QatarEnergy adquiere un tercer bloque en el mar uruguayo para explotación petrolera
La petrolera estatal catarí adquirió 18% del bloque OFF-4 en Uruguay como socio no operador, sumando su tercera área offshore en el país.

La compañía estatal catarí QatarEnergy concretó durante esta semana la adquisición de un 18% de participación en el área OFF-4, ubicada en aguas jurisdiccionales uruguayas. La operación se realizó mediante un acuerdo de farm-in con BG International Limited, filial de Shell, y posiciona a la empresa como socio no operador en el contrato de exploración y producción de hidrocarburos. El bloque será operado por APA Corporation (ex Apache), que retiene el 50%, mientras que Shell mantiene el 32% restante.
El área OFF-4 se suma a dos bloques más donde QatarEnergy ingresó en marzo de 2026. En el OFF-2, Shell conserva el 70% y la operación, con QatarEnergy participando en un 30%. En el OFF-7, Shell posee el 40%, mientras que Chevron y QatarEnergy tienen cada una un 30%. En los tres casos, la adquisición de participaciones se efectuó a través de BG International Limited, según la información confirmada por la empresa.
“Nos complace fortalecer nuestras relaciones con nuestro socio estratégico Shell a través de estos acuerdos, que marcan nuestra primera entrada en el sector de exploración y producción de Uruguay, al tiempo que expandimos aún más nuestra presencia en Sudamérica”, afirmó Saad Sherida Al-Kaabi, ministro de Estado para Asuntos Energéticos, presidente y director ejecutivo de QatarEnergy.
La exploración offshore en Uruguay
Los tres bloques donde QatarEnergy ha ingresado se localizan frente a la costa atlántica de Uruguay. El OFF-4 abarca una superficie de 11.155 kilómetros cuadrados, mientras que el OFF-2 y el OFF-7 se extienden hasta los 18.227 kilómetros cuadrados cada uno. Las profundidades de agua en estas áreas varían desde los 40 hasta los 4.000 metros, lo que implica el uso de tecnología de aguas profundas para las tareas de exploración.
En las áreas mencionadas se están realizando estudios técnicos para determinar la presencia de hidrocarburos en el mar. El trabajo consiste en analizar la geología de la zona y evaluar los recursos potenciales mediante el uso de modelos 3D y tecnología avanzada de medición.
Para esto, se ha realizado una inversión millonaria en la compra de datos técnicos y se llevan adelante tareas de procesamiento de imágenes del subsuelo para identificar con precisión las mejores oportunidades de exploración.
“Queremos agradecer a las autoridades uruguayas por su apoyo y esperamos trabajar con nuestros socios en esta oportunidad para lograr resultados positivos en beneficio de todas las partes”, agregó Al-Kaabi según un comunicado oficial difundido por QatarEnergy.
El contexto geológico y el renovado interés del sector
El motor del renovado interés en la cuenca offshore uruguaya tiene fundamentos geológicos. Los descubrimientos de hidrocarburos en Namibia durante los últimos años reactivaron las expectativas porque, en términos de geología, ese país africano y Uruguay son márgenes conjugados: hace aproximadamente 90 millones de años ambas masas terrestres estaban unidas. Las rocas que generaron petróleo en Namibia son las mismas que se encuentran presentes en la plataforma continental uruguaya.
Las petroleras invirtieron más de 1.600 millones de dólares en Uruguay entre 2009 y 2016, lo que generó una base de datos geológica de gran magnitud para el Atlántico Sur. La historia exploratoria del país acumula solo tres pozos perforados: dos en la década de 1970 y uno en 2016, ninguno de los cuales resultó productivo. La búsqueda de petróleo en Uruguay se extiende por más de medio siglo sin hallazgos comerciales hasta la fecha.
Actualmente, seis empresas de primera línea global se encuentran presentes en siete bloques offshore uruguayos, con programas de trabajo comprometidos por 233 millones de dólares. Las compañías involucradas incluyen APA Corporation, Shell, YPF, Challenger Energy (asociada con Sintana), Chevron y QatarEnergy.
El pozo programado y las proyecciones del sector
APA Corporation tiene previsto ejecutar un pozo exploratorio en el bloque OFF-6 con una inversión estimada en 200 millones de dólares. La perforación se realizará en aguas de más de 2.000 metros de profundidad, a unos 210 kilómetros de distancia de la costa uruguaya. La ventana temporal para esta operación se ubica entre el segundo semestre de 2026 y el primer trimestre de 2027. Este sería el primer pozo perforado en la cuenca offshore de Uruguay desde 2016.
Según declaraciones del jefe de Exploración y Producción de Ancap (la estatal petrolera uruguaya), “todo el mundo está mirando el pozo de Uruguay” y las grandes compañías del sector lo califican como uno de los cinco o diez pozos más importantes del mundo para 2026. El expresidente de Ancap ha señalado que la probabilidad de encontrar hidrocarburos en algunos prospectos subió de un 9-10% a alrededor del 25%.
Uruguay depende casi por completo de las importaciones de crudo, que en 2023 alcanzaron 1.070 millones de dólares, convirtiendo al petróleo en el producto más importado del país. El CEO de YPF resumió la situación con la siguiente frase: “Si se encuentra petróleo, Uruguay es otro país”.
El marco contractual y la captura de renta estatal
Los contratos de exploración y producción vigentes en Uruguay prevén que el Estado capture renta por tres vías diferentes. La primera corresponde a la parte del profit oil (petróleo de ganancia) que recibe el país. La segunda vía es el impuesto a la renta sobre la ganancia obtenida por las empresas petroleras. La tercera consiste en el margen que percibe Ancap si decide asociarse a los proyectos.
El contrato establece que Ancap, la petrolera estatal, tiene el derecho de asociarse en hasta un 20% de cada bloque. Esta cláusula permite al Estado participar directamente en los resultados positivos de eventuales descubrimientos sin asumir los costos iniciales de exploración. Los acuerdos de farm-in como los realizados por QatarEnergy cumplen un rol clave en la exploración offshore uruguaya, ya que permiten redistribuir riesgos y compartir la carga financiera en etapas futuras, donde las inversiones aumentan significativamente.
Además, estas operaciones facilitan la incorporación de nuevas capacidades técnicas: las empresas socias aportan experiencia en exploración en aguas profundas, tecnología avanzada y conocimientos operativos que pueden mejorar la eficiencia y las probabilidades de éxito. La transacción de QatarEnergy da continuidad a la estrategia de expansión internacional de la compañía en el sector upstream, a medida que consolida su presencia en exploración y producción de GNL en África, América y el Mediterráneo oriental.
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