Militares gays: sí por ley, no por tradición
En Chile no existe una norma que prohíba a un homosexual ingresar en las filas militares, «pero en la práctica sí se ha expulsado a personal cuando su condición homosexual ha sido revelada», informó a la AFP el Movimiento Chileno de Minorías Homosexuales.
El régimen militar al mando de Augusto Pinochet (1973-1990) realizó una persecución en contra de la comunidad gay además de impedir su presencia en las ramas de las Fuerzas Armadas. La medida siguió vigente hasta 1998, cuando la homosexualidad fue legalizada en Chile.
En Brasil, si bien no existe una ley que prohiba la presencia de militares homosexuales en las Fuerzas Armadas, el tema es motivo de «debate», según dijo en febrero el ministro de Defensa Nelson Jobim.
Un mes después, el Supremo Tribunal Militar (STM) de Brasil apartó del Ejército a un oficial por mantener relaciones sexuales con un subordinado al considerarse que se apartó de las normas castrenses, si bien el caso ocurrió en la casa del involucrado.
En ese momento, se aclaró que la decisión se adoptó independientemente de la opción sexual del oficial.
Sin embargo, el día anterior, el general del Ejército, Raymundo Nonato de Cerqueira Filho, generó una polémica por expresar su negativa a alistar homosexuales. «Está probado (…) que la tropa no obedece normalmente a individuos de ese tipo (homosexuales)», dijo entonces.
Altos jefes castrenses respaldaron las palabras del general, que por el contrario desataron airadas protestas entre la sociedad civil. En Colombia, desde que se aprobó la Constitución de 1991 no existe ninguna restricción a la integración de los homosexuales en las fuerzas militares. «Ninguna ley lo prohíbe, pero por cultura no se permite y por temor al rechazo no se manifiesta. La propia Constitución impediría una expulsión por homosexualidad, pero esa misma Constitución define la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, el derecho más violado y el deber más incumplido en este país», dijo a la AFP una fuente castrense.
Uruguay, que en 2008 se convirtió en el primer país de América Latina en regular las uniones concubinarias de distinto o igual sexo, decretó en mayo de 2009 que «la elección sexual de los postulantes a ingresar a las Escuelas de Formación de Oficiales no será considerada causal de no aptitud por las comisiones, tribunales médicos o autoridades actuantes».
En ese momento, militares retirados manifestaron que el decreto afectaba «la moral» y «la disciplina» de las Fuerzas Armadas, y que la normativa generaba «malestar», pero las Fuerzas Armadas aseguraron que el decreto sería acatado.
En Argentina, el Congreso sancionó hace dos años un nuevo Código de Justicia Militar, que establece la despenalización de las prácticas homosexuales en los ámbitos militares, antes castigadas por el antiguo Código de 1951.
De todas formas, la tradición militar en el país rechaza la homosexualidad y no se conocían antes públicamente sanciones o castigos a los gays incorporados a filas, pero se supone que eran mantenidas en secreto, según fuentes castrenses.
En Perú, por su parte, no existe norma alguna que impida a los homosexuales ser integrantes de las fuerzas armadas y policiales. La Constitución señala que no hay discriminación por raza, sexo o religión.
En Cuba, Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro y directora del Centro Nacional de Educación Sexual, lidera una cruzada por el respeto de los derechos de los homosexuales.
El pasado domingo, en una entrevista en la televisión, afirmó que Cuba debe revisar los patrones que limitan las oportunidades de los homosexuales, entre estos lo que «te dicen que si eres homosexual no puedes (…) desarrollar la profesión de militar, como en casi todas las partes del mundo» y que en «muy pocos lugares lo han superado».
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