Jabalíes y zorros arrasan los campos
El joven productor agropecuario local y perito agrónomo José M. Pérez Hernández denunció la «grave situación» que se atraviesa en el Este uruguayo, y fundamentalmente en Lavalleja, y solicitó a las autoridades nacionales apoyo para encontrar alguna solución.
LA REPUBLICA lo acompañó en una gira por su establecimiento y nos confesó: «Tenemos que dormir todas las noches en el campo en medio de las majadas, e igualmente es inútil. Es increíble: zorros y jabalíes se han asociado para matar y arrasar con todo a su paso. A mí, por ejemplo, me han comido el 90% de los corderos y el 10% de las ovejas adultas. Me están llevando a la bancarrota».
Un veterinario local explicó que el chancho jabalí llegó a nuestra zona desde Europa, de la mano de don Aarón de Anchorena, un hacendado argentino que -según dicen- cruzó en globo el Río de la Plata en 1907 para instalarse como empresario y aventurero en el departamento de Colonia e introdujo la especie a la estancia que compró en Uruguay con la intención de practicar caza deportiva. Debido al muy buen clima reinante en la zona, la existencia de lugares aptos para su reproducción y la ausencia de grandes carnívoros, el jabalí se expandió por todo el país.
Desde 1982 es considerado plaga y se permite su caza, industrialización y venta durante todo el año. El jabalí es un mamífero de tamaño mediano provisto de una cabeza grande y alargada, en la que destacan unos ojos muy pequeños. El cuello es grueso y las patas son muy cortas, lo que acentúa aún más su rechoncho cuerpo, en el que es mayor la altura de los cuartos delanteros que los traseros.
Aunque de mala vista, ésta está compensada con un importante desarrollo del olfato y del oído. «El olfato es un sentido muy desarrollado, de modo que le permite detectar alimento o enemigos a más de 100 metros de distancia, localizar trufas y otros vegetales y animales bajo tierra. El oído está también muy desarrollado y puede captar sonidos imperceptibles para el oído humano».
Es sabido que el jabalí durante el día es normalmente sedentario, pero por la noche puede recorrer distancias considerables, que pueden ir desde los 2 a 14 kilómetros, y es muy veloz para escapar, aunque por breves períodos. En el bosque utiliza casi siempre los mismos pasajes para sus correrías, pero las hembras preñadas o con crías se vuelven más sedentarias.
«Dentro de Minas»
Pérez Hérnandez tiene su establecimiento a escasos kilómetros de la ciudad de Minas, en el entronque de las rutas nacionales 60 y 12, en medio de las sierras, y fue muy claro al señalar que «en todo Lavalleja y cerca del límite con Maldonado y Florida, la cosa es muy grave y delicada».
«De acuerdo a datos actuales de que disponemos, los departamentos afectados son la mayoría. Prácticamente esta diseminado por todo el país, pero ya es incontrolable en Lavalleja, Maldonado, Florida, Durazno y Rocha. Está en grandes zonas de Treinta y Tres, y ahora también complica mucho en Artigas, Tacuarembó y Paysandú», añadió.
Aseguró a LA REPUBLICA que «atacan prácticamente todo, sobre todo corderitos, también ovejas y terneros recién nacidos o animales débiles y enfermos o que en épocas de sequía o inundación se arriman a tomar agua, se entierran y tiene dificultad para salir». «Los chanchos los agarran y hacen destrozos, también con la ración que tenemos guardada en los silos», agregó.
«Personalmente, ya he perdido unos 3.000 dólares a la fecha, entre la ración que pasó por el estómago de los jabalíes y la demás. Se están comiendo la reserva de ración que tenemos envasada, a metros de los establecimientos y perimetrada por cerca electrificada. Marchan con todo, los residuos de otras cosechas, el maíz, el sorgo, los cultivos de trigo, lo que sea», enfatizó.
Quizás por la gran superficie forestada existente hoy en día el jabalí encuentra un hábitat ideal y se expanda cada vez más. «Uno ve las trilladeras y las osadas por todos lados. En la forestación el jabalí encuentra posibilidades de reproducción, alimentación y tranquilidad, y eso hace que la población esté creciendo tanto que ya es incontrolable. Además se mueven cuatro o cinco kilómetros sin ningún problema en el correr de la noche», indicó Pérez.
También zorros
Durante la parición, los jabalíes comen corderos y las ovejas se debilitan. A ellos se les suman los zorros. «Es increíble verlos juntos en acción. Tenemos los potreros con alambrado eléctrico bajo en todo el perímetro e igual combinan esfuerzos para matar. Los zorros saltan los alambres y producen la estampida de la majadas que los rompen. En las disparadas los jabalíes matan al barrer y comparten el botín con los zorros», relató.
El productor agropecuario fue muy claro al relatar que «más de uno se fundirá» si no se encuentra alguna solución.
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