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¿Una profecía predice el fin del mundo? La teoría que vincula a tres papas y genera debate

La supuesta conexión entre Benedicto XVI, Francisco y el cardenal Peter Turkson ha reavivado una antigua profecía atribuida a San Malaquías, aunque especialistas cuestionan su veracidad histórica.

San Malaquías y la teoría de los tres papas
San Malaquías y la teoría de los tres papas

Una profecía atribuida a San Malaquías ha vuelto a captar la atención pública, despertando teorías sobre un presunto vínculo entre los tres últimos papas y el fin de los tiempos. De acuerdo con esta interpretación, Benedicto XVI, Francisco y un supuesto “Papa negro” serían las figuras clave en el desenlace de la historia según la Iglesia católica. Aunque la teoría se ha viralizado en foros y redes sociales, historiadores y expertos en teología advierten sobre su falta de rigor documental.

El texto en cuestión se remonta al siglo XII y se atribuye a San Malaquías de Armagh, un obispo irlandés que habría escrito una lista de 112 lemas en latín describiendo a los futuros papas. Sin embargo, el documento no fue publicado hasta 1595, lo que ha llevado a muchos estudiosos a considerarlo una falsificación del siglo XVI. La controversia gira en torno al último lema de la lista, que menciona a “Petrus Romanus”, quien supuestamente gobernaría la Iglesia antes de un cataclismo final.

En su versión moderna, la profecía ha sido reinterpretada para encajar con los papas recientes. Se dice que el “Papa extranjero” corresponde a Benedicto XVI, de origen alemán, mientras que Francisco, electo a los 76 años, sería el “Papa viejo”. La teoría también menciona la posibilidad de un “Papa negro”, una etiqueta que algunos han vinculado con el cardenal ghanés Peter Turkson debido a su ascendencia africana y su papel en la Curia romana.

Primero: ¿quién fue San Malaquías de Armagh?

San Malaquías de Armagh fue un influyente arzobispo irlandés, conocido tanto por su labor reformadora dentro de la Iglesia como por la famosa Profecía de los Papas, atribuida a él siglos después de su muerte.

Nació en Irlanda en 1094 y fue educado en la fe cristiana bajo la tutela de San Celsus, arzobispo de Armagh. Ordenado sacerdote en 1119, pronto se destacó por su fervor y disciplina, lo que lo llevó a ser designado abad de Bangor y luego obispo de Connor. En esta última posición, se dedicó a reformar el clero, promoviendo la moral y la disciplina eclesiástica.

En 1132, fue nombrado arzobispo de Armagh, aunque enfrentó resistencia por parte de facciones locales que defendían la sucesión hereditaria en el cargo. A pesar de estos conflictos, logró consolidar su autoridad y trabajó para alinear la Iglesia irlandesa con las normas de Roma.

En 1139, viajó a Roma para buscar el reconocimiento del Papa Inocencio II y fortalecer los lazos de la Iglesia irlandesa con la Santa Sede. Durante su trayecto, pasó por Francia, donde conoció a San Bernardo de Claraval, con quien estableció una fuerte amistad. Bernardo lo admiraba profundamente y más tarde escribió su biografía, destacando su santidad y compromiso con la reforma eclesiástica.

Tras su regreso a Irlanda, continuó promoviendo la disciplina clerical, la construcción de iglesias y la difusión del cristianismo. En 1148, mientras realizaba un segundo viaje a Roma, enfermó y falleció en la abadía de Claraval, bajo el cuidado de San Bernardo.

El papel de Peter Turkson en la teoría

El cardenal Peter Turkson ha sido una figura relevante en el Vaticano desde su designación como cardenal en 2003. Ocupó el cargo de presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz entre 2010 y 2017, y actualmente dirige la Biblioteca Apostólica Vaticana. Su perfil reformista y su presencia en el Vaticano han generado especulaciones sobre su posible candidatura al papado en caso de un cónclave.

En 2020, un documental de corte sensacionalista asoció su imagen a la profecía de San Malaquías, lo que alimentó la teoría del “Papa negro”. Sin embargo, Turkson ha rechazado estas interpretaciones y ha enfatizado que no existe base alguna para vincularlo con tales pronósticos.

El escepticismo de la iglesia

La Iglesia católica nunca ha reconocido oficialmente la autenticidad de la profecía de San Malaquías. Expertos como el historiador Dr. Roberto Rusconi sostienen que el documento fue creado con intenciones políticas en el siglo XVI, probablemente para influir en la elección papal de la época. “Es un juego de palabras que la gente adapta a su tiempo”, ha declarado Rusconi.

Por su parte, la doctrina católica desaconseja dar credibilidad a profecías que predicen eventos apocalípticos. Según el Evangelio de Mateo (24:36), “nadie conoce el día ni la hora” en que ocurrirá el fin de los tiempos, lo que refuerza la postura escéptica del Vaticano ante este tipo de afirmaciones.

El impacto en la actualidad

El resurgimiento de la profecía de San Malaquías se debe en gran parte a eventos recientes dentro de la Iglesia. La elección de Francisco como el primer papa jesuita y no europeo en siglos, así como la renuncia de Benedicto XVI, han generado un interés renovado en teorías sobre el futuro del papado.

Para teólogos como Hermana María Stephens, “esto refleja ansiedades humanas, no un designio divino. La historia está llena de falsos profetas”. El auge de las redes sociales ha facilitado la difusión de estas creencias, que se fortalecen en tiempos de incertidumbre global.

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