velocidad y delitos

El flagelo de las picadas en Uruguay: delitos, violencia, apuestas y una legislación endeble

Las picadas ya no son carreras aisladas: se trata de circuitos clandestinos con reglas, apuestas y vehículos financiados desde las sombras. Las autoridades perecen ausentes y los vecinos están exhaustos de aguantar.

Criminales al volante: las picadas se apoderan de las calles y las autoridades dicen estar cortas de herramientas
Criminales al volante: las picadas se apoderan de las calles y las autoridades dicen estar cortas de herramientas

Esta semana, dos personas fallecieron en Montevideo tras una colisión entre un BMW sin matrícula y un automóvil en la intersección de Neyra y Bulevar Batlle y Ordóñez. El conductor del vehículo implicado, de 26 años, permanece detenido mientras se analizan cámaras de seguridad y pruebas forenses.

Las víctimas, de 57 y 66 años, circulaban en su auto cuando fueron impactadas. Testigos señalaron que el BMW cruzó a alta velocidad sin respetar la señalización. Otros dos autos involucrados huyeron del lugar, según informes preliminares de la Fiscalía.

La Policía Científica realiza pericias para determinar la velocidad exacta del vehículo y posibles fallas mecánicas. Paralelamente, se investigan grupos de mensajería vinculados a picadas callejeras, donde se organizan carreras no autorizadas.

Esta fue solo una de las tantas picadas que salieron mal, ya que los vecinos de las ciudades y los pueblos uruguayos están más que familiarizados con la creciente organización de picadas callejeras: autos modificados, apuestas ilegales, retos y mucha adicción a la adrenalina deriva en varios delitos que podrían ser penados con una legislación más dura, pero además evitados con una educación vial más extendida.

Las carreras clandestinas y una IMM bajo críticas

Los involucrados en picadas callejeras suelen ser menores de 30 años con acceso a autos modificados de alto costo. Según fuentes policiales, estos vehículos incluyen motores reprogramados, suspensiones ajustadas y escapes personalizados, inversiones que superan los US$10.000 en algunos casos.

“No son autos de laburantes, son de alta gama”, afirmó Marcelo Metediera, presidente de la Unasev. Los conductores suelen adquirir neumáticos nuevos para cada evento, según declaraciones oficiales. Además, ocultan matrículas para evitar identificaciones durante las carreras.

Las apuestas ilegales en estos eventos alcanzan montos de $100.000 por noche, según datos recabados por investigadores. Este flujo de dinero, combinado con la rápida reposición de vehículos dañados, genera sospechas sobre vínculos con actividades ilícitas.

Fuentes cercanas al caso mencionaron que la rotación constante de autos en las picadas sugiere financiamiento externo. “Es el lujo de mostrar un poderío económico desmesurado”, señaló un informante. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes que vinculen estos eventos con el narcotráfico.

La Intendencia de Montevideo (IMM) enfrenta críticas por la falta de operativos efectivos. Un inspector anónimo admitió: “Tenemos ordenanzas para incautar vehículos, pero faltan directivas políticas”. Los grupos cambian de ubicación al detectar presencia policial, dificultando su control.

Daniel Arbulo, defensor del Vecino, confirmó que los jóvenes se desplazan desde el Intercambiador Belloni hasta zonas como Kibón o Parque Rodó. “Si hacemos un operativo en un lado, se van para el otro”, explicó un funcionario municipal.

La IMM cuenta con herramientas para incautar vehículos en picadas, pero inspectores denuncian falta de apoyo político. “Nosotros miramos para otro lado”, admitió un funcionario bajo anonimato. La Policía y Prefectura participan en operativos esporádicos, pero sin una estrategia unificada.

La IMM dice tener facultades para incautar, pero inspectores afirman que sin respaldo político, todo operativo es inútil.
La IMM dice tener facultades para incautar, pero inspectores afirman que sin respaldo político, todo operativo es inútil.

Las motos también realizan picadas por todo el país

Cientos de jóvenes se reúnen en puntos como las canteras del Parque Rodó o el puerto de Buceo para realizar willis (levantar la rueda delantera) y picadas cortas. Estas prácticas, documentadas en cuentas de Instagram, combinan destreza física con alto riesgo vial.

Leonardo Corbo, cuidacoches de la zona, denunció que los motociclistas dañan autos estacionados durante sus maniobras. “La gente evita estacionar cerca del Teatro de Verano por los espejos rotos”, afirmó. Además, criticó la ausencia de controles de alcoholemia en la rambla.

Las cuentas en redes sociales, con hasta 71.000 seguidores, glorifican estas acrobacias. Un usuario publicó: “No somos delincuentes, somos pibes que viven su pasión”. Otros videos muestran maniobras como sostener el manubrio con una mano mientras se toca el pavimento.

Vecinos de Kibón denunciaron ruidos de motos que superan los 100 decibeles, incluso con ventanas cerradas. Daniel Arbulo recibió quejas por carreras nocturnas en Toledo Chico, donde se habilitó una pista clandestina. “Migran a otras zonas si hay operativos”, reconoció el defensor.

En diciembre de 2023, una residente de Toledo Chico alertó sobre carreras organizadas en terrenos privados. La IMM respondió con inspecciones, pero sin resultados duraderos. Arbulo propuso reforzar sanciones por exceso de velocidad y regular la venta de motos de alta cilindrada.

María, una motociclista que participa en acrobacias, publicó: “Escapar cinco minutos de la rutina me mantiene cuerda”. Sin embargo, admitió enfrentar discriminación por su género en un ambiente mayormente masculino.

¿Cuáles son las estadísticas de víctimas de picadas en Uruguay?

Desde 2020, los accidentes de tráfico en general han mostrado una ligera disminución en el número de fallecidos, según datos de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV). Por ejemplo, en 2021 se registraron 434 muertes, en 2022 unas 394 y en 2023 un total de 385, lo que refleja una reducción del 2,28% entre 2022 y 2023.

Sin embargo, las picadas de autos, a menudo acompañadas de conductas temerarias como exceso de velocidad o conducción bajo efectos del alcohol, han generado casos específicos de alta gravedad.

La prensa ha documentado incidentes fatales, como el ocurrido hace un par de días en el barrio Buceo de Montevideo, donde un conductor que participaba en una carrera ilegal chocó contra otro vehículo, causando la muerte de dos personas de 66 y 57 años.

Otro caso relevante tuvo lugar en julio de 2024 en Salto, donde una colisión múltiple, con un conductor fugado, dejó como saldo el fallecimiento de una joven de 24 años.

La pandemia de COVID-19 en 2020 y 2021 pudo haber reducido temporalmente la movilidad y, con ello, la frecuencia de picadas debido a restricciones de circulación. Sin embargo, a partir de 2022, con la normalización de las actividades, los reportes de carreras ilegales volvieron a ser recurrentes, especialmente en horarios nocturnos.

Entre los casos destacados relacionados con picadas, o con exceso de velocidad: 

  • En junio de 2024, un hombre de 31 años falleció en Santa Catalina, Montevideo, tras ser atropellado por un motociclista que participaba en una carrera clandestina. El conductor huyó, dejando a la víctima sin asistencia.
  • En marzo de 2024, un operativo en Punta del Este dejó a un policía herido tras ser embestido por un motociclista que evadió un control.

 

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