El mundo se tiñó de violeta: así vivió el planeta el Día Internacional de la Mujer
El mundo salió a marchar este domingo: millones de mujeres en más de 150 ciudades protagonizaron el 8M 2026, desde Montevideo hasta Islamabad.

Este domingo 8 de marzo, calles de todos los continentes volvieron a convertirse en escenarios de reclamo, celebración y memoria. El 8M 2026 —115° aniversario de la jornada— no fue una fecha más en el almanaque feminista: llegó en un contexto de retrocesos institucionales en varios países y con guerras activas que golpean de manera desproporcionada a mujeres y niñas.
La ONU convocó bajo el lema «Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas», un enunciado que, leído en cada ciudad del planeta, sonó menos a consigna y más a diagnóstico urgente. Los datos respaldan la preocupación: según organismos internacionales, las mujeres acceden apenas al 64% de los derechos legales que tienen los hombres, y cerrar esa brecha a este ritmo llevaría casi tres siglos.
Nueva York (Estados Unidos)
La ciudad que vio nacer el movimiento obrero femenino a principios del siglo XX volvió a ser epicentro de protesta. Frente al Trump Tower, activistas organizaron una concentración denominada «Believe Survivors» —Créanles a las sobrevivientes—, en respuesta tanto a la gestión del presidente Donald Trump como al legado del difunto Jeffrey Epstein, acusado de abusar sexualmente de decenas de mujeres y niñas.
En Washington D.C., la organización Free America convocó una movilización ante el Capitolio. Chicago, Los Ángeles y Filadelfia sumaron sus propias marchas y actos comunitarios, con presencia de colectivos de mujeres migrantes y trabajadoras que pusieron el acento en los derechos reproductivos y los procedimientos de deportación.
París (Francia)
La capital francesa vivió una jornada de doble intensidad. La Colectiva Huelga Feminista, respaldada por sindicatos como la CGT y organizaciones como Le Planning Familial, encabezó una marcha desde el XIX arrondissement hacia la Plaza de la República. En toda Francia se contabilizaron más de 150 manifestaciones simultáneas.
El momento más emotivo ocurrió cuando Gisèle Pelicot, de 73 años —sobreviviente del caso de violación múltiple que sacudió al país en 2024— tomó la palabra ante la multitud y declaró que no cesarán en la lucha. El Palacio de Versalles fue iluminado de violeta.
Madrid y Barcelona (España)
España se movilizó en decenas de ciudades. En Madrid marcharon dos columnas: la principal, bajo la consigna «Feministas Antifascistas», partió desde Atocha; la segunda, convocada por el Movimiento Feminista de Madrid, avanzó desde Cibeles por la Gran Vía.
Barcelona reunió a más de 22.000 personas según la Guardia Urbana, con un recorrido que bajó por el Passeig de Gràcia hasta el Arc de Triomf. Sevilla, Valencia, Bilbao y San Sebastián completaron el mapa de una jornada que en España cumplió 90 años desde el primer 8M celebrado en Mallorca, en 1934. Una manifestante iraní que marchó en Madrid resumió el espíritu global de la fecha: «Siempre somos nosotras, las mujeres, quienes más sufrimos».
Berlín (Alemania)
La movilización en la capital alemana superó con creces las previsiones policiales: cerca de 20.000 personas tomaron las calles, el doble de lo proyectado por las autoridades.
Las oraciones y consignas apuntaron principalmente a la violencia de género doméstica, a la brecha salarial persistente y a la solidaridad con mujeres en zonas de guerra. La cifra reflejó un crecimiento sostenido de la participación ciudadana en el 8M alemán.
Ciudad de México (México)
Decenas de miles de mujeres convergieron desde distintos puntos de la capital mexicana hacia el Zócalo, en lo que se consolida como una de las movilizaciones feministas más grandes de América Latina. El Monumento a la Revolución, la Glorieta de las Mujeres que Luchan y el Paseo de la Reforma funcionaron como puntos de concentración desde las primeras horas de la mañana.
Entre las imágenes que marcaron la jornada estuvo la de José Luis Castillo, quien lleva 16 años asistiendo a esta marcha con la foto de su hija Esmeralda, desaparecida en Ciudad Juárez en 2009 cuando tenía 14 años. Las consignas centrales apuntaron al feminicidio, a la impunidad y al fracaso del Estado en materia de desapariciones forzadas.
Santiago (Chile)
La marcha de Santiago adquirió este año un carácter político adicional: se realizó apenas tres días antes de la asunción del presidente electo José Antonio Kast, quien históricamente ha cuestionado derechos reconocidos por el movimiento feminista. La Coordinadora Feminista 8M convocó bajo la consigna «Ni un paso atrás, cien pasos adelante» y fijó el punto de encuentro en Plaza Baquedano a las 10:00 horas.
La movilización bajó por la Alameda hasta el sector de Los Héroes. En la previa, colectivos realizaron intervenciones artísticas en el Metro, renombrando estaciones con nombres de figuras históricas de la lucha de las mujeres. La Red de Mujeres Mapuche y el MEMCH también sumaron su respaldo formal a la convocatoria.
Río de Janeiro (Brasil)
Las marchas en Brasil tuvieron una carga emocional particular: el movimiento canalizó la indignación colectiva por la violación grupal de una adolescente de 17 años en el barrio de Copacabana, ocurrida en enero pasado.
El caso ganó visibilidad nacional cuando cuatro sospechosos se entregaron a las autoridades en los días previos al 8M. Al menos 18 capitales estaduales organizaron actos y movilizaciones centradas en la exigencia de justicia y en la denuncia de una violencia que, según activistas, sigue siendo sistemática e impune.
✊🏾 8M día internacional de la mujer trabajadora ✊🏾
📣 Nuestro feminismo es de clase, antirracista, anticapitalista y
antiimperialista.🚩 MOVILIZACIÓN
🕕 17:00 h
📍Plaza independencia pic.twitter.com/R6axaPIkj6— PIT CNT (@PITCNT1) March 8, 2026
Montevideo (Uruguay)
La capital uruguaya vivió una jornada marcada tanto por la movilización como por el debate interno. La convocatoria principal reunió participantes desde las 17:00 en Plaza Independencia, con intervenciones artísticas previas, antes de avanzar por la avenida 18 de Julio hasta la explanada de la Universidad de la República.
Sin embargo, el 8M montevideano llegó con una controversia de fondo: la consigna elegida por el PIT-CNT —«8M Antiimperialista. Por la soberanía de los pueblos, no pasarán»— generó críticas de varios colectivos que la consideraron un desvío del foco feminista. La Intersocial Feminista rechazó sumarse a esa convocatoria y marchó bajo su propio lema: «Estado ausente = pobreza y violencia hacia las mujeres».
La vicepresidenta del PIT-CNT, Carolina Spilman, defendió la postura sindical pero reconoció que cada organización tiene derecho a sus propias consignas.
Buenos Aires (Argentina)
El feminismo argentino tomó una decisión estratégica que sacudió el calendario: la movilización central no sería el domingo 8 sino el lunes 9 de marzo. Ni Una Menos, uno de los colectivos más emblemáticos del movimiento latinoamericano, argumentó que trasladar la marcha a un día hábil garantiza un impacto real en fábricas, escuelas y espacios de cuidado. El lunes, la concentración fue convocada desde las 16:30 frente al Congreso de la Nación, con marcha hacia Plaza de Mayo, bajo la consigna «Unir las luchas contra el saqueo» y un llamado explícito a «rebelión feminista» frente a las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. El domingo 8, la Usina del Arte de La Boca sirvió como sede de actividades culturales gratuitas.
El contexto que une a todas
Más allá de las diferencias de idioma, latitud y consigna, las marchas del 8M 2026 compartieron una misma temperatura: la sensación de que los avances conquistados en las últimas décadas están siendo desafiados desde múltiples frentes. La solidaridad con las mujeres de Gaza, Ucrania e Irán apareció en pancartas de Madrid, París y Berlín.
En Islamabad, activistas fueron detenidas brevemente por la policía cuando intentaban marchar pese a una prohibición gubernamental. En Ecuador, mujeres indígenas amazónicas protestaron contra la extracción petrolera en sus territorios. En Washington, el telón de fondo fueron las políticas migratorias de la nueva administración Trump.
Ciento quince años después de su primera conmemoración formal, el Día Internacional de la Mujer sigue siendo, sobre todo, un espejo del estado del mundo.

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