El sueño de décadas que florece en San Jacinto, Canelones: así es el nuevo pulmón de 3.000 m²
Lo que comenzó como un reclamo por un espacio abandonado terminó siendo un plan de 15 millones de pesos con una pista de patinaje, un lago y muchos espacios para todas y todos.

Durante años, el predio ubicado en el corazón de San Jacinto fue sinónimo de reclamo. Un terreno olvidado que los vecinos miraban con una mezcla de nostalgia y frustración, imaginando lo que algún día podría ser. Ese día llegó.
Autoridades del Gobierno de Canelones y del Municipio de San Jacinto cortaron la cinta que da inicio a una nueva etapa para la localidad con la inauguración de un parque homónimo que transforma por completo ese espacio relegado en un polo de recreación de más de 3.000 metros cuadrados. La obra, que incluye una pista de patinaje, juegos infantiles, senderos aeróbicos y un lago artificial, no es solo una entrega de infraestructura: es la materialización de una aspiración gestada puerta a puerta.
“Este tipo de obras son muy necesarias para la comunidad porque esto es un punto de encuentro, de recreación, para que los chiquilines puedan andar en bicicleta, patinar, hamacarse, jugar, tomar mate, disfrutar. Los lugares de esparcimiento son esenciales para toda la ciudadanía porque son, en definitiva, más calidad de vida”, sostuvo el intendente Francisco Legnani durante el acto inaugural.
El jerarca recordó que el proyecto se gestó en el marco del fideicomiso de obras aprobado por la Junta Departamental en 2022, con una inversión que ascendió a los 15 millones de pesos. Pero más allá de los números, lo que los vecinos destacan es el proceso participativo que lo hizo posible.
“El predio estaba abandonado. Hace muchos años los vecinos venían trabajado en el sueño de la construcción justamente un parque aquí”, rememoró la alcaldesa Yanina Curbelo, visiblemente emocionada durante su discurso. Curbelo hizo hincapié en que el diseño final es el resultado de un ida y vuelta constante con la comunidad: “el proyecto inicial fue cambiando con el tiempo, los vecinos se fueron apropiando y participando de él también, indicando distintas cosas que sentían que el espacio tenía que tener”.
El resultado es un espacio técnicamente pensado para el movimiento. La directora de Acondicionamiento Urbano del Gobierno de Canelones, Virginia Olivera, detalló que el parque se estructura en torno a un sendero aeróbico de 250 metros lineales, una pista de patinaje que ya es furor entre los jóvenes, y un sector lúdico donde los más pequeños tienen su lugar. Todo está interconectado por senderos que invitan a recorrer sin prisas. El equipamiento urbano incluye bancos, papeleras y un sistema de luminarias que promete extender la vida del parque más allá del horario de sol, además de la forestación que ya comienza a teñir de verde el paisaje.
Sin embargo, las autoridades dejaron claro que esta es solo la primera fase. Olivera adelantó que ya se planifica una próxima etapa para complementar el espacio: “un estacionamiento, una cancha de vóleibol de arena, una cancha también de básquetbol, para así generar un parque más completo en infraestructura”.
Con esta inauguración, el departamento alcanza una cifra significativa. El director general de Espacios Públicos, Eugenio Castro, señaló que Canelones suma ahora 1098 espacios públicos intervenidos. Pero el número, para Castro, es menos importante que el desafío que comienza ahora.
“Siempre planteamos que cada vez que inauguramos un espacio público, el desafío empieza a través del corte de cinta. A partir de ahí tenemos que empezar a darle contenido a través de otras direcciones como Deportes, Cultura, y que esto se llene de vida todos los días”, reflexionó Castro.
El parque fue pensado para que cada miembro de la familia encuentre su lugar. Mientras un grupo de adolescentes probaba la pista de patinaje durante la recorrida inaugural, algunos adultos observaban desde los bancos, evaluando el recorrido del sendero aeróbico. Castro resumió esa filosofía al señalar que el espacio fue diseñado “con una diversidad de espacios para que la familia pueda estar en conjunto y a su vez cada uno en lo suyo”.
Para San Jacinto, que durante años vio ese terreno vacío, la jornada significó mucho más que la entrega de una obra. Fue el cierre de un anhelo que los vecinos construyeron en la cancha, con planteos y sugerencias, y el comienzo de una nueva dinámica urbana donde el esparcimiento deja de ser un lujo para convertirse en un derecho cotidiano.
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