Silvio Rodríguez llega a Uruguay con sus herramientas de aflojar odios y apretar amores
Tras varios años de ausencia en tierra oriental, el gigante trovador cubano Silvio Rodríguez Domínguez volverá a presentarse en Uruguay. Será este viernes 17 y sábado 18 de octubre en el Antel Arena de Montevideo cuyas localidades fueron agotadas hace varios meses a pocas horas de puestas a disposición de un público ávido de presenciar la actuación del mayor cantautor de la poesía y música universal.

El cantautor latinoamericano brindará su espectáculo arropado por una banda musical que supera la excelencia y que está integrada por Rachid López en guitarra, Maikel Elizarde en tres cubano, Jorge Reyes en contrabajo, Jorge Aragón en piano, Emilio Vega en vibráfono y percusiones, Oliver Valdez en batería, Niurka González (esposa de Silvio) en flauta traversa y clarinete y Malva Rodríguez González (hija de Silvio y Niurka) en piano y voz. De acuerdo a lo anunciado por la agente de prensa Sibyla Trabal las puertas del Antel Arena se abrirán a las 19.30 horas. A las 20.00 actuará Maine Hermo (viernes) y la banda de reggae IKA (sábado). En ambas jornadas Silvio dará inicio a su actuación a la hora 21.00.
Su regreso se enmarca en una gira sudamericana: Chile, Perú, Argentina, Uruguay, Colombia en la cual presenta su más reciente disco “Quería saber” de 2024 y repasa algunas de sus más célebres canciones. Esas que son insoslayables a la hora de hacer una síntesis de sus más de seiscientas composiciones.
Así será entonces que se podrán escuchar clásicos como Rabo de nube, Te doy una canción, El unicornio azul, Sueño con serpientes, Canción del elegido, Ojalá, Pequeña serenata diurna, La era está pariendo un corazón, El reparador de sueños y otras de más reciente factura como Viene la cosa, Las sillas, Canción para no botar un sofá, Tonada del albedrío (en homenaje al Che), Eva, Te amaré, El necio y Mas porvenir (en homenaje a Pepe Mujica). Asimismo habrá espacio para tributar homenaje a otros co-fundadores de la Nueva Trova Cubana ya ingresados a la inmortalidad, interpretando Yolanda, de Pablo Milanés; Créeme, de Vicente Feliú y Te perdono, de Noel Nicola.
La poesía es un arma cargada de futuro
En estos tiempos farandulizados en donde el simple entretenimiento, la tilinguería y el pasatismo se ha apoderado de escenarios y medios de comunicación masiva, Silvio Rodríguez vuelve para recordarnos que como bien lo expresó Gabriel Celaya “la poesía es un arma cargada de futuro”.
A sus 78 años y próximo a los 79 que cumplirá el próximo 29 de noviembre, Silvio sigue definiéndose como un aprendiz que se nutre de lo cotidiano para devolverlo hecho poesía a sus semejantes, mostrando y demostrando que tal vez nada sea más valioso que un rabo de nube y que su profundo sentido humano y humanista que le llevó a mediados de los años 60 a incursionar en la poesía y la música sigue hoy intacto y más vigente que nunca.
Es así que lejos de estridencias, de lucecitas montadas para escena, de gigantes pantallas digitales, de fuegos de artificio, de efectos marquetineros, es decir, de toda esa industria de consumo que solo procura distraer, vender y hacer dinero, Silvio se plantará en el escenario para ser escuchado, para que sea su voz la protagonista, la que lleve a los oídos y sensibilidad de los auditores todo el poder de la poesía hecha canción.
Experiencia insoslayable: luego de asistir a sus conciertos quien lo hace ya no es la misma persona. Tras el baño de emociones que permea la sensibilidad se sale transformado, enriquecido, esperanzado, con la plena convicción que la vida no es un puñado de monedas y que el destino humano más allá de sinsabores, está en nuestras manos, en lo que hagamos o dejemos de hacer, “uno no siempre hace lo que quiere pero tiene el poder de no hacer lo que no quiere” -nos recordaba Mario Benedetti.

Calidad artística, mensaje potente
Desde aquel ahora lejano 1 de marzo de 1985 en que Silvio visitó por primera vez nuestro país, días en que tuvimos la fortuna de fungir como guías por nuestra capital de la delegación cubana (Silvio, Pablo Milanés y el Ballet Nacional de Cuba) y de los nicaragüenses Carlos y Enrique Mejía Godoy y Norma Helena Gadea, hasta el presente, ha corrido mucha agua bajos los puentes. Sin embargo, la calidad artística, la potencia del mensaje, la musicalidad y el sentido último de las razones que le llevaron y le llevan a empuñar la canción como herramienta sensible para mejorar la condición humana, siguen en pleno vigor.
Serán dos noches inolvidables en donde la calidad artística, el buen gusto y el compromiso ético y estético nos recordarán que “el cantar tiene sentido, entendimiento y razón”. La canción necesaria, la canción entonces como propuesta ya que la palabra tiene el poder de la resistencia y la transformación.
Silvio ha logrado composiciones que trascienden los tiempos y las geografías. Poesía en estado puro. Piénsese, por citar tan solo dos ejemplos, en como un mismo texto puede desdoblarse en diferentes intencionalidades: la icónica Ojalá bien puede tener un profundo significado político, que lo tiene, y también, despojada de esa connotación, ser una bella canción de amor-desamor. La reciente Mas porvenir, en homenaje a Mujica que recoge la esencia de la peripecia vital de Pepe, también permite desconectarse del luchador social, del hombre político y abstraerse del personaje para ser una hermosa y profunda canción de amor en donde el rencor, la venganza, el odio no tienen cabida a pesar “del daño que me hiciste” ya que “se fue por donde vino. Supe arrancarme clavos y seguir sonriente, no quise ser esclavo de una cuenta pendiente. La vida se hace breve para hacerla mejor, espero que quien quede viva para el amor”.
Y como el canto colectivo es sanador, Mas porvenir como algunas de las canciones más clásicas serán coreadas por la multitud con la emoción a flor de piel, en algunos casos con los ojos empañados en lágrimas. Es que esa y no otra es la función del arte, es penetrar el alma humana para, desde la sensibilidad y la emoción, hacer que nos percibamos un poco mejores, más buenos, más buenas en el estricto y fundacional sentido de la palabra bondad.
Sin lugar a dudas estas dos jornadas en el Antel Arena serán memorables y lo mejor que en materia poética-musical será escuchado y visto en Uruguay en los últimos tiempos. Poeta de la cotidianeidad, de los barullos del alma, de los sentimientos y sentires más profundos del ser humano, hombre comprometido con su tiempo y con el porvenir, Silvio Rodríguez Domínguez, fiel a sí mismo nos dirá nuevamente que busquemos el unicornio azul de nuestros sueños ya que es allí, a pesar de las serpientes que debemos matar una y otra vez, donde se encuentran las razones últimas de la existencia y la felicidad humanas. El reparador de sueños nos muestra el camino. Dice Silvio: “Me vienen a convidar a arrepentirme, me vienen a convidar a que no pierda, me vienen a convidar a indefinirme, me vienen a convidar a tanta mierda. Dirán que paso de moda la locura, dirán que la gente es mala y no merece, más yo seguiré soñando travesuras (acaso multiplicar panes y peces). Yo me muero como viví, yo me muero como viví”.
Salud Silvio, haces falta, claro que haces falta, bienvenido a Uruguay.
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