FARANDULA Y TRANSGRESION

Abigaíl: la mediatización de un sueño femenino

Siliconas a canje, suena estrepitoso. Quizá impresione, o parezca mercantilización de una intimidad. Pero liberó e impulsa una carrera y una opción de vida. Ponerse siliconas para Abigaíl Pereira, nacida hombre, y convertida (o en camino de) en la mujer que quiere ser, reafirma la identidad femenina, artística, expresiva y combativa que eligió. En la noche del jueves pasado lo hizo, ante cámaras del programa ‘Cámara testigo’, del que participa. La apropiación de su experiencia, y su mediatización, fue lo que le permitió a Abigaíl vivirla.

Hace menos de un año ni su nombre ni su rostro de nariz contundente -a la que ella llama con humor «un picaporte que le abrió puertas»-, resultaba conocido. La participación de Abigaíl en Bailando por un sueño la hizo conocer, le abrió puertas laborales con las que soñaba, y hoy le dio los medios para acometer a las necesidades que forman parte del destino que quería. Hoy, su presencia en cualquier programa, dispara el rating, por lo cual la convocan de todos los canales. Esto rompe esquemas, dada la tradición de figuras sobrias y comedidas encumbradas como referentes y líderes de opinión en la televisión uruguaya.

«En siete días estará recuperada y trabajando» dijo a LA REPUBLICA el tío de Abigaíl, José Rodríguez, cuya familia integrada por primas, tía y una abuela nonagenaria la hospeda en la casa en estos días para «contenerla y porque la queremos mucho».

Abigaíl participó de la serie La oveja negra («estén atentos especialmente al capítulo número 8″, dice su tío), continúa en el programa El show del mediodía, y sus próximos compromisos incluyen el estreno de ‘Asesíname dulcemente’, una obra que estrena en Carlos Paz (Córdoba) el 10 de noviembre. La obra irá en el teatro de enfrente a aquel en donde va a estar otra travesti glamorosa y popular: Florencia de la V, con quien, según el tío de Abigaíl «compiten, sí, pero no sé si Florencia puede competir con la altura que tiene Abigaíl».

«Es difícil que una figura en el Uruguay, por ser un país conservador, ingrese en todas las capas sociales», reflexiona su tío, como toda su familia, con la camiseta puesta por la sobrina. «Creo que ha predominado con un respeto que se ganó. La gente se siente identificada con lo que ella simboliza y piensa, no sólo de la diversidad sexual, sino respecto a la rectitud en la vida. Es una persona que se pasa estudiando, leyendo, le quedan dos materias para terminar enfermería, fue delegada sindical de su gremio, tiene vocación de servicio. Pertenece a una familia trabajadora, hija de papá confitero y mamá ama de casa. También ha sufrido mucho, así como fuerte, le afectan los prejuicios y golpes, pero tiene una necesidad de ser ella misma, es natural.

Su fortaleza viene de la vida que ha llevado. Carga con una enorme mochila, y está llegando con mucho esfuerzo, trabajo y dignidad, a donde se merece». *

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