manos en la masa

Vínculos con un cartel narco brasileño: los imputados por le robro frustrado en Ciudad Vieja

Vecinos escucharon taladros y música alta por meses. Los sospechosos, algunos "muy amables", alquilaron un local abandonado. Esta es la crónica del sofisticado operativo que frustró un asalto millonario al BROU, revelando la inquietante expansión del crimen organizado transnacional en la región.

Los imputados por el robo frustrado en Ciudad Vieja son uruguayos, brasileños y paraguayos: Foto: Ministerio del Interior
Los imputados por el robo frustrado en Ciudad Vieja son uruguayos, brasileños y paraguayos: Foto: Ministerio del Interior

La mañana del 3 de febrero de 2026 no fue un día cualquiera en la Ciudad Vieja de Montevideo. Tras meses de vigilancia silenciosa, fuerzas policiales allanaron un local comercial aparentemente inocuo en la esquina de Colón 1433 y 25 de Mayo. Lo que encontraron desveló una operación criminal de una escala y sofisticación inédita para Uruguay: un túnel de aproximadamente 200 metros de largo, excavado meticulosamente, que desde ese punto se adentraba en las entrañas de la ciudad.

Su destino final era la bóveda de la sede central del Banco República Oriental del Uruguay (BROU). El botín, estimado en millones en efectivo y joyas, estuvo a solo 48 horas de ser sustraído, según cálculos policiales. También están a unos pocos metros de esa sucursal dos sedes de los bancos Itaú y BBVA, las cuales también se analizan como posibles blancos satelitales del intento de atraco multimillonario.

VIDEO | Cómo es por dentro el túnel que hicieron para robar tres bancos en Ciudad Vieja

Luego de una meticulosa investigación y posterior intervención de la policía, ya son diez…

Una alerta trasnacional que activó el operativo

La génesis de esta frustración se remonta a fines de 2025, cuando inteligencia de un país vecino –fuentes indican a Brasil– alertó a la Secretaría de Inteligencia de la Presidencia uruguaya sobre un posible asalto bancario de gran envergadura planeado para Montevideo.

Esta información crucial, que apuntaba específicamente a una operación del Primeiro Comando da Capital (PCC), encendió todas las alarmas y permitió montar un dispositivo de vigilancia que rastreó los movimientos de la banda durante semanas. El local de Colón 1433, alquilado a mediados de 2025 y desde donde tres personas de acento extranjero descargaban cajas diariamente, se convirtió en el epicentro de la pesquisa.

Foto: Ministerio del Interior
Foto: Ministerio del Interior

La ingeniería clandestina: del alcantarillado a la bóveda

La investigación reveló un plan minucioso. El túnel, con dimensiones que alcanzaban el metro de ancho y alto en algunos tramos, partía del subsuelo del local comercial abandonado y se conectaba de manera clandestina a la red de saneamiento Arteaga, en la zona de Zabala y Cerrito.

Desde allí, la excavación avanzaba sigilosamente hacia su objetivo. Los vecinos, sin sospechar la magnitud de la obra, habían reportado en los meses previos ruidos persistentes de taladros y música alta, posiblemente para enmascarar los sonidos de la excavación. La infraestructura hallada era notable: tendido eléctrico corriendo a lo largo del pasadizo, aunque sin suministro activo al momento del descubrimiento, junto con herramientas de construcción especializadas.

Una mujer está entre los imputados. Foto: Ministerio del Interior
Una mujer está entre los imputados. Foto: Ministerio del Interior

La captura y el perfil de una banda multinacional

La intervención culminó con la captura de 11 individuos (10 hombres y 1 mujer), detenidos tanto dentro del local y las cloacas como en puntos periféricos como El Pinar y Médanos de Solymar, en Canelones. La jueza de Crimen Organizado, Diovanet Olivera, los imputó el 4 de febrero: 7 como autores, 3 como coautores y 1 como cómplice, por delitos que incluyen asociación para delinquir y tentativa de hurto. Todos recibieron 180 días de prisión preventiva.

El grupo era un crisol de nacionalidades, reflejo del crimen organizado transnacional: entre 3 y 5 uruguayos, de 4 a 5 brasileños y 2 paraguayos. Algunos portaban documentación falsa argentina. La investigación, a cargo de la Fiscalía de Estupefacientes con apoyo de la Dirección de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas y Policía Científica, también indaga vínculos con el narcotráfico.

Entre lo incautado hay pasta base de cocaína, chalecos antibalas, herramientas y un balde con barro de las cloacas. Curiosamente, vecinos describieron a algunos de los implicados paraguayos como «muy amables», una fachada que les permitió operar discretamente.

La huella del Primeiro Comando da Capital (PCC)

El modus operandi – la excavación de túneles sofisticados para asaltar bancos – es la firma característica que llevó a las autoridades uruguayas a investigar a fondo un posible vínculo con el PCC, la organización criminal más poderosa de Brasil. La alerta inicial brasileña ya apuntaba en esta dirección.

Se sospecha que algunos de los detenidos brasileños colaboraban directamente con la estructura del PCC y que el botín, de haber sido exitoso, habría sido trasladado a Brasil. Esta operación frustrada marca lo que podría ser la primera incursión a gran escala del «Partido» en territorio uruguayo, aunque se sabe que la organización ya tiene presencia en el país a través de células vinculadas al narcotráfico.

La historia de un gigante criminal: el PCC

Para entender la magnitud de la amenaza que se cernía sobre Montevideo, es necesario remontarse a los orígenes del PCC. Nació el 31 de agosto de 1993 en la Casa de Custodia de Taubaté, São Paulo, como una respuesta de autodefensa de ocho presos –liderados por figuras como Misael Aparecido da Silva («Misa»)– ante la brutalidad del sistema carcelario, particularmente tras la Masacre de Carandiru (1992).

Iniciado casi como un equipo de fútbol, pronto evolucionó hacia una hermandad carcelaria que se financiaba con cuotas de sus miembros para pagar abogados y sobornos, utilizando el símbolo del yin-yang.

Desde esos orígenes en las prisiones paulistas, el PCC mutó hacia un poderoso conglomerado criminal transnacional. Hoy controla rutas de narcotráfico internacional, lavado de dinero, y es conocido por ejecutar operaciones de alto impacto como secuestros, asesinatos por encargo y, significativamente, asaltos a bancos mediante túneles de precisión ingenieril. Su expansión más allá de las fronteras brasileñas es un hecho documentado en varios países de Sudamérica, donde establece alianzas con grupos locales.

La investigación en Uruguay continúa, con una carpeta extensa según el abogado Pablo Casas, defensor de la mayoría de los imputados. Ahora se intentará dilucidar las responsabilidades de cada uno de los imputados y el potencial vínculo con el grupo criminal brasileño.

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