Los superricos esconden 3,55 billones de dólares en alta mar, alerta Oxfam
El 0,01% de la población mundial acumula 1,77 billones de dólares fuera del alcance de los gobiernos, evadiendo todo tipo de impuestos y dejando a los quintiles de abajo la carga fiscal.

El 0,01% de la población mundial acumula 1,77 billones de dólares fuera del alcance fiscal
A diez años de los Panama Papers, un análisis de Oxfam cuantifica por primera vez la magnitud total de la riqueza offshore no declarada: 3,55 billones de dólares en cuentas y estructuras financieras situadas fuera de la jurisdicción tributaria de cualquier Estado. La cifra supera el producto interno bruto de Francia y duplica el PIB conjunto de los 44 países con menores ingresos del planeta, cuya producción económica combinada no alcanza los 1,53 billones.
El informe, publicado en la primera semana de abril de 2026, establece que esa masa de capital no está distribuida de forma homogénea entre quienes la generan. Dentro del total estimado, el 0,1% más rico de la población mundial concentra aproximadamente 2,84 billones de dólares. Un estrato más estrecho aún, el 0,01%, acumula 1,77 billones. En términos comparativos, la mitad más pobre de la humanidad —4.100 millones de personas— dispone en conjunto de 2,56 billones de dólares en activos totales, declarados o no.
El patrón de concentración que describe Oxfam no surge de una sola fuente. La organización señala que los datos son consistentes entre filtraciones financieras, registros fiscales nacionales y programas de regularización implementados en distintos países durante la última década. En todos estos escenarios, ganaron los millonarios.
Diez años después, el mapa no cambió: los ricos se hicieron más ricos
Cuando en 2016 se publicaron los Panama Papers, la filtración expuso los mecanismos que grandes patrimonios utilizaban para trasladar activos hacia jurisdicciones con baja o nula tributación. Una década después, el informe de Oxfam concluye que esas estructuras no se desmantelaron. «Los superricos siguen aprovechándose del entramado de los paraísos fiscales para evadir y eludir impuestos, ocultando activos no declarados, lo que supone una pérdida de recursos vitales para las administraciones públicas», indica el documento.
El responsable de Justicia Fiscal de Oxfam Internacional, Christian Hallum, precisó el alcance del fenómeno: «Los Panama Papers sacaron a la luz cómo las personas más ricas trasladan sigilosamente enormes fortunas fuera del alcance y control de los diferentes gobiernos. Diez años después, los superricos siguen acumulando enormes cantidades de riqueza en estos paraísos fiscales».
En la misma línea, Hallum subrayó que «no se trata solo de sofisticados mecanismos de ingeniería contable. Estamos hablando de poder e impunidad. Cuando millonarios o multimillonarios esconden billones de dólares en paraísos fiscales, eligen situarse al margen del sistema y por encima de las obligaciones que sí rigen para el resto de la sociedad».
El informe denomina a este entramado «arquitectura de opacidad». Bajo esa denominación agrupa el conjunto de instrumentos legales y financieros que permiten mantener activos en el exterior sin que queden registrados en los sistemas tributarios de origen. Según las estimaciones de Oxfam, el total de capital mantenido en estructuras offshore asciende a unos 13 billones de dólares a escala global. De ese monto, los 3,55 billones identificados son los que permanecen completamente fuera del alcance de cualquier autoridad fiscal.
La pérdida que no aparece en ningún presupuesto
La organización advierte que la persistencia de estos esquemas tiene consecuencias directas sobre la capacidad operativa de los Estados. Sin precisar montos por país en todos los casos, el informe señala que los gobiernos pierden ingresos tributarios que de otro modo podrían financiar servicios públicos.
El documento incluye una estimación específica para México: la riqueza offshore no gravada en ese país se ubica en torno a 59,5 mil millones de dólares, de los cuales el 0,1% más rico concentra cerca de 47,6 mil millones y el 0,01% acumula aproximadamente 29,8 mil millones. Ese volumen equivale a casi el 65% del patrimonio total de la mitad más pobre de la población mexicana, estimado en 72,7 mil millones de dólares.
Hallum amplió la dimensión del impacto: «Vemos cómo nuestros hospitales y escuelas públicas se ven privados de fondos, cómo nuestro tejido social se desmorona debido al aumento de la desigualdad y cómo la gente común se ve obligada a asumir los costos de un sistema amañado para enriquecer a unos pocos».
El informe no se limita al diagnóstico. Oxfam plantea un conjunto de medidas dirigidas a los gobiernos: reforzar la cooperación internacional en materia fiscal en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional; fortalecer las capacidades de las autoridades tributarias; impulsar mecanismos de transparencia que incluyan la creación de un registro global de activos; garantizar que el 1% más rico pague tipos impositivos efectivos más elevados tanto sobre rentas del trabajo como del capital; e introducir impuestos a la riqueza extrema con niveles suficientes para reducir la desigualdad.
El contexto político que rodea al informe
El análisis de Oxfam se publica en un momento en que, según la propia organización, las condiciones políticas en la principal economía del mundo operan en sentido contrario a las reformas que propone. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se redujeron los impuestos a los patrimonios más altos, se bloquearon avances en cooperación fiscal internacional para grandes corporaciones, se limitaron los mecanismos de control sobre el poder monopólico y se impulsó el valor bursátil de sectores vinculados a la inteligencia artificial, con beneficios que, según el informe, se concentraron casi exclusivamente en los segmentos más ricos de inversores.
El director de Oxfam Intermón, Franc Cortada, describió el cuadro general en estos términos: «La extrema concentración de riqueza y el uso del poder económico como poder político ya no es algo invisible ni un secreto a voces: ocurre con total impunidad, ante nuestros ojos y en directo».
El mismo informe señala que los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que un ciudadano común, según datos propios de Oxfam. Una encuesta global realizada en 66 países reveló que casi la mitad de los consultados percibe que las personas más ricas suelen comprar los resultados electorales en sus países.
El informe también registra una tendencia en la concentración de medios de comunicación y plataformas digitales. Más de la mitad de las principales empresas de medios del mundo y la totalidad de las grandes redes sociales están bajo control de milmillonarios. El documento cita como ejemplos la adquisición del Washington Post por parte de Jeff Bezos, de Twitter/X por parte de Elon Musk, de Los Angeles Times por Patrick Soon-Shiong, y la compra de una participación significativa en The Economist por un consorcio de grandes fortunas.
Lo que los números dejan fuera del debate
La cifra de 3,55 billones no representa la riqueza total de los más ricos, sino exclusivamente el segmento que permanece fuera de cualquier sistema de registro tributario. Es, en términos técnicos, la parte no declarada de un universo offshore estimado en 13 billones.
El 80% de esos activos ocultos está en manos del 0,1% más rico, lo que implica que el restante 20% se distribuye entre un universo más amplio de contribuyentes con patrimonio en el exterior pero de menor escala.
El director ejecutivo de Oxfam, Amitabh Behar, resumió la lectura política del fenómeno: «La brecha entre los superricos y el resto de la población se amplía cada vez de manera más intensa y está generando también una brecha política enormemente peligrosa e insostenible».
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