es comprobada en múltiples estudios, siendo el 75% de las adolescentes quienes sienten una presión constante para ser bellas o delgadas, según datos del Journal of Youth and Adolescence.

Daños dermatológicos y riesgos asociados a la intervención

El uso no supervisado de productos y aplicaciones de ácido puede derivar en irritaciones, dermatitis, inflamaciones y cambios en la pigmentación de la piel en las jóvenes.

La Academia Española de Dermatología advierte que estos daños pueden ocurrir cuando las prácticas se realizan sin la guía adecuada, exacerban los riesgos de infecciones y complicaciones serias que pueden no tener vuelta atrás.

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La creciente adicción: la cosmeticorexia

El fenómeno de la obsesion por mejorar la apariencia, conocido como cosmeticorexia, ya se detecta en niñas preadolescentes en Argentina (y en el resto del mundo aunque son pocos los estudios que pueden encontrarse acerca de esta temática y poco debatidos) y se intensifica tras los 12 años, según la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.

Este patrón compulsivo refleja que aún exise imposición cultural de género que exige a nuestras niñas y mujeres a cumplir con ideales imposibles que si no se cumplen es debido a una insuficiencia propia individual y no a una presión que viene de una ideología limitante y de incentivar el consumo cada vez a una menor edad, de manera constante y acelerada, alimentada por el contenido en línea que promueve modelos de belleza irrealistas.

Redes sociales: responsables y trampas

El impacto de TikTok e Instagram es clave en la fomentación de estos comportamientos peligrosos. La etiqueta #skincareroutine en TikTok ha superado los 200 mil millones de vistas, evidenciando la magnitud del fenómeno.

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La estima de uno mismo es un factor imprescindible para alcanzar el bienestar y vivir de una forma…

Sin regulación, muchas de estas publicaciones impulsan conductas riesgosas, que en muchos casos no consideran las consecuencias de no seguir los procedimientos adecuados o de someterse a tratamientos peligrosos.

La Academia Española de Dermatología advierte que la influencia de estas plataformas fomenta la proliferación de productos imitados, no autorizados o no testeados de forma correcta que pueden ser desastrosas para la piel y la salud de las jóvenes.

El machismo y la presión de género que impone la nueva tendencia de belleza en las mujeres

En Argentina, seis de cada diez mujeres están dispuestas a intercambiar un año de su vida para alcanzar un ideal de belleza impuesto por la sociedad, y nueve de cada diez han estado expuestas a contenido estético dañino en redes sociales, según estudios de Belleza Real de Dove.

La presión estética, no solo afecta la salud sino que también está enraizada en estereotipos de género y en expectativas sociales desiguales, que perpetúan roles y estándares que promueven la inseguridad y el autocuidado extremo.

Así funciona, te generan inseguirdades para que creas que necesitas siempre algo más y entonces te mantengas consumiendo montones de productos que en el fondo no necesitas.

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Economía emocional y distorsión de la realidad

El 60% de las adolescentes manipulan sus fotos con filtros, aumentando la brecha entre su apariencia real y la imagen idealizada que desean proyectar.

Esta práctica genera lo que se conoce como Snapchat dysmorphia, un trastorno que distorsiona la percepción de uno mismo y alimenta la necesidad de modificar o perfeccionar la imagen constantemente. La Universidad de Boston explica cómo estas dinámicas contribuyen a una autoimagen distorsionada y a un ciclo de insatisfacción.

La urgencia en fortalecer la educación sexual integral y el consumo responsable desde jóvenes en las escuelas

Actualmente existe la Educación Sexual Integral (ESI) en Uruguay. El país ha establecido la educación sexual como un eje transversal en el sistema educativo, desde la educación inicial hasta la formación docente.

Se trata de una forma de educar desde pequeños los principios y valores del respeto a la diversidad y al propio cuerpo en todas sus formas, previniendo también situaciones de bullying que generan trauma social a largo plazo.

El Programa Nacional de Educación Sexual (PES) se implementa desde 2008 en todos los niveles y modalidades de la educación obligatoria, con el objetivo de promover la reflexión crítica sobre la sexualidad y las relaciones de género. 

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