INGENIO Y AÑOS DE PERSEVERANCIA PERMITIERON SUPERAR A UNIVERSIDADES MAS IMPORTANTES DEL MUNDO

Médico uruguayo inventó nuevo corazón artificial

El doctor Juan Manuel Giambruno, cirujano cardíaco uruguayo de 54 años, viene trabajando en su especialidad desde hace 30 años, con énfasis en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca en etapa terminal. Desde el origen de su actividad profesional ha presentado una fuerte inclinación al estudio de la compleja evolución de la Asistencia Circulatoria Mecánica en la medicina mundial.

«El trasplante cardíaco ha demostrado ser una solución maravillosa para la insuficiencia cardíaca terminal, pero siempre me generó un sentimiento contradictorio, porque es necesario que alguien fuerte y sano muera accidentalmente para que sirva a otro que está enfermo. De ahí mi interés por otras soluciones, pero también por lo que implica de ingenio creativo», dijo Giambruno a LA REPUBLICA.

Basándose en conceptos médicos y a partir de los trabajos del doctor A.D. Jatene de 1975, sobre la Corrección Anatómica de la Transposición de Grandes Arterias, Giambruno sentó las bases para un nuevo diseño del «Corazón Artificial total Ortoptópico (CATO)». Durante los años 80 y 90, estudió y analizó la bibliografía universal disponible, aprendiendo y resolviendo mediante la experimentación las diversas problemáticas que presenta la realización de su diseño original.

«Los prototipos no habían funcionado por cuestiones médicas, es decir anatómicas, hemodinámicas y biológicas, por ello, qué mejor que un médico para solucionarlas. Claro que desde el inicio algunos se reían de nosotros», aseveró el médico.

 

Construcción del diseño

En 1997, tras la muerte accidental de uno de sus mejores amigos, Giambruno se dice a sí mismo «pucha Juan, se te va la vida», y decide irse de inmediato a Londres para comenzar a interiorizarse de lo que se estaba haciendo en relación con la búsqueda de un corazón artificial que funcione. Seis meses después volvió sintiéndose «derrotado». De todas formas, ese viaje le permitió consolidar su idea de un diseño con revolucionarias características que apuntan a solucionar todas las complicaciones médicas que presentaron los dispositivos desarrollados hasta el momento, tales como discordancia anatómica, trombosis, mala función hemodinámica e infección. La solución a estos inconvenientes había llegado a su conciencia mientras escuchaba una conferencia de un prestigioso cardiólogo en la ciudad de Porto Alegre.

En 1999 presentó su Patente de Invención en la Dirección Nacional de la Propiedad Intelectual, en febrero de 2000 en su similar de Estados Unidos y en agosto de ese año hizo lo propio ante el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes, de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

En el año 2000, con un grupo de profesionales y técnicos uruguayos, Giambruno asumió el desafío de desarrollar su invento. Tres años de investigación posibilitaron concebir un diseño y construir un prototipo experimental que hoy, funcionando «in vitro», ofrece una adecuada respuesta hemodinámica.

«Este país no sabe el capital humano intelectual que tiene. Cuando se inició el desarrollo de la máquina los ingenieros recibieron distintos artículos que hablaban de experiencias de otros lugares y mis indicaciones acerca de las modificaciones que creía convenientes, sólo con eso ellos lo interpretaron y hoy tenemos resultados. En un país que está cambiando hay mucha gente preparada para ese cambio», subrayó emocionado Giambruno.

El emprendimiento cuenta con un fuerte respaldo científico e institucional a nivel nacional, destacándose la participación del Ministerio de Salud Pública, Facultad de Medicina, Facultad de Veterinaria, Facultad de Ingeniería, Sociedad Uruguaya de Cardiología, Servicio de Veterinaria y Remonta del Ejército Nacional y Centro de Gestión Tecnológica de la Cámara de Industrias del Uruguay.

 

Experimentación

Sin embargo, el centro de investigaciones se ubica en el Laboratorio de Bioingeniería del Uruguay (Labio), cuya dirección coincide con el living del apartamento de Giambruno. En ese lugar, el prototipo funcionó por primera vez el 6 de abril de 2002 a las 23.06 horas. «En el mundo se exigen ocho años de experimentación, aquí se llevan dos trabajando con un poquitito más de tecnología pero muy artesanalmente y sin un solo peso. Pero la invención superó al inventor y nos obligó a ir mucho más lejos de lo que queríamos ir», remarcó.

Actualmente en el Hospital Quirúrgico-Veterinario del Servicio de Veterinaria y Remonta del Ejército Nacional se realizan pruebas con terneros de 100 kilos. Mediante una cirugía con circulación extracorpórea se logró la compatibilidad anatómica, hematológica y hemodinámica del diseño. Al tiempo que se presentó un nuevo desafío en lo relacionado con superar las dificultades en la anestesia inhalatoria del animal, en la biocompatibilidad de los materiales, y en la tecnología del prototipo.

Ya se han obtenido importantes resultados en el ahorro de energía, fundamental para mantener la prótesis a una temperatura que no genere daños secundarios.

«Qué nos íbamos a imaginar que nosotros íbamos a encontrar la solución si varias universidades importantes y con recursos también la buscaban», destacó el inventor.

Una vez terminadas las pruebas de la implantación animal «en agudo» con éxito y de definir los pasos a seguir hasta su implante en un ser humano, el equipo espera contar con un respaldo legal fuerte que permita desarrollar el corazón artificial y comercializarlo en el mundo. Pero de continuar con buenos resultados no sólo vamos a lograr algo trascendente para el avance de la medicina mundial sino que también va suponer el ingreso de tecnología y recursos económicos para el país», aseguró.

El próximo viernes a las 11.00 de la mañana el doctor Juan Giambruno, junto al profesor doctor Héctor Estable, el doctor Rafael Anzibar e ingenieros presentará los resultados de sus investigaciones en el marco de las jornadas científicas organizadas por el Hospital Pasteur. *

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