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Milei suma a Ernesto Talvi a su gobierno como “experto en inflación”

Talvi fue candidato presidencial, senador y canciller en Uruguay; llegó desde Georgetown para sumarse al gabinete económico del ultraderechista argentino que mira con estupor cómo su inflación se le dispara.

Ernesto Talvi en una foto de archivo.
Ernesto Talvi en una foto de archivo.

El ministro de Economía argentino, Luis Caputo, anunció el martes mediante un posteo en la red social X la incorporación del uruguayo Ernesto Talvi a su equipo de trabajo. «Muy contento de anunciar que Ernesto Talvi, economista de extensa trayectoria y reputación, se ha sumado a colaborar con nuestro equipo económico. Su experiencia y visión serán un gran aporte para seguir consolidando la recuperación de la economía argentina», escribió el funcionario.

La designación se produce en un contexto de movimientos recientes dentro del gabinete nacional, que incluyeron la asunción de Juan Bautista Mahiques al frente del Ministerio de Justicia y el nombramiento de Sebastián Amerio —ex secretario de Justicia— como Procurador del Tesoro de la Nación. Y la búsqueda de expertos en inflación no es casual: el gobierno ultraderechista no está logrando frenar la inflación, que no para de subir todos los meses en casi un año.

Fuentes de Argentina dijeron a LARED21 que Talvi se suma en calidad de asesor. El economista, oriundo de Uruguay, registra una trayectoria que combina la producción académica con una activa participación en política partidaria. En 2018 fundó el movimiento liberal-progresista «Ciudadanos», dentro del Partido Colorado uruguayo, lo que marcó su ingreso formal a la arena electoral de su país.

Talvi, el colorado enviado al olvido que se suma a Milei

Antes de asumir este rol en Buenos Aires, Talvi se desempeñaba como investigador visitante del Americas Institute de la Universidad de Georgetown, en Washington, institución encabezada por Alejandro Werner, economista argentino-mexicano y ex director del Departamento Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional.

Paralelamente, ejercía como investigador en el Real Instituto Elcano de España, y previamente había dirigido la iniciativa de Política Económica y Social en América Latina de la Brookings Institution, también con sede en Washington.

El paso de Talvi por la política uruguaya fue de breve pero intenso. Fue candidato presidencial, alcanzó una banca como senador electo y ejerció como ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, antes de retirarse de la actividad política en 2021 en una salida intempestiva que dejó más preguntas que respuestas.

Su salida se dio justo antes de que estallara el gran escándalo por la entrega de un pasaporte al narcotraficante Sebastián Marset. A este criminal prófugo se le envió el documento de viaje de forma express y por valija diplomática en Dubái, en donde había sido arrestado por portación de un documento de identidad paraguayo falso. Con esto, Talvi no tiene relación alguna debido a que, precisamente, dejó su cargo como canciller antes.

En el plano académico, cuenta con un Doctorado en Economía y una Maestría en Finanzas de la Universidad de Chicago, además de una Licenciatura en Economía de la Universidad de la República Oriental del Uruguay.

Movimiento de fichas en Casa Rosada

La llegada de Talvi al equipo económico se produce en simultáneamenten especulaciones sobre la posible salida del economista chileno José Luis Daza, quien ha sido mencionado como probable integrante del gabinete del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, que asumiría la conducción del país trasandino el miércoles 11 de enero.

Desde el Ministerio de Economía describieron a Daza como el actual viceministro, aunque ante consultas sobre su continuidad en el cargo respondieron de manera escueta: «No hay cambios».

En caso de que ambos economistas —Talvi y Daza— confluyan en el equipo de Caputo, el gabinete económico argentino quedaría integrado por profesionales provenientes de tres países del Cono Sur: Argentina, Uruguay y Chile, una combinación inédita en la historia reciente del área.

Comercio internacional y el vínculo Mercosur-Unión Europea

Una de las áreas donde Talvi podría tener mayor incidencia es la de los acuerdos comerciales internacionales. En diciembre pasado publicó un estudio a través del Real Instituto Elcano en el que analiza el estado del comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), con foco en las transformaciones que atraviesa el sistema global de intercambios.

En ese documento, Talvi señala que «la nueva realidad geopolítica y el impulso proteccionista de EEUU están provocando una profunda transformación estructural en el sistema internacional de comercio: una redefinición de su arquitectura con nuevas prioridades que surgen centradas en la seguridad económica, la resiliencia de las cadenas de suministro, la autonomía estratégica y el realineamiento geopolítico».

Frente a ese escenario, sostiene que la Unión Europea viene rediseñando su arquitectura comercial para blindar su seguridad económica, intensificando la firma y actualización de acuerdos de libre comercio con distintas regiones.

En ese marco, Talvi identifica a América Latina y el Caribe como una zona estratégicamente complementaria para los intereses europeos. «La región ofrece precisamente lo que la UE necesita más, materias primas críticas como litio y cobre, y abundantes fuentes de energía renovable esenciales para la transición verde y digital. La UE, a su vez, tiene el capital, la tecnología y el conocimiento para promover el desarrollo de cadenas de producción birregionales de alto valor agregado», escribe en el documento.

El acuerdo UE-Mercosur y la cobertura del PIB regional

Según las proyecciones consignadas en el estudio, una vez ratificado el acuerdo UE-Mercosur, la red comercial europea con América Latina y el Caribe alcanzaría cobertura sobre el 97% del PIB regional, cifra que contrasta con el 44% de cobertura de Estados Unidos y el 14% correspondiente a China.

Sin embargo, el economista identifica un obstáculo estructural que limita el potencial de esa arquitectura: la fragmentación de los regímenes de origen vigentes. Esa fragmentación, detalla, impide combinar insumos provenientes de distintos países —incluso cuando estos tienen acuerdos bilaterales tanto con la UE como entre sí— para acceder a las preferencias arancelarias correspondientes.

Para superar esa barrera, Talvi propone un mecanismo denominado «acumulación diagonal flexible», que aprovecharía los acuerdos bilaterales existentes sin necesidad de renegociarlos. El mecanismo permitiría que los insumos de países con acuerdos vigentes —tanto con la UE como entre ellos— fueran reconocidos como «originarios» a efectos arancelarios. La implementación requeriría la adopción de un «protocolo común» como base regulatoria, que se incorporaría como anexo a los tratados ya firmados entre la UE y los distintos países o bloques de América Latina.

Una zona económica birregional como horizonte

Las consecuencias potenciales de ese esquema, según el propio Talvi, son de magnitud considerable. La propuesta apuntaría a la configuración de un área económica birregional integrada entre la Unión Europea y América Latina que «abarcaría a 1.100 millones de personas y un PIB comparable al de Estados Unidos«. El economista estima que dicho escenario posibilitaría un incremento de hasta el 70% en el comercio birregional y del 40% en el comercio intrarregional, además de facilitar la articulación de cadenas industriales conjuntas, con especial potencial en sectores de alto valor agregado vinculados a la descarbonización.

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