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Abella quiere que ningún ómnibus circule por Punta del Este en 2026

Una propuesta radical busca despejar las congestionadas calles del balneario. ¿Es la solución definitiva o un experimento que podría aislar a la joya turística solo para unos pocos con auto propio?

Punta del Este sin ómnibus: la idea de Abella para “solucionar” problemas de movilidad
Punta del Este sin ómnibus: la idea de Abella para “solucionar” problemas de movilidad

En una declaración que promete avivar un intenso debate, el intendente de Maldonado, Miguel Abella, anunció que el gobierno departamental estudia una medida radical para la próxima temporada estival: realizar una prueba que implicaría “sacar los ómnibus de Punta del Este”.

La iniciativa, presentada como una supuesta posible “solución” a los problemas de movilidad y tránsito, especialmente durante la temporada, pone sobre la mesa un cambio estructural en el acceso a la principal plaza turística del país, que se ve atiborrada de vehículos de alta gama durante el verano, y de patentes de países como Argentina, Brasil y hasta Paraguay.

El jerarca fundamentó la propuesta en datos concretos: un crecimiento demográfico superior al 23% entre censos, sumado a un parque automotor que se dispara cada verano. “Creo que tenemos que empezar a buscar soluciones y empezar a transitar de otra manera el tema de la movilidad”, afirmó Abella, delineando un escenario donde la saturación vial amenaza la funcionalidad del departamento. La prueba, según sus palabras, no es una idea vaga, sino un objetivo concreto para el próximo verano.

Sin embargo, la medida levanta inmediatamente una cascada de interrogantes. ¿Hacia dónde se redirigirían las terminales de ómnibus? ¿Qué sistema de transporte masivo sustituiría el servicio para decenas de miles de turistas y residentes que dependen de él?

¿Y los trabajadores que viajan en ómnibus?

 

Expertos en logística y transporte advierten que una decisión de esta magnitud requiere una planificación minuciosa y alternativas robustas, so pena de colapsar los accesos a la península y generar un efecto contraproducente. Adicionalmente a los turistas que no visitan el elegante balneario con auto propio, también está el tema de los trabajadores que ingresan todos los días a trabajar.

Desde empleadas domésticas y cajeros de supermercados hasta guardias de seguridad y dependientes de tiendas y shoppings; la gran mayoría de ellos utiliza el transporte público para ir y venir entre su casa y el trabajo.  El anuncio contrasta con el optimismo mostrado por el intendente respecto a la temporada. Abella destacó un “buen nivel de reservas” y anticipó un verano “más largo de lo pensado” que, posiblemente, excluya de Punta Del Este a todo el que no tenga un auto propio. 

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