JANE GOODALL

El «desprecio» de la humanidad por la naturaleza ha provocado esta pandemia, denuncia Jane Goodall

La reconocida primatóloga afirmó que es obligación de todos hacer el cambio, pero reconoce que la pobreza en el mundo obliga a muchos a cometer acciones que dañan el planeta con tal de sobrevivir.

Jane Goodall hablando en 2014 en la Universidad de Missouri, Estados Unidos. Foto: Flickr / Mark Schierbecker
Jane Goodall hablando en 2014 en la Universidad de Missouri, Estados Unidos. Foto: Flickr / Mark Schierbecker

El «desprecio» de la humanidad por la naturaleza y la falta de respeto por la vida de los animales, con quienes deberíamos compartir el planeta de forma pacífica, es lo que ha desatado la pandemia del coronavirus, asegura la famosa primatóloga británica Jane Goodall, quien ha dedicado su vida a la defensa de la fauna y el medio ambiente.

«A medida que destruimos los bosques, por ejemplo, las diferentes especies de animales que viven en ellos se ven obligados a desplazarse y las enfermedades pasan de un animal a otro. Y este otro animal, obligado a estar más cerca de los seres humanos, puede probablemente infectarlos», dice la experta de 86 años.

«También son los animales salvajes cazados, vendidos en los mercados en África y Asia, especialmente en China, y nuestros criaderos intensivos, donde se hacinan cruelmente miles de millones de animales en todo el mundo. Estas condiciones brindan la ocasión a los virus de pasar entre las especies y llegar a los seres humanos», agrega.

Dependemos del bienestar del medio ambiente

Goodall celebró que China haya cerrado los mercados de animales vivos, aunque advierte que es una prohibición temporal y que no es suficiente para detener la crueldad. Al mismo tiempo se lamenta de que en África será muy difícil frenar la venta y el comercios de animales salvajes, muchos de los cuales están en peligro de extinción.

«Tenemos que entender que formamos parte del mundo natural, que dependemos de él, y que destruyéndolo, robamos el futuro a nuestros hijos. Espero que a raíz de esta respuesta sin precedentes, estos confinamientos impuestos en todo el mundo, cada vez más gente abraza los ojos y comienza a pensar en otras maneras de vivir de forma diferente sus vidas», añade.

Las personas pobres no pueden elegir entre toda una serie de dilemas éticos, reflexiona Goodall, algo que está reservado para personas que están en posiciones socioeconómicas más acomodadas. «Los pobres tienen que sobrevivir, no pueden plantearse muhcas preguntas sobre lo que compran porque debe ser lo más barato. Y cortarán el último árbol porque están desesperados para encontrar tierra donde plantar alguna cosa para comer… Lo que cada uno puede hacer en nuestra vida depende de quiénes somos, pero todos podemos marcar la diferencia, todos», concluye.

Las declaraciones de la primatóloga se desprenden de una entrevista telefónica con National Geographic con motivo del estreno del documental «Jane, un mensaje de esperanza».

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