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Poder adquisitivo récord: El salario real en Uruguay toca su nivel más alto en 50 años

El Índice Medio de Salarios del INE marcó en 2026 su registro más alto desde mediados de los años 70, impulsado por una inflación históricamente baja.

El poder de compra de los uruguayos llega a su mejor nivel en 50 años
El poder de compra de los uruguayos llega a su mejor nivel en 50 años

El salario real de los trabajadores uruguayos alcanzó en los primeros meses de 2026 su nivel más alto en cinco décadas, según los datos que releva mensualmente el Instituto Nacional de Estadística a través del Índice Medio de Salarios. El indicador, que mide el poder adquisitivo descontando el efecto de la inflación, muestra una recuperación sostenida que llevó al país a un terreno inédito desde mediados de los años setenta.

El presidente Yamandú Orsi puso el dato sobre la mesa esta semana al defender su proyecto de Rendición de Cuentas ante el Parlamento. En un mensaje grabado, el mandatario enumeró una serie de indicadores que, según dijo, respaldan la gestión de su gobierno

El salario real en su punto más alto en cincuenta años, el ingreso de los hogares en su máximo histórico, jubilaciones que subieron por encima de la inflación y una inflación que, con setenta años de perspectiva, es la más baja registrada. A eso sumó la caída del desempleo y la incorporación de trescientas personas que vivían en la calle al mercado laboral.

Datos económicos positivos para el gobierno

Los números que sostienen esa afirmación no son nuevos ni exclusivos del discurso oficial. Ya en marzo, distintos medios habían reportado que el poder adquisitivo llegó en enero a su punto más alto desde 1975.

Tomando como referencia el año 1998, el índice había tocado su piso histórico en 2004, durante el gobierno de Jorge Batlle, como consecuencia directa de la crisis financiera de 2002, que golpeó con dureza el mercado laboral y los ingresos de buena parte de la población. Desde entonces, la serie muestra una recuperación con algunos frenos que, a comienzos de este año, ya superaba ampliamente los niveles previos a esa crisis.

En el primer trimestre de 2026, el índice acumuló una suba nominal de 3,54%, que se tradujo en una ganancia real de 1,82% para los trabajadores. La clave de ese resultado está en la inflación: en marzo se ubicó en 2,94% anual, la más baja en décadas, lo que amplifica el efecto de cualquier ajuste salarial.

Los convenios colectivos negociados en los Consejos de Salarios suelen pactar aumentos nominales de entre 5% y 7% anual; con una inflación de apenas 3%, esas subas generan ganancias reales que en otros momentos de la historia económica del país habrían sido absorbidas casi por completo por el aumento de precios.

Creación de puestos de trabajo positiva

El propio Banco Central del Uruguay cita la mejora del salario real como una de las señales positivas de la economía en lo que va del año, junto con el consumo dinámico y el buen nivel de empleo formal medido por los cotizantes a la seguridad social.

Orsi, por su parte, había informado semanas atrás que el salario real aumentó 2,3% durante 2025, que se crearon más de 26 mil puestos de trabajo en un año, que el desempleo bajó de 8,2% a 7,5% y que casi 20 mil mujeres se sumaron al mercado laboral. También destacó que el ingreso de los hogares creció 2,7% en términos reales, el nivel más alto del que existe registro según el instituto de estadísticas.

El escenario, sin embargo, no está exento de matices. El propio contexto en el que se mueve la economía uruguaya es mixto: el crecimiento del producto proyectado para el año se ubica entre 1% y 1,7%, la inversión en maquinaria y equipos cayó en el primer trimestre y el empleo privado acumula dos meses consecutivos de caída.

A eso se suma la dimensión fiscal: buena parte del gasto del Estado está compuesto por retribuciones salariales, y el déficit fiscal se ubica en torno al 4,4% del producto, un número que enciende alertas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas en el mediano plazo.

El propio Orsi reconoció esas tensiones al presentar los datos

Admitió que buena parte de las mejoras «todavía no se sienten o no se ven» para gran parte de la población, y que la pobreza, la informalidad, el costo de vida, la vivienda y la incertidumbre siguen golpeando con fuerza a franjas importantes de la sociedad. Aun así, defendió la decisión de difundir los indicadores positivos, al considerar que callarlos «no es humildad, es un serio error político«.

Mirado con una perspectiva más larga, el fenómeno no es exclusivo de esta administración. Un informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa sobre el período 2003-2023 muestra que el salario real promedio creció 63% en esas dos décadas, a un ritmo de 2,5% anual, con el sector público creciendo levemente por encima del privado. El récord actual, entonces, corona una tendencia de recuperación que atraviesa distintos gobiernos, aunque el ritmo reciente —favorecido por una inflación excepcionalmente baja— le da al dato una dimensión que no se veía desde hace medio siglo.

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