PROPUESTA

Un impuesto europeo para el 1% más rico paliaría los efectos económicos de la pandemia

El impacto económico del coronavirus sobre la economía global pone en discusión nuevas medidas para cargar a las más grandes fortunas del mundo.

Foto: Pixabay
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Los gobiernos europeos han reaccionado ante la pandemia del coronavirus, algunos más rápido y otros más lento, y mientras se trata de salvar tantas vidas como sea posible también se piensan medidas para lo que viene después, algo que el Fondo Monetario Internacional ha adelantado será la «peor crisis desde la Gran Depresión de 1930″. 

El shock del COVID-19, que ha sido repentino y con alcances nunca antes vistos, pone a los países europeos con un margen fiscal limitado, como por ejemplo Italia, que se encuentra bajo un fuertísimo estrés financiero y no ve la luz al final del tunel aún.

Expertos económicos aseguran que la mutualización es la forma más eficiente de permitir que estos países implementen rápidamente las políticas necesarias para enfrentar la crisis de salud pública y proteger a la población de las dificultades económicas. «La solidaridad es la mejor estrategia», aseguran los economistas Camille Landais, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman en el portal voxeu.org, del Centro de Investigaciones sobre Políticas Económicas (Centre for Economic Policy Research, CEPR).

Varias opciones sobre cómo mutualizar el costo de la pandemia están en discusión. Una propone una nueva línea de crédito dedicada al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) con condicionalidad limitada. Otras opciones implican la emisión de eurobonos o la creación de un fondo de rescate de coronavirus por parte de la Unión Europea. Estas dependerán del respaldo del Banco Central Europea (BCE) de modo que, a corto y mediano plazo, todos los países tendrán la liquidez necesaria para combatir el virus.

Un impuesto para los más ricos

¿Es un impuesto progresivo a la riqueza europea la mejor solución? Landais, Saez y Zucman creen que sí.

«La emisión de deuda pública está transfiriendo efectivamente la riqueza del sector público al sector privado. Las personas que mantienen sus ingresos durante la crisis no pueden consumir tanto y, por ende, ahorran más. Estos ahorros financian la nueva deuda pública que ayuda a quienes pierden sus ingresos durante la crisis» explican.

«Como un gran aumento de la deuda pública significa una gran creación de riqueza privada, parece natural pedirle a la riqueza privada que contribuya a pagar la deuda pública después de la crisis. Como la riqueza privada es fungible, no es razonable pedir solo a quienes poseen los eurobonos que contribuyan a pagar la deuda. Es por eso que un impuesto al patrimonio basado en la riqueza integral tiene más sentido«, continúan.

La cuarentena y el aislamiento social ha golpeado a los más vulnerables, ya que la mayoría de personas de altos ingresos, como por ejemplo aquellos que trabajan por medio de internet, tienen la posibilidad de seguir laborando desde sus hogares (teletrabajo), y los ricos subsisten con holgura con sus fortunas. Es por eso que los expertos economistas sostienen que un impuesto a las fortunas y a los ingresos más grandes es una buena solución para evitar una catástrofe humanitaria.

Dado que la riqueza está muy concentrada en Europa, más que el ingreso y el consumo, gravar las fortunas es la herramienta fiscal más progresista. El 1% de las personas más ricas posee alrededor del 20% al 25% de la riqueza total en Francia, Alemania, España y Escandinavia. Esto significa que un impuesto sobre el patrimonio aplicado solo al 1% de los europeos más ricos generaría una gran cantidad de ingresos fiscales al tiempo que preservaría el patrimonio para el 99% inferior.

Carles Manera, catedrático de Economía Aplicada en la Universitat de les Illes Balears, cree que la crisis del coronavirus evidencia la necesidad de darle una vuelta a “la fiscalidad”. Para él la «nueva normalidad» también pasa por una nueva tasa a las grandes fortunas. “La imposición a las rentas más elevadas ha demostrado que no penaliza a la economía. Tras la Segunda Guerra Mundial, vimos que las tasas altas en países como Estados Unidos, Francia o Alemania se tradujeron en crecimientos del PIB y un refuerzo del Estado del bienestar”, apunta en entrevista con el portal español Info Libre.

Manera se referencia en estudios del economista Francés Thomas Piketty, pero alerta que también el neoliberalismo, al estilo de Margaret Thatcher y Ronald Reagan podría aprovechar el momento para avanzar.  “El aumento de la inflación y del paro dieron la oportunidad al neoliberalismo de decir que todo esto no funcionaba. La idea pasó entonces por bajar los impuestos a los ricos para que se incrementara la inversión. Sin embargo, podemos decir que entre la década de 1980 y el año 2008, con la Gran Recesión, el crecimiento económico se ralentizó en comparación con el periodo anterior”, explicó el economista Manera.

En Estados Unidos, el Partido Demócrata (lo más parecido a la centro-izquierda en ese país) propuso hace algunas semanas un tipo de impuesto progresivo para los ingresos más grandes que comienza desde el 4% para las rentas anuales que superen los 120.000 dólares y que llega a un máximo de 1.1 millones de dólares.

Algo similar se discute en Argentina, donde se ha planteado un impuesto extraordinario para hacer frente a la crisis que se movería entre el 2% y el 3,5% y que gravaría a todas aquellas personas con patrimonios superiores a los 3 millones de dólares.

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