DECRETAZO DE FIN DE AÑO

Devolución del Fonasa: desde 2027 miles de trabajadores dejarán de cobrar el reintegro

A partir de 2027, decenas de miles de trabajadores uruguayos dejarán de recibir la devolución del Fonasa o cobrarán montos sensiblemente menores. El cambio surge de un decreto del Poder Ejecutivo que modifica la forma de calcular el tope anual de aportes desde 2026. Mientras el Gobierno sostiene que se trata de una corrección técnica necesaria, la oposición denuncia un “impuesto encubierto” que impacta directamente en el bolsillo de la clase media trabajadora.

Se viene la devolución del FONASA
Se viene la devolución del FONASA

¿Qué es el Fonasa y cómo funciona la devolución?

El Fondo Nacional de Salud (Fonasa) financia la cobertura sanitaria de más de 2,6 millones de personas en Uruguay. Trabajadores y pasivos aportan un porcentaje de sus ingresos y, cuando ese aporte anual supera un tope definido por el costo del sistema, el excedente se devuelve.

Con el nuevo decreto, ese tope se eleva y la devolución deja de ser accesible para una parte importante de los aportantes.

Qué cambia con la nueva metodología

Los principales cambios definidos por el Ministerio de Economía y Finanzas son:
– El tope anual de aportes sube de $57.936 a $80.316 desde el 1.º de enero de 2026.
- El Costo Promedio Equivalente (CPE) mensual por usuario pasa de $4.828 a $6.693.
- El cálculo se ajusta al período real del sistema moderno de salud, vigente desde 2008.
Según el MEF, la metodología anterior subestimaba el costo real del sistema y generaba devoluciones mayores a las que correspondían.

A quiénes afecta y desde cuándo

Las devoluciones que se pagan en 2026 no cambian, ya que corresponden a los aportes realizados durante 2025. El impacto comenzará a sentirse en 2027, cuando se liquiden los aportes de 2026.

Estimaciones oficiales y periodísticas indican que entre 60.000 y 74.000 personas dejarán de recibir devolución, dentro de un universo potencial de aproximadamente 155.000 trabajadores. En la práctica, los más afectados serán quienes perciben ingresos medios y medio-altos.

El argumento del Gobierno

El Gobierno de Yamandú Orsi sostiene que no se trata de un recorte ni de un nuevo impuesto, sino de una corrección técnica postergada durante años. Desde el Ministerio de Economía y Finanzas afirman que el sistema estaba devolviendo más de lo que correspondía y que el ajuste mejora la equidad y la sostenibilidad financiera del Fonasa.

El presidente Yamandú dijo en una reunión informal con periodistas en la Torre Ejecutiva que se devolverá menos dinero a aquellos que hagan el reclamo sin precisar cuántas personas se verían afectadas por esta decisión, según informo Telemundo. Por su parte el Ministro de Economía, Gabriel Oddone, explicó que “era necesario hacer una revisión de cómo se financia el sistema”.
El ahorro estimado, de entre 70 y 80 millones de dólares anuales, sería una consecuencia del cambio y no su objetivo principal.

Las críticas de la oposición

Desde la oposición, legisladores del Partido Nacional y del Partido Colorado calificaron la medida como un “impuesto encubierto” y cuestionaron que se haya aplicado por decreto, sin discusión parlamentaria previa, “es un mazazo, es un ajuste fiscal” comentó el senador del Partido Colorado, Pedro Bordaberry. Por su parte el diputado Pablo Abdala manifestó que “es apropiarse del dinero ajeno”, mientras que el senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva expresó que se trata de “una expropiación”.

Anunciaron además que citarán a las autoridades económicas y sanitarias al Parlamento para que expliquen el alcance del cambio y su legalidad.

El contexto de fondo: el déficit del sistema de salud

El Fonasa arrastra un déficit superior a los 800 millones de dólares, presionado por el envejecimiento de la población, el aumento de los costos médicos y una mayor demanda de servicios.

Para el oficialismo, el ajuste busca evitar recortes en las prestaciones. Para la oposición, el camino elegido traslada el problema directamente al bolsillo de los trabajadores.

Lo que viene

Aunque el impacto económico se sentirá recién en 2027, el tema seguirá en agenda con discusión parlamentaria, pedidos de informes y posibles movilizaciones sindicales.

Los cambios en la devolución del Fonasa marcan un punto de inflexión en el financiamiento del sistema de salud uruguayo. El Gobierno los presenta como una corrección técnica inevitable; la oposición los define como un ajuste fiscal silencioso.

Entre ambas miradas, miles de trabajadores ya saben que, a partir de 2027, recibirán menos —o nada— de lo que hasta ahora esperaban como devolución.

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