Milei y su vice cada vez más peleados: cada uno recordarán la guerra de Malvinas por aparte
La foto de la unidad quedó en el olvido. Milei y Villarruel, distanciados por sus diferencias ideológicas y ambiciones de poder, protagonizan un desaire público en el Día de Malvinas, evidenciando una fractura que amenaza con desestabilizar al gobierno desde adentro.

Ni siquiera el recuerdo de los héroes de Malvinas logra acercar al presidente Javier Milei y a la vicepresidenta Victoria Villarruel. Este miércoles, mientras el país conmemora a los veteranos y caídos en la guerra de 1982, la dupla oficialista protagonizará un desaire público: cada uno rendirá homenaje por su cuenta, en escenarios opuestos y con la tensión política como telón de fondo.
Milei encabezará un acto en el cenotafio de Plaza San Martín, en Buenos Aires, rodeado de ministros y ausencias estratégicas. Mientras tanto, Villarruel volará a Ushuaia para unirse al gobernador fueguino Gustavo Melella en un evento paralelo. Desde la gobernación confirmaron a este medio que ambos recibieron invitación, pero solo la vice dijo “presente”. ¿Razón? Fuentes cercanas a Villarruel aseguran que ni siquiera la invitaron desde Casa Rosada. “Obvio que no”, soltó un aliado de Milei, acusándola de “traición”.
El año pasado, pese a sus diferencias, compartieron el mismo podio en Retiro. Esta vez, ni el protocolo pudo disimular la fractura. La última vez que se vieron las caras fue durante la apertura de sesiones, pero las cámaras oficiales evitaron capturar su saludo fugaz. ¿Un mensaje? En Balcarce 50 ya no esconden el malestar: la excluyeron hasta del plano fijo durante el discurso presidencial.
Malvinas: visiones distintas de Milei y Villarruel y cruces incómodos
La vice, en cambio, no se queda quieta. En el Senado, promocionó actividades bajo el lema “¡Malvinas Argentinas hoy y siempre!”, incluyendo la proyección de un documental sobre el capitán Pedro Giachino, un controvertido militar caído en las islas que fue acusado de crímenes durante la dictadura. La elección del homenaje no es casual: Villarruel, hija de un militar, ha sido criticada por su enfoque revisionista de los años 70, un tema que choca con la retórica libertaria de Milei.
La grieta se profundizó tras la represión a jubilados en marzo. Villarruel, en un giro inesperado, calificó las protestas como “ejercicio de la democracia”, soltando dardos a la ministra Patricia Bullrich, su rival en la puja por el control de Seguridad. Horas después, intentó suavizar sus palabras, pero el mensaje ya había prendido fuego en la Rosada.
Este lunes, otro frente se abre: vence el congelamiento de dietas de senadores. Villarruel insiste en que el ajuste lo decida el Senado, mientras diputados cercanos a Milei la acusan de buscar “llenar la caja para contentar a sus aliados”. La vice, que en enero se quejó de ganar “dos chirolas”, recibió una bofetada verbal del presidente: “La casta vive desconectada de la realidad”.
Milei y la reivindicación de la dictadura
Mientras Milei prometía en 2023 una “reconciliación con las Fuerzas Armadas”, organismos de derechos humanos encendieron alarmas. Hoy, esa promesa parece sepultada bajo nuevas batallas internas. El miércoles, mientras el presidente hable de unidad en Retiro, su vice estará a 3.000 km de distancia, reafirmando su propio relato.
Malvinas, símbolo de soberanía, se convierte en el escenario perfecto para una grieta que no cesa. Y en el horizonte, otra sesión legislativa se asoma… con más choques en vista. ¿Alguien dijo tregua? En este gobierno, parece una palabra borrada del diccionario.
Las declaraciones de Milei sobre la dictadura han generado controversia, especialmente por su aparente intento de reescribir la historia. En un debate presidencial en octubre de 2023, afirmó que “no fueron 30.000 los desaparecidos, sino 8.753”, una cifra mucho menor que la aceptada, lo que enfureció a familias de víctimas y sobrevivientes y a gran parte de la sociedad civil.
Esta declaración fue vista como un intento de minimizar los crímenes del régimen, y fue acompañada por críticas a los “curros de los derechos humanos”, sugiriendo que los grupos armados, como el ERP y Montoneros, también cometieron delitos, lo que implica una equiparación moral. Esto viene en concordancia con sus sucesivos e incesantes intentos de instalar la teoría de “los dos demonios” en la política argentina. Esto consiste en equiparar lo hecho por el terrorismo de Estado con los grupos insurgentes de la época que sirvieron como excusa para el golpe de Estado y los sucesivos horrores perpetrados desde aparatos estatales.
Además, el 24 de marzo de 2024, y en la misma fecha del 2025, en el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia, su gobierno lanzó un video que justificaba los crímenes de la dictadura como respuesta a ataques de grupos armados de izquierda, presentando una narrativa de “memoria completa” sin sesgos ideológicos, lo que fue interpretado como negacionismo.
Aunque las declaraciones directas de Milei son el foco, Victoria Villarruel, ha ido más allá, promoviendo homenajes a las “otras víctimas” de la guerra sucia, como militares y civiles asesinados por grupos guerrilleros, y abogando por el cierre de museos de memoria, como el de la ex-ESMA, un centro de detención notorio.
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