a sangre fría

Abuso de poder en EE.UU.: Agente de ICE mata a mujer desarmada en redada y Trump lo defiende

En medio de una controvertida operación de deportaciones en Minneapolis, un agente federal disparó múltiples veces en el rostro a Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años que intentaba huir en su vehículo sin representar amenaza inmediata.

Un agende migratorio le disparó varias veces en la cara a Renee Nicole Good. Estaba huyendo del caos.
Un agende migratorio le disparó varias veces en la cara a Renee Nicole Good. Estaba huyendo del caos.

La nueve de ayer todavía cubre los charcos de sangre y los cristales rotos en la intersección de la calle 41 Este y Cedar Avenue en, Minneapolis, Minnesota. En este barrio residencial, ahora acordonado con cinta policial federal y local, un silencio incómodo ha reemplazado el caos de la víspera.

Aquí, a las 3:17 p.m. del miércoles 7 de enero, Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, fue ejecutada con múltiples disparos en el rostro por un agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cuyos colegas lo describen como un héroe y cuyas víctimas —una familia, una comunidad, y también en las redes sociales— lo llaman asesino.

La operación, bautizada como “Escudo Invierno”, desplegó a más de 2.000 agentes federales en zonas de Minneapolis y Saint Paul, en una de las mayores redadas de deportación masiva de la última década. El contexto era de tensión palpable: protestas espontáneas de residentes que coreaban consignas contra ICE, sirena tras sirena, el rumor de helicópteros.

En medio de este tumulto, Renee Good, diseñadora gráfica, poeta premiada y residente local, se encontraba en su SUV Cherokee de color rojo bordeau. No era indocumentada. No era objetivo. Según todos los indicios, solo intentaba alejarse del caos. Fue presa del pánico y víctima del uso excesivo de la fuerza.

Renee Nicole Good no era indocumentada: fue ejecutada, dicen testigos

La secuencia, capturada en al menos tres videos de teléfonos móviles verificados por diversos medios de Estados Unidos y analizados por redacciones como ABC News, CNN y The Intercept, es brutal en su claridad. Good conduce lentamente, a menos de 10 kilómetros por hora, intentando esquivar a un grupo de agentes con uniformes tácticos y pasamontañas que avanzan por la calle.

Un agente, cuyo nombre y placa permanecen ocultos por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se desprende del pelotón y se acerca al costado del conductor. En lugar de retroceder, se planta. Con el brazo extendido, introduce el cañón de su arma de servicio a través de la ventana del conductor, parcialmente bajada, y dispara cuatro veces a quemarropa.

Los impactos destrozan el rostro de Good. El vehículo, ahora sin control, avanza inertemente unos metros y choca contra dos coches estacionados. El agente da un paso atrás, mira hacia su alrededor, y en menos de noventa segundos ha abordado una camioneta negra sin distintivos y abandonado la escena. Se dio a la fuga con total impunidad mientras sus compañeros cómplices acordonan el área.

Yo soy médico, quiero ayudarla”, grita un hombre desde un costado. “No me importa, quédate atrás”, le responde uno de los oficiales enmascarados. La mujer no recibe ayuda, pero todo indica que ya poco se podía hacer.

“No había ninguna razón”, afirma Michael Torres, un trabajador de la construcción que filmó uno de los ángulos clave desde su balcón. “El SUV ni siquiera se dirigía hacia él. Ella tenía las manos al volante, intentando salir de ahí. Fue una ejecución. Punto”. Su voz se quiebra. “Y luego se fueron como si nada”.

Trump defiende al agente de ICE y defenestra a la víctima

La narrativa oficial, articulada anoche por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y fervientemente respaldada por el presidente Donald Trump en Truth Social y una entrevista con The New York Times, pinta un cuadro diametralmente opuesto. Lo llaman un acto de “defensa propia desesperada”.

Afirman que Good era una “alborotadora violenta” que “usó su vehículo como arma” e intentó “atropellar y matar deliberadamente” al agente, quien, según Trump, fue “brutalmente atropellado” y ahora “se recupera en el hospital”. El presidente mostró un video editado a periodistas para respaldar su versión, advirtiendo contra los que “intentan atropellar a policías”.

Sin embargo, las imágenes crudas y sin editar, junto con el testimonio de múltiples testigos oculares, desmoronan esa defensa. En ningún video se observa al agente siendo impactado por el vehículo. En ninguno se ve a Good realizando una maniobra agresiva hacia él.

El Cherokee bordeau se mueve en un ángulo de fuga, no de ataque. El Alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, fue contundente: “Lo que vi en ese video es imposible de conciliar con la autodefensa. Fue imprudente. Fue un uso letal de la fuerza donde no existía una amenaza inminente para la vida del agente”. Autoridades locales confirmaron que no se halló arma alguna en el vehículo de Good.

Renee Nicole Good, una poeta premiada

Renee Nicole Good era, por las descripciones de sus seres queridos, una persona tranquila, amante de la jardinería incluso en el duro invierno de Minnesota. Su “crimen” fue estar en el lugar equivocado en el momento más equivocado. Anoche, cientos de personas se congregaron en una vigilia con velas en el lugar de su muerte. “Era luz”, repetía su hermana, Sarah, envuelta en una manta contra el frío, mientras la multitud coreaba “¡Justicia para Renee!” y “¡Fuera ICE!”.

También era una poeta consagrada y premiada: en 2020, recibió el premio de la Academia Estadounidense de Poetas por su poema On Learning to Dissect Fetal Pigs. Pero, más allá de eso, se describía a sí misma en Instagram como “poeta, escritora, madre y esposa de Colorado, aprendiendo a tocar guitarra y experimentando Minneapolis”. Todos esos sueños quedaron truncados.

El agente, en cambio, permanece en la más absoluta oscuridad. Protegido por el anonimato y el aparato federal, es descrito por el DHS simplemente como “un oficial valiente actuando en medio de disturbios”. No hay historial previo disponible, ni transparencia sobre su estado actual. La investigación ha sido asumida por el FBI, pero con el DHS prejuzgando el caso como justificado, el escepticismo reina.

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