Nuevo embajador de Israel en Uruguay: “no hay una distinción entre el antisemitismo y el antisionismo”
Eldad Hayet, nuevo embajador en Uruguay, dijo que su país estaría “mucho más satisfecho” si la posición de Uruguay en la ONU fuera “más equilibrada”.

El embajador de Israel en Uruguay, Eldad Hayet, busca que el gobierno de Yamandú Orsi comprenda el supuesto “sesgo antiisraelí” que, según sostiene, impera en Naciones Unidas, y que Uruguay revise su postura en ese organismo. En entrevista con el diario El País, el diplomático destacó la “suma importancia” de las palabras del presidente Orsi contra el antisemitismo, aunque admitió que la relación bilateral atraviesa “desafíos” que confía en superar mediante la cooperación.
“Nosotros estaríamos mucho más satisfechos si la posición de Uruguay en las Naciones Unidas fuera más equilibrada y más alejada del sesgo antiisraelí que ha adoptado la organización”, afirmó Hayet al diario uruguayo. El embajador añadió que una de sus misiones en Montevideo es “tratar de que se comprenda mejor el carácter de ese sesgo”, porque considera que “las resoluciones en los temas que tratan sobre Israel son totalmente desequilibradas”.
La declaración de Hayet llega en un momento de tensión diplomática entre ambos países, luego de que la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, afirmara que Uruguay debería detener al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, si visitara el país, en cumplimiento de la orden de captura de la Corte Penal Internacional.
La embajada israelí canalizó una protesta formal ante la Cancillería, aunque Hayet prefirió restarle importancia: “Prefiero dejar estas cosas atrás, para poder avanzar con los temas de cooperación”. El presidente Orsi zanjó el episodio tres días después al señalar que “hablar de lo que no existe está de más”.
Un reconocimiento mutuo, pero con matices
El representante diplomático israelí valoró positivamente que Orsi expresara su preocupación por el crecimiento del antisemitismo en Uruguay durante el encuentro del Congreso Judío Latinoamericano celebrado en Montevideo. “Es muy importante que el presidente se haya manifestado al respecto”, dijo Hayet, quien subrayó que el antisemitismo “es una señal de una sociedad intolerante, de una sociedad que no lucha suficientemente contra la discriminación racial”.
Sin embargo, Hayet fue más allá al plantear una equivalencia controvertida: “No hay una diferencia, no hay una distinción verdadera entre el antisemitismo y el antisionismo”. Para el diplomático, negar al pueblo judío el derecho a tener su Estado nacional en la tierra de Israel constituye una postura antisemita, ya que, argumentó, “somos los únicos en el mundo que no lo tenemos”.
El embajador vinculó el crecimiento del antisemitismo con lo que describió como una “campaña muy fuerte contra Israel” a nivel global. Al ser consultado sobre el origen de esa campaña en Uruguay, fue cauto: “No quiero hacer acusaciones directas cuando no tengo la manera de verificarlo. No sería correcto ir por ese camino”.
La tradición uruguaya y el giro del gobierno de Orsi
La postura que Hayet cuestiona tiene raíces profundas en la política exterior uruguaya. Uruguay fue uno de los primeros países en reconocer al Estado de Israel en 1948, después de que el embajador Enrique Rodríguez Fabregat jugara un papel destacado en el Plan de Partición de 1947 y el país votara a favor de la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU. Montevideo fue, además, la primera capital de América Latina donde Israel estableció una embajada.
No obstante, Uruguay también reconoció oficialmente al Estado Palestino en 2011, durante el gobierno de José Mujica, y desde entonces mantiene una embajada en Ramallah. Esa decisión se basó en los principios del derecho internacional y en resoluciones de la ONU como la 181, la 242 y la 3236. La cancillería uruguaya ha justificado el reconocimiento argumentando que “el reconocimiento del Estado Palestino es una condición necesaria para la paz, y no un resultado de la misma”.
Durante el gobierno de Luis Lacalle Pou (2020-2025), Uruguay se abstuvo en tres resoluciones de la ONU sobre la actividad israelí en “territorios ocupados”, un giro respecto a su voto histórico a favor. Con la llegada de Yamandú Orsi al poder en 2025, esa tendencia se revirtió: Uruguay votó a favor de una resolución que condenaba tanto los crímenes de guerra de Israel como los ataques de Hamás, y respaldó la Declaración de Nueva York para reactivar la solución biestatal. El canciller Mario Lubetkin lo expresó con claridad: “Vamos a tener la visión de la tradición histórica de la diplomacia uruguaya”.
El “sesgo” que Israel denuncia
La posición israelí sobre un sesgo estructural en la ONU es algo que los gobiernos sionistas vienen vociferando hace décadas. Según datos citados por el Jerusalem Post, la Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado más resoluciones condenando a Israel que a todos los demás países combinados, incluidos regímenes como Irán, Corea del Norte, Siria, China y Rusia. El Consejo de Derechos Humanos mantiene un punto permanente en su agenda —el denominado Item 7— dedicado exclusivamente a Israel.
El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, ha impulsado una iniciativa para reformar las reglas de las sesiones de emergencia del Consejo de Seguridad, argumentando que una parte excesiva de la energía diplomática del organismo se destina a criticar a Israel en lugar de abordar otras amenazas internacionales. La propuesta, sin embargo, no cuenta por ahora con el consenso necesario.
Uruguay, por su parte, ha defendido su voto en la ONU como coherente con su compromiso histórico con el derecho internacional. En una intervención ante la Conferencia Internacional de Alto Nivel para la Solución Pacífica de la Cuestión de Palestina, la delegación uruguaya reafirmó su apoyo a la solución de dos Estados “en base a las fronteras de 1967”, y condenó lo que calificó como violaciones evidentes del derecho internacional humanitario en Gaza y Cisjordania.
Hayet, mientras tanto, insiste en que su prioridad es la cooperación bilateral. “Tenemos desafíos, pero estoy seguro de que también tenemos muchas oportunidades”, dijo. El embajador mencionó el comercio como un área de crecimiento y destacó que ambas sociedades comparten similitudes que facilitan el diálogo. Queda por verse si ese llamado a la cooperación logra desplazar la discusión sobre el voto uruguayo en la ONU, un tema donde las posiciones de Israel y Uruguay parecen, por ahora, difícilmente conciliables.
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