La pandemia global: apuestas online, menores y una crisis de salud pública sin fronteras
Desde Montevideo hasta Londres, la edad de inicio baja cada año. La investigación científica ya tiene el diagnóstico, la respuesta institucional llega tarde y los intereses empresariales presionan.

En Montevideo, los docentes de secundaria llevan dos años reportando lo mismo: chicos de 14 y 15 años que apuestan durante los recreos desde el celular. En Buenos Aires, la UNICEF confirmó que el 24% de los adolescentes de 12 a 17 años apostó dinero online al menos una vez.
En Madrid, los centros de rehabilitación por ludopatía reciben hoy pacientes que empezaron a los 13. El problema ya tiene nombre, ya tiene datos y ya tiene víctimas. Lo que todavía le falta, en la mayoría de los países, es una respuesta a la altura.
La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) publicó en mayo de 2025 los resultados del Proyecto de Encuesta Escolar Europea sobre Alcohol y Otras Drogas (ESPAD), el mayor relevamiento del mundo sobre conductas de riesgo en adolescentes.
La encuesta abarcó 113.882 estudiantes en 32 países y dejó un dato que los investigadores calificaron de «considerable»: el 14% de los adolescentes de 15 y 16 años en Europa apostó en plataformas digitales durante 2024. Cinco años antes, esa cifra era del 8%. En el mismo período, el juego problemático o de riesgo entre ese grupo etario pasó del 4,7% al 9%, es decir, se duplicó.
El aumento más pronunciado no se registra entre los varones, que históricamente dominan las estadísticas de juego, sino entre las niñas.
Apuestas online en Uruguay: datos que alarman
En Uruguay el panorama es singularmente contradictorio. El país tiene uno de los marcos legales más restrictivos de la región —Supermatch es el único operador de apuestas deportivas online autorizado por el Estado— pero carece de regulación específica para el juego digital.
La Dirección Nacional de Loterías y Quinielas (DNLQ) confirmó que las apuestas legales controladas por el Estado alcanzaron en el último año la cifra récord de 677 millones de dólares. Ese número refleja solo el circuito legal; el ilegal no tiene medición oficial.
Un relevamiento realizado en instituciones educativas de Montevideo encontró que el 27% de los estudiantes de entre 12 y 18 años apuesta online diariamente. Otro indicador nacional eleva la cifra al 32% de los jóvenes que ya usan plataformas digitales de apuestas.
El debate legislativo sigue pendiente. La administración Orsi prevé retomar el proyecto de regulación del juego online a lo largo de 2026, con múltiples intereses en tensión: el Estado, La Banca de Quinielas, las plataformas digitales y los casinos físicos. La Asociación Uruguaya de Fútbol también presiona por la apertura del mercado, argumentando que habilitaría ingresos por patrocinio superiores a los 500.000 dólares anuales que hoy recibe de Supermatch.
Argentina: el debate legislativo más avanzado de la región, frenado en el Senado
Argentina tiene la investigación más exhaustiva de América del Sur sobre el tema. La encuesta Kids Online 2025 de UNICEF y UNESCO relevó a más de 9.700 adolescentes y jóvenes. Sus conclusiones son categóricas: el 80% de los ingresos desde Argentina a sitios de apuestas online se hace a través de plataformas ilegales.
La edad de inicio está directamente asociada a la apertura de billeteras virtuales, que ocurre alrededor de los 13 años. Cruz Roja Argentina, en un trabajo de campo realizado entre agosto y octubre de 2025, encontró que 6 de cada 10 alumnos de secundaria tienen exposición directa o por cercanía a las apuestas.
La Cámara de Diputados aprobó en noviembre de 2024 un proyecto de ley que prohibía la publicidad del juego online, los bonos de bienvenida, los auspicios a equipos de fútbol y el uso de influencers para promocionar apuestas. El Senado no lo trató.
En mayo de 2026, el Poder Ejecutivo envió al Senado su propia versión, más acotada, que apunta exclusivamente a los operadores ilegales y no toca la publicidad del mercado legal. La mirada del gobierno libertario de Javier Milei es, obviamente, proteger al mercado de toda regulación posible y apelar a la buena voluntad de la industria de las apuestas.
No importa qué, no importa cuántos niños y adolescentes caigan en las garras de las apuestas, no importa cuánto dinero pierdan ellos o sus familias, el gobierno de Milei busca blindar a las empresas.
El modelo que funciona y el mecanismo que nadie regula
España es el único país del mundo que muestra una tendencia descendente sostenida en el juego adolescente. La razón es directa: en 2021 prohibió el patrocinio en equipos de fútbol, la publicidad en horario diurno, el uso de influencers y cualquier comunicación dirigida a menores.
El informe sobre adicciones comportamentales 2024 del Plan Nacional sobre Drogas de España registró que uno de cada cinco adolescentes de 14 a 18 años apostó en el último año, y que esa cifra bajó un 3% respecto a 2023.
El mecanismo que ninguna regulación logró frenar todavía son los loot boxes: cajas de recompensa dentro de videojuegos que funcionan con mecánicas idénticas a las máquinas tragamonedas. Un estudio de la Universidad de Flinders publicado en 2025 confirmó la asociación entre la compra de loot boxes y el desarrollo posterior de conducta de juego real.
La investigación calcula que el mercado global de loot boxes alcanzará 20.500 millones de dólares en 2025. En 2024, un estudio publicado en JMIR Serious Games estableció que el uso problemático de loot boxes media entre el trastorno de juego por videojuegos y el trastorno de juego online, tanto en menores como en jóvenes adultos.
La estadística que mejor resume el problema global proviene de una revisión académica sobre datos de múltiples países: la proporción de jugadores que se inician siendo menores de edad sube del 13,4% en adultos sin problemas al 44,8% en jugadores patológicos. La edad de inicio no es un dato menor. Es el principal predictor de daño futuro.
Estados Unidos y el mundo: el negocio que creció más rápido que las leyes
En Estados Unidos, el mercado de apuestas deportivas online se multiplicó por ocho entre 2018 y 2023, pasando de 2.500 millones a 20.000 millones de dólares. En 2024, los apostadores estadounidenses jugaron 150.000 millones de dólares.
El informe «Betting on Boys» de Common Sense Media, publicado en mayo de 2026, encontró que el 36% de los adolescentes varones de 11 a 17 años apostó al menos una vez en el último año, y que el 62% de ellos estuvo expuesto a publicidad de apuestas o contenido de influencers en redes sociales durante ese período.
El National Council on Problem Gambling publicó en marzo de 2026 que casi dos tercios de los adultos estadounidenses mayores de 21 años apostaron antes de cumplir esa edad. El 79% de los estadounidenses considera que la adicción al juego es tan seria o más seria que otros tipos de adicciones. Solo el 15% fue alguna vez consultado sobre su conducta de juego por un médico de cabecera.
A escala global, alrededor de 10 millones de personas están afectadas por la adicción al juego online. El 80% no busca ayuda. El juego digital es, según la evidencia disponible, hasta ocho veces más probable de generar conducta problemática que el juego presencial.
El patrón se repite en todos los países: la industria colonizó los entornos donde viven los jóvenes antes de que las leyes pudieran alcanzarla. La única variable que distingue a los países con mejores indicadores de los que tienen peores no es el nivel de desarrollo económico ni el tamaño del mercado. Es la decisión política de regular la publicidad.
Te recomendamos
alerta
Aviso de Inumet por tormentas: zonas con riesgo de acumular 250 mm entre el domingo y el miércoles
El frente cálido que se aproxima generará tormentas con rachas de viento fuerte, caída de granizo y actividad eléctrica. Las precipitaciones diarias más significativas se concentrarán entre el lunes y el martes en la región centro-norte del...
Compartí tu opinión con toda la comunidad