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Pedro Antonio Mato, condenado por el Plan Cóndor, será juzgado en Brasil por sus delitos en la dictadura

Pedro Antonio Mato Narbondo, el militar uruguayo prófugo condenado por el Plan Cóndor, será juzgado en Brasil el 15 de abril. Ha estado viviendo en ese país desde hace más de una década.

Pedro Antonio Mato Narbondo vivió prófugo e impune durante años. Se le documentaron fotos disfrutando de plácidas vacaciones en playas tropicales.
Pedro Antonio Mato Narbondo vivió prófugo e impune durante años. Se le documentaron fotos disfrutando de plácidas vacaciones en playas tropicales.

Pedro Antonio Mato Narbondo lleva más de una década viviendo a menos de dos kilómetros de la frontera con Uruguay, el país que lo busca. Tiene más de 80 años, ha cobrado por décadas jubilación del Ejército uruguayo y carga con una condena a cadena perpetua dictada por la justicia italiana.

Ninguna de esas circunstancias lo llevó hasta ahora a una celda. El 15 de abril de 2026, la Corte Especial del Superior Tribunal de Justicia de Brasil (STJ) tiene previsto juzgar si esa condena se homologa y se ejecuta en territorio brasileño, en respuesta a un pedido urgente impulsado por Italia.

El anuncio fue actualizado por el periodista Diego Martini Lemos en su cuenta @cabezamartini, quien confirmó que el caso quedó agendado ante el máximo tribunal brasileño competente en la materia. La audiencia representa el avance procesal más concreto registrado en un expediente que lleva años encajonado dentro del propio STJ.

El expediente no es nuevo. Italia presentó la solicitud de homologación de condena ante Brasil hace varios años, incluso antes de que el mismo tribunal autorizara al exfutbolista Robinho a cumplir su pena en el país. Sin embargo, el caso de Mato Narbondo no avanzó al mismo ritmo.

El criminal que huyó en 2013

Mato Narbondo se convirtió en prófugo en 2013 cuando debía presentarse ante la justicia uruguaya en el marco de la investigación por la muerte bajo torturas del militante demócrata cristiano Luis Carlos Batalla Piedrabuena, ocurrida el 25 de mayo de 1972 en el Batallón de Infantería N.° 10 de Treinta y Tres. Batalla era trabajador de la construcción, estaba casado y tenía dos hijas. Una autopsia estableció que murió por «estallido de hígado».

En lugar de comparecer, Mato Narbondo cruzó la frontera hacia Brasil y no regresó. La Fiscalía especializada en delitos de lesa humanidad de Uruguay reiteró el pedido de captura internacional en 2019. El obstáculo legal que lo protege es concreto: desde 2003, Mato Narbondo figura como ciudadano brasileño, tras haber acudido a una oficina de registro en Livramento para tramitar la nacionalidad de su madre, nacida en Rio Grande do Sul. La Constitución de Brasil establece en su artículo 5 que ningún brasileño puede ser extraditado para responder por delitos cometidos en el extranjero. Esa cláusula le cerró la puerta a Uruguay.

La misma cláusula, sin embargo, no impide que Brasil homologue la condena italiana y la ejecute dentro de sus fronteras, que es exactamente lo que ahora se debate ante el STJ.

El Semanario Brecha encontró esta foto en 2019. Se le ve flotando en las cálidas aguas de una playa de Brasil
El Semanario Brecha encontró esta foto en 2019. Se le ve flotando en las cálidas aguas de una playa de Brasil

La crueldad de “El Burro”

El coronel fue conocido dentro del Ejército uruguayo como «El Burro«, denominación que sus propios camaradas le asignaron en referencia a su forma de conducir interrogatorios. Egresado de la Escuela de las Américas en Panamá en 1970, donde se impartían técnicas de contrainsurgencia, alcanzó el grado de capitán en el Servicio de Información y Defensa (SID) a partir de 1971. Fue uno de los operadores directos de la maquinaria represiva que operó durante la dictadura cívico-militar uruguaya.

En el marco del Plan Cóndor —el sistema de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur, entrenado y financiado por Estados Unidos—, Mato Narbondo participó en operaciones que derivaron en la detención, traslado, tortura y desaparición de personas en Buenos Aires.

Las víctimas identificadas en la condena italiana son cuatro ciudadanos con doble nacionalidad: Bernardo Arnone, Gerardo Gatti, Juan Pablo Recagno Ibarburu y María Emilia Islas Gatti de Zaffaroni. Todos fueron conducidos al centro clandestino de detención Automotores Orletti, donde fueron torturados y asesinados.

El 8 de julio de 2019, un tribunal de Roma lo condenó a cadena perpetua junto a otros 11 represores uruguayos en la megacausa italiana contra el Plan Cóndor. El 9 de julio de 2021, la Suprema Corte de Casación de Italia ratificó esa sentencia. De todos los condenados en ese juicio, Mato Narbondo es el único que permanece prófugo.

Cobró jubilación mientras lo buscaban

En septiembre de 2019, el semanario uruguayo Brecha reveló que Mato Narbondo había realizado personalmente el trámite de «revista de existencia» en el Regimiento de Caballería N.° 1 de Rivera, procedimiento presencial obligatorio para continuar percibiendo la jubilación militar. El trámite se realizó en territorio uruguayo. En ese momento ya pesaban sobre él una orden de captura nacional y otra de alcance internacional.

La situación no derivó en su detención. Mato Narbondo regresó a Brasil y continuó residiendo en la zona de frontera. En agosto de 2021, al ser consultado sobre los delitos por los que fue condenado, respondió: «Fue un período, y eso fue todo en el pasado«. Se negó a ser fotografiado.

La urgencia que llegó desde Roma

El expediente en el STJ acumula demoras que el propio Ministerio Público Federal (MPF) de Brasil cuestionó en octubre de 2025. En esa oportunidad, el organismo advirtió que el proceso ya había completado todas las etapas procedimentales y que existía riesgo real de que la condena nunca se ejecutara dado el estado de salud y la edad avanzada del imputado. El MPF calificó el caso como de «prioridad absoluta».

De concretarse la homologación, la cadena perpetua italiana no se aplicaría en su forma original dentro del sistema penal brasileño. La legislación de ese país establece un máximo de 30 años de prisión efectiva, al cual quedaría reducida la condena.

La audiencia del 15 de abril ante la Corte Especial del STJ fue impulsada también por las gestiones de la justicia italiana, que en los últimos meses intensificó sus comunicaciones con las autoridades brasileñas para que el expediente no continuara demorado. Italia mantiene interés directo en el resultado del proceso dado que la condena fue dictada por sus propios tribunales en representación de las víctimas con ciudadanía italiana.

El único prófugo de los doce

El dato que distingue el caso de Mato Narbondo del resto de los condenados en el juicio de Roma es su condición de prófugo permanente. Los otros once represores uruguayos sentenciados en esa causa están identificados, localizados o fallecidos. Mato Narbondo es el único que desde 2013 no ha estado disponible para ninguna autoridad judicial, uruguaya ni italiana.

Su presencia en Brasil —documentada, geolocalizada a pocos kilómetros de la frontera— convierte el 15 de abril en una fecha de definición para una causa que lleva más de cinco décadas de historia jurídica acumulada, desde los crímenes originales cometidos durante los años más duros de la coordinación represiva regional, hasta la audiencia que debe resolver si Brasil ejecuta o no la condena que Italia ya dictó y confirmó.

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