Neuronas y neurosis

HOGAR CON SABOR ESPAÑOL

Canal 10 comenzó con su promocionada producción «Hogar dulce hogar».

Según se informó por la productora del programa, el interés marcó el mayor porcentaje de audiencia en esa franja horaria, poco después de las 21.00 horas.

La expectativa creada ya desde hace meses sobre lo que iba a ser «el gran producto de este año», claro, generó esa receptividad, Y, antes que nada, cumplió con buen éxito esa primera muestra.

Siempre hay peros. Se trata de una adaptación del programa español «Escenas de Matrimonio» que produjo hasta hace poco Telecinco en España y que desde 2002 había comenzado en TVE, la oficial, como «Noche de fiesta», luego había pasado a Antena 3 como «La sopa boba», que tuvo su momento teatral como «Matrimoniadas» y que Telecinco revivió en esas escenas conyugales por tres temporadas aunque fue cambiando las parejas y desdibujándose hasta que llegó el final hace un par de meses.

La aceptación en su país generó su emisión y su adaptación en muchos otros. Y Uruguay ahora se suma a los seguidores de la idea.

La esencia es la misma. El juego de varios matrimonios que intercambian frase a frase sarcásticos comentarios sobre su compañero/a, y la sonrisa acompaña esos venenosos y cínicos retruécanos.

La puesta en pantalla de «Hogar dulce hogar» tiene, por supuesto, una mayor identificación local. Detrás de ello hay un grupo de varios libretistas. El coordinador es Gonzalo Gómez y están Ana Magnabosco, una prolífica dramaturga, desde «Viejo smoking» a «Don Pepe en el jardín», junto a Jimena Márquez, Eduardo Rigaud, letrista carnavalero («La Comedia») y Daniel Bello. Para una mejor solidez visual se contrató como directora a Diana Alvarez, argentina, con experiencia en novelones como «Estrellita mía» o «La extraña dama» y que aquí logra un buen ritmo de planos.

Si aceptamos esa ironía, ese sarcasmo que parece tan natural, es buena parte resultado de un elenco que suele manejarse en la televisión con naturalidad, con los gestos que debe captar una cámara, ligeros, leves, sin exageraciones, como es el caso de Hugo Arana, de Sebastián Almada, de Graciela Rodríguez ­un poco más afectada de lo necesario, quizás­ de la presencia canchera de Cristina Morán, de una muy buena Paola Bianco mientras Elena Brancatti, Hugo Blandamuro, Leonor Svarcas, Jorge Bazzano, Alexandra Montalvo y Ernesto Lloti cumplen sus desencuentros sin mayores caídas en afectaciones exageradas, gritadas, propias de la teatralidad.

Sin duda, que el eje del entusiasmo estará dado en esas relaciones de Arana, ese bancario a punto de prejubilarse y de la muy vitriólica Graciela como mujer poco satisfecha. Parecen entenderse muy bien.

La compra de los derechos es de una docena de capítulos. Este inicio prometería más, lo que es mucho decir para una comedia de producción local.

Benditos sin causa. El proceso electoral provoca, con razón, enfrentamientos de los políticos y del manejo que de la información hagan los medios de comunicación. Es más que aceptado que «la objetividad política» no existe como tal porque basta eliminar unas palabras, mostrar unos planos desafortunados, escribir titulares que luego se contradicen con el contenido de los dichos o ignorar simplemente notas que no son favorables a los comunicadores. Pero hay manipuleos que pueden parecer

Casuales. «Bendita Tv» el domingo pasado olvidó tones y sones en sus pretendidas humoradas sobre los políticos y los periodistas.

Ya que estamos en este entretiempo político, en el que únicamente hay entrevistas pero no hay publicidad, la que deberá esperarse y parece que vendrá fuerte, hasta el 25 de setiembre, debemos entender que Roberto Moar en «Subrayado» cometió un error inocentón cuando presentó una nota al «Chengue» Morales y allí le preguntaron a ese referente futbolero pero no político, si votaría a Hugo de León. Eso es publicidad, quiérase o no.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje