Hay preocupación a nivel político tanto de figuras del gobierno como de la oposición

Un asociado del estudio de Bordaberry es hijo de uno de los médicos que solicitaron la prisión domiciliaria para el ex dictador

La estrechísima relación parental entre el galeno y el empleado de Bordaberry despertó suspicacia en esferas parlamentarias y el comienzo de una investigación en torno al fundamento médico que determinó el traslado del ex dictador hacia la residencia de uno de sus hijos en Carrasco. Sólo debían transcurrir algunas semanas para que en el ámbito político comenzaran a conectarse los cabos sueltos de un enmarañado y sospechoso ovillo. Extrañas coincidencias, nombres repetidos, vínculos familiares y la rapidez jurídica con que se procesaron algunos hechos son los ingredientes de un cóctel que en las últimas horas explotó en las manos de figuras políticas tanto del gobierno como de la oposición. La directa relación sanguínea del doctor Carlos Salveraglio, uno de los médicos que determinaron que el ex dictador debía beneficiarse con la reclusión domiciliaria, con un profesional dependiente del estudio jurídico donde Pedro Bordaberry y Diego Viana Martorell ­el abogado defensor del ex dictador­ son socios y además propietarios, fue lo que encendió la mecha del petardo.

En el estudio jurídico Jiménez de Aréchaga, Viana y Brause trabaja desde hace tres años Sebastián Salveraglio. Es hijo del médico que se desempeña en el Hospital Británico y que afirmó que el ex dictador Juan María Bordaberry no podía continuar en una dependencia carcelaria por cuestiones de salud y, en consecuencia, debía ser beneficiado con la reclusión domiciliaria.

«La edad del paciente (79 años) es un factor de riesgo relevante, ante la eventualidad de cualquier exacerbación de su enfermedad pulmonar y el incremento del riesgo de una neumonía aguda, al encontrarse en una situación de reclusión», determinaba el informe de los médicos y que los abogados defensores de Juan María Bordaberry ­Diego Viana y Gastón Chaves Hountou­ adjuntaron y presentaron a la Justicia el viernes 26 de enero. Un día después, el sábado 27, el ex dictador era trasladado sin escalas desde el mismo Hospital Británico donde estaba siendo sometido a un estudio médico a la mansión de uno de sus hijos, ubicada en la calle Potosí 1671 casi Alejandro Schroeder, en pleno corazón del barrio de Carrasco.

En esa finca, además, estaba residiendo y esperándolo desde hacía más de un mes Josefina Herrán, la esposa del ex dictador. Ese caluroso viernes del mes de enero, los abogados Gastón Chaves Hontou y Diego Viana Martorell habían solicitado el beneficio de la prisión domiciliaria basándose en las conclusiones a las que arribaron el médico internista que trató a Bordaberry en los últimos días en el Hospital Británico, el doctor Carlos Salveraglio (el padre del empleado de Viana y de Pedro Bordaberry) y su médico de cabecera, Javier Pietropinto, quienes señalaron la inconveniencia de la reclusión.

Sebastián Salveraglio, de 26 años de edad, el hijo del doctor, es contador público y actualmente se encuentra estudiando en el exterior, según la información en la página del estudio jurídico Jiménez de Aréchaga, Viana y Brause. Mantiene con Pedro Bordaberry una estrecha relación. Solían jugar al rugby en los tiempos libres y en los días feriados. Esa es una disciplina deportiva que el ex candidato a la Intendencia de Montevideo abraza fervorosamente.

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