París, Marsella, Lille, Niza y otras ciudades bajo toque de queda tras un fin de semana de caos en Francia
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, concedió a los intendentes locales la facultad de disponer toques de queda parciales, luego de un fin de semana marcado por los disturbios y los saqueos que se extendieron a lo largo y ancho del país.

Principales ciudades que aplicaron el toque de queda y medidas implementadas
• París: Toque de queda en sectores clave como la Plaza de la República y Les Halles (en ciertos horarios nocturnos, de 23:00 a 06:00 horas).
• Lyon: Restricciones en la zona de Presqu’île a partir de las 21:00 horas.
• Lille, Wattignies, Douai y Denain (Departamento de Norte): Toques de queda parciales ordenados por la prefectura local.
• Niza, Marsella y Burdeos: Implementación de medidas de restricción de circulación —en algunos casos con foco específico en menores de edad— para frenar los actos vandálicos y proteger los comercios
Marsella, la segunda urbe más poblada de Francia, ya vedó las concentraciones públicas entre las 12:00 y las 20:00. En el norte, varias ciudades —Lille, Douai, Wattignies y Denain— establecieron restricciones de 18:00 a 04:00 GMT. En Coulaines, en tanto, la prohibición de circular por la vía pública recayó específicamente sobre los menores de edad.
El Estado admite que se le escapó el control
El ministro del Interior, Laurent Nuñez —cuya dimisión fue desestimada por el presidente Emmanuel Macron— había reconocido poco antes que la policía “perdió el control” en algunas localidades. Según los datos oficiales, las movilizaciones del fin de semana dejaron más de 2500 arrestos y cerca de 1000 agentes lastimados.
El conflicto se había iniciado el mes pasado con estudiantes que reclamaban mejores condiciones en los centros educativos, pero las protestas fueron creciendo hasta englobar un abanico mucho más amplio de inquietudes, como la reciente suba del 35% en petróleo lo que provocó la furia de los productores y agricultores quienes ya venían denunciando que ya no pueden sostener los costos de producción.
De acuerdo con la agencia AFP, entre los heridos también hubo manifestantes: uno de ellos perdió una mano a raíz de una granada antidisturbios arrojada por la policía.
Pagar los platos rotos: la promesa del gobierno
Tras una reunión de emergencia celebrada el lunes, Lecornu anunció que los intendentes quedaban habilitados para decretar toques de queda “donde sea necesario”, aunque evitó precisar qué ciudades resultarían alcanzadas.
El jefe de gobierno, que no descartó la posibilidad de declarar el estado de emergencia, adelantó además que el Ejecutivo volcaría fondos para que las zonas golpeadas puedan reponerse de los destrozos, recursos que luego se reclamarían a los responsables de la violencia. “Se promulgará una ley para encontrar la manera de garantizar que quienes hayan dañado propiedades tengan que pagar”, afirmó. También presentó un fondo de desempleo parcial para quienes no pudieron trabajar a causa de los disturbios y los saqueos.
“Grupos radicales” en la mira del Ejecutivo
El primer ministro atribuyó la inestabilidad de las últimas horas a “grupos radicales de extrema izquierda”. “Hay un movimiento liderado por grupos radicales de extrema izquierda que realmente quieren desestabilizar, que quieren generar caos en nuestro país hasta las elecciones presidenciales”, sostuvo.
En esa línea, aseguró que se reforzaría la custodia de los actos y las concentraciones políticas que se avecinan, de modo que “la democracia pueda ejercerse en las próximas semanas y meses”. Y fue tajante: “No nos dejaremos dictar ni gobernar por los alborotadores, los ladrones ni los matones”, lanzó este lunes.
Nuñez, por su parte, detalló que unos 200 investigadores revisaban las grabaciones de las cámaras de seguridad para dar con los eventuales cabecillas de las protestas violentas. El ministro había intentado dar un paso al costado el domingo, pero Macron rechazó su renuncia “dada la necesidad de mantener el mando de las fuerzas del orden”, según comunicó el Palacio del Elíseo a la BBC.
Comercios arrasados y un patrimonio en cenizas
Más de 2000 locales y negocios resultaron directamente perjudicados por la violencia del fin de semana, según el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Francia (CCI). Alain Di Crescenzo dijo a la cadena francesa RTL que los perjuicios provocados por los disturbios se calculaban en “cientos de millones de euros”.
Alrededor de 550.000 personas marcharon durante el fin de semana en contra del encarecimiento de los combustibles, la inflación y el deterioro de los servicios públicos, entre ellos la educación. Entre la multitud irrumpieron grupos de revoltosos —algunos de negro, con máscaras y pasamontañas— que prendieron fuego a autos y edificios y saquearon comercios en París, Marsella y numerosas ciudades y pueblos más chicos. Según AFP, el domingo se dispararon gases lacrimógenos y granadas aturdidoras contra cientos de personas en París, mientras volaban botellas y piedras hacia la policía.
En Limoges, en el centro del país, el emblemático edificio del ayuntamiento, levantado en el siglo XIX, quedó arrasado por un incendio provocado por grupos violentos el sábado. Su torre del reloj y su techo se vinieron abajo cuando las llamas se propagaron. “Es terrible e increíble”, relató un vecino que se presentó como Gerrard. “Estamos muy tristes y creo que pasará mucho tiempo antes de que todo vuelva a ser como antes”.
Macron traza la línea entre el reclamo y el vandalismo
El presidente Macron planteó el domingo la necesidad de separar las “demandas legítimas” de quienes se manifiestan de manera pacífica de la conducta de “aquellos que destruyeron, destrozaron y saquearon”.
El desenlace de esta crisis, que en pocas semanas pasó de un reclamo estudiantil a una conmoción nacional con amenaza de estado de emergencia incluida, dependerá ahora de si los toques de queda y el endurecimiento del discurso oficial logran enfriar una calle que todavía hierve.
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