paguen como ricos

El impuesto a los ultra ricos de Mamdani y Hochul: Nueva York apunta a residencias de lujo vacías

La propuesta fiscal que lleva más de una década estancada vuelve con un respaldo del 93% ciudadano.

Luego del anuncio oficial, la propuesta de un impuesto a las segundas viviendas de lujo en Nueva York reabre una vieja grieta fiscal que ninguna administración había logrado cerrar en más de una década.

La gobernadora del Estado de Nueva York, Kathy Hochul, y el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, presentaron el martes una medida que gravaría propiedades unifamiliares, condominios y cooperativas valuadas por encima de los 5 millones de dólares cuyos dueños residen fuera de los cinco distritos. Según cifras oficiales, el 93% de los neoyorquinos respalda la iniciativa.

El anuncio tuvo lugar el 15 de abril. Hochul, que previamente se había resistido a subir impuestos a los ricos por temor a expulsarlos del estado, ahora apoya la medida para ayudar a cerrar la brecha presupuestaria de la ciudad, proyectada en 5.400 millones de dólares.

Mamdani explicó en un video: “Este impuesto a la segunda vivienda está diseñado específicamente para los más ricos, los que almacenan su riqueza en propiedades inmobiliarias en la ciudad de Nueva York pero realmente no viven en ella”. Añadió que la mayoría de esas unidades permanecen vacías.

La mecánica del tributo aún no está finalizada. Afectaría a unas 13.000 propiedades y generaría entre 500 y 650 millones de dólares anuales. Como referencia, una propuesta similar de 2019 contemplaba una escala deslizante: del 0,5% para propiedades de 5 a 6 millones, hasta un 1%-2% para aquellas valuadas en 10 millones (entre 100.000 y 200.000 dólares por año). Quedan excluidas la vivienda habitual y los inmuebles alquilados a inquilinos permanentes.

El contexto fiscal de Nueva York es apremiante

La ciudad enfrenta un déficit de 5.400 millones. El Estado ya aportará 1.500 millones adicionales en el presupuesto 2027. Mamdani detalló que los fondos del nuevo impuesto financiarán “cuidado infantil gratuito, limpieza urbana y seguridad en los barrios”.

El multimillonario Kenneth C. Griffin se convirtió en símbolo del debate. Frente al número 220 de Central Park South, donde pagó 238 millones por una vivienda de cuatro plantas que permanece vacía casi todo el año, Mamdani lanzó su mensaje a la élite global.

El pied-à-terre tax es solo una pieza de una agenda más amplia. Mamdani ha propuesto elevar la tasa corporativa estatal al 11,5% para empresas de altos ingresos y un impuesto del 2% a individuos que ganen más de un millón de dólares al año. Esta última enfrenta la oposición de Hochul, que busca revalidar su cargo este año.

Un análisis del think tank Groundwork Collaborative señala que imponer un aumento a quienes ganan más de un millón “no solo equilibraría el presupuesto de este año, sino que también ayudaría a resolver los déficits presupuestarios en el futuro previsible”.

No faltan las voces en contra: los ricos

La Real Estate Board of New York advirtió que el impuesto podría reducir la inversión y el empleo, por supuesto, defendiendo el mercado inmobiliario de lujo que manejan. Donald Trump, que trasladó su residencia a Florida en 2019 y posee numerosos inmuebles en Nueva York, criticó la propuesta. En las calles, al cumplirse 100 días de gobierno,

Mamdani enfrentó protestas de propietarios que argumentan que subirles los impuestos “perjudica a la clase trabajadora” y a personas mayores que no pueden afrontar el aumento.

El dato central, sin embargo, es el siguiente: al 16 de abril de 2026, el pied-à-terre tax es una propuesta, no una ley. Fue anunciada el 15 de abril y aún requiere la aprobación de la legislatura estatal de Nueva York. Dado el historial de intentos fallidos previos, su aprobación no está garantizada. La incógnita en las próximas semanas es si sobrevivirá a las negociaciones presupuestarias en Albany sin ser diluida.

 

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