EL DIPUTADO ENCUENTRISTA JORGE ORRICO ACTUARA EN LA PELICULA "ESTRELLA DEL SUR", DE LUIS NIETO

De la escena política al celuloide

MAURICIO CAVALLO

 

Ese vínculo entre padre e hijo es invadido por sucesos políticos pasados y presentes, las historias individuales de los integrantes de la familia y la diferencia entre dos generaciones.

La película cuenta con la participación del actor argentino Jean Pierre Noher, en el personaje de Gregorio y la actriz uruguaya Margarita Musto personificando a Mercedes, entre otros actores.

Asimismo, en el filme participa el diputado Jorge Orrico quien encarna a Roberto –un médico amigo de la pareja de uruguayos que ha vuelto del exilio en España– que ha estado vinculado a la izquierda que tomó las armas, pero que luego de años tiene una actitud distinta respecto a la de sus amistades.

Gregorio, que tiene un pasado revolucionario, está casado con Mercedes y tiene dos hijos adolescentes.

Orrico caracteriza –según sus propias palabras– a un personaje crítico, el que además, por tratarse de un médico, tiene «una faceta de héroe».

El legislador participa en unas seis escenas que fueron rodadas en escenarios naturales de los balnearios Guazuvirá, Bello Horizonte y El Pinar.

Si bien Orrico y Nieto se conocieron cuando el parlamentario fue redactor del proyecto de ley sobre cinematografía, el interés del legislador por la actuación se remonta a sus años de adolescente.

El legislador, de cincuenta y cinco años de edad, fue actor de teatro independiente entre los años 1980-1984 e integró el grupo «Teatro de Todos». Entre las obras en las que participó se destacan: Un marido de ida y vuelta, El concierto de San Ovidio, Una libra de carne y La República de la calle.

Sin embargo, su primera experiencia en teatro fue en la Comedia Nacional, siendo niño y alumno de la Escuela Municipal de Música. La obra se llamaba La araña y la mosca, fue escrita por escrita por el autor nacional Jorge Blanco, y dirigida por Ruben Yáñez. Actuaban también, Jaime Yavits, Julio Calcagno y Omar Grasso.

«Después tuve que dejar aquello que me gustaba mucho. Ahora apareció Luis Nieto y nos hicimos amigos. Esto también me permitió, entre otras cosas, conocer a la excepcional actriz Margarita Musto y su veta humana, lo que ha sido una cosa muy linda que me ha pasado este año», relató el legislador.

Asegura que le «encanta el cine, el teatro y ser protagonista», lo que realiza como «una actitud militante» en cuanto a presentar su rostro ante la pantalla y someterse a las críticas, «ya que la gente está acostumbrada a verme en otros escenarios».

Junto al actor Carlos Castro y Jean Pierre Noher, Orrico participa en una escena en la cual los tres personajes discuten sobre Lenin. «Se trata de un diálogo al que le damos significado, a partir de un texto establecido».

Aunque aclara que no se debe confundir «improvisación con la creación a partir de lo que está escrito y que es acordada», sostiene que no le gusta «el teatro de quienes permanentemente están improvisando o ‘morcilleando’, porque en realidad se divierten más ellos que el público».

Relató que la película trata de un matrimonio de tupamaros uruguayos que está exiliado en España cerca de veinte años y regresan a nuestro país con dos hijos españoles.

En el filme, se reflejan los problemas que en la actualidad tienen quienes fueron militantes en la década del sesenta y ahora se encuentran que sus hijos no siguen sus pasos. «Es un problema de generaciones y de búsqueda de sus propios mundos, vivencias y peripecias».

«El teatro es un juego»

Orrico afirma que está cumpliendo un sueño, «porque quien alguna vez se subió a un escenario siempre sueña que algún día va a hacer cine, pero no porque sea superior al teatro».

«Si hubiera un papel que me encantara hacer en teatro, no sé lo que haría. Hay una sana envidia porque cuando uno va al teatro y hay un papel que le gusta mucho dice: ‘a mí me gustaría participar de esto'», sostiene.

Según Orrico, «La vida es un camino lleno de opciones y no me faltan escenas aquí en la política, yo no me puedo quejar de la vida. No sólo Pablo Neruda puede decir confieso que he vivido, porque creo que yo he vivido, me podré reprochar muchas cosas, menos no haberlo intentado».

Si bien no cambiaría el escenario de la política por el del cine o del teatro, porque tiene «una gran vocación política y por el trabajo de diputado», de todas formas trataría de hacer ambas actividades compatibles.

«Siempre tengo más de una actividad, porque creo que uno debe explorar permanentemente otras cosas. Debe existir algo de lo cual trabaje y sea profesional, pero también debe haber otras inquietudes».

Indicó que desde hace mucho tiempo maneja la idea de incorporarse al elenco del grupo de teatro del Colegio de Abogados lo cual sería una etapa intermedia, «porque si bien es hacer teatro no es hacerlo en forma profesional donde hay muchas exigencias».

«Yo disfruto mucho actuando y eso es lo sustantivo, porque el teatro es un juego y uno debe disfrutar, más allá de que hay mucho nervio y estrés porque enfrentar al público es muy difícil», puntualizó.

No obstante, entiende que «nada exige un esfuerzo de concentración tan grande como en el cine por los sucesivos cortes que se van dando en la filmación ya que cada una de las tomas se realiza en forma separada, mientras que en el teatro hay un relacionamiento entre los personajes porque se avanza en forma sucesiva».

Tanto para el parlamentario como para el actor, «es importante que el Uruguay aparezca mostrándose a través de la pantalla grande porque eso hace que se lo coloque en el mundo». *

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