Camino bohemio por los campos de juego
El paso de Montevideo Wanderers por los diferentes escenarios deportivos dejó su huella, incluso en el interior del país.
Su camino errante comenzó en 1902, año de su fundación, en el cual vagó por varias canchas para jugar encuentros de carácter amistoso, sin contar con campo propio hasta la temporada siguiente.
De allí en más, el recorrido abarcó fundamentalmente los barrios de Belvedere y el Prado, además de la localidad «canaria» de Las Piedras, donde llegó a jugar en la cancha del Club Atlético Juventud, conocida como Parque Artigas.
Pese a ello, siempre rondó el barrio en el cual nació, es decir, donde hoy día está afincado, el Prado de Montevideo.
A continuación brindamos una reseña de movimientos bohemios a lo largo de los campos de juego.
1903: Primer escenario deportivo
Intensas resultaron ser las gestiones efectuadas por la joven directiva bohemia para conseguir el primer escenario donde llevar a cabo sus partidos, contando con cancha propia. Las autoridades de la Empresa de Tranvías del Reducto, propietarias de un buen número de terrenos, fueron quienes recibieron a los jóvenes errantes, quienes querían su tierra propia.
Luego de varias e intensas reuniones, el anhelo fue concebido, cuando la Empresa le arrendó a los presididos por Juan Rafael Sardeson un predio ubicado en Camino Millán y Vilardebó.
Allí tuvo Montevideo Wanderers su primer escenario deportivo, el cual fue inaugurado con un partido realizado el 24 de mayo de 1903, entre los bohemios y Albion, con empate a dos goles.
Para dicho match, Wanderers alineó con: Saporiti; Aphesteguy y Nicolich; Serrato, Branda y Sardeson; Miquelerena, Sardeson, Ortiz Garzón, Peralta y Hernández Bentancor.
1909: Inauguración del hoy Estadio Belvedere
El año 1908 transcurría casi normalmente para la joven institución. La mayor inquietud bohemia radicaba en la cancha, debido a que la ubicada en Millán y Vilardebó no satisfacía las necesidades, ya que era necesario ampliar las instalaciones. Otra vez la Empresa de Tranvías del Reducto fue quien apareció en la mente de los directivos. Y nuevamente la buena voluntad de los empresarios se hizo presente, posibilitando el arriendo de un magnífico predio ubicado en Belvedere. Y llegó el 4 de julio de 1909, donde la inauguración del hoy Estadio Belvedere (que fue adquirido por Liverpool) abrió sus puertas para que Wanderers y Dublín jugaran el primer cotejo.
En aquella ocasión, los albinegros jugaron con: Saporiti; Aphesteguy y Bertone; Parraviccini, Aphesteguy y López; Buck, Goldsmith, Quaglia, Zumarán y Rebagliatte.
En 1936 se le vende la cancha a Salud Pública
Para mejorar los aposentos en Belvedere hubo que trabajar muy duro, por ello se licitó la concesión de sillas y palcos.
La firma «ganadora» resultó ser la de Zumarán y Bertolotti, la cual se comprometió al pago del 33% recaudado. Del partido inaugural, le correspondió a Wanderers la suma de $ 28,80.
El 15 de marzo de 1914, se iluminó la cancha con 48 lámparas de 150 bujías. Los soportes para las mismas fueron cedidos por la empresa La Transatlántica. El costo de instalación fue de $ 75,65.
Marzo continuó siendo un mes fructífero y el día 29 del año 1922 se instaló el teléfono.
Posteriormente, el 15 de agosto de 1927 se adquirieron padrones del inmenso predio. Finalmente, el 3 de setiembre se procedió a la venta del terreno a Salud Pública, donde el total de 1.094 metros cuadrados fueron vendidos en $ 3.700.
El Prado lo recibió en 1933
1933, una temporada después de iniciado el profesionalismo, señaló el año de un nuevo paso: afincarse en el Prado.
Las gestiones previas se iniciaron en 1912, cuando apenas transcurrían tres años de haber logrado su primer terreno y aún ni se pensaba en «caer» en Belvedere.
Al final, las gestiones culminaron con la cesión por parte del Municipio de Montevideo de un predio ubicado en la Avenida Buschental, junto al que usufructuó la Asociación Rural del Uruguay. El magnífico y nuevo escenario, denominado Wanderers Park, se presentaba rodeado de un hermoso paisaje.
Dicho campo de juego fue inaugurado el 15 de octubre de 1933, en partido oficial por el campeonato uruguayo, donde Wanderers triunfó 2-0 frente a Bella Vista; bajo el arbitraje de un gran juez de todos los tiempos, como lo fue Aníbal Tejada.
La escuadra bohemia formó con: Stipanicic; Guasque y Muñiz; Peláez, Carrica y Denis; González, Delbono, Bidegain, Bonino y Figueroa. Uno de los fundadores, Alfredo Víctor Viera, fue el principal impulsor para la «conquista» del terreno, por lo que tiempo más tarde el escenario fue denominado Parque Alfredo Víctor Viera.
1969: Traslado a Las Piedras
Cuando transcurrían 36 años de su afincamiento en el Prado de Montevideo, una Asamblea dispuso la mudanza hacia la ciudad de Las Piedras (Canelones).
En este nuevo emprendimiento, el Club Atlético Juventud de Las Piedras efectuó un rol preponderante, porque en agosto de 1969 le habilitó a Montevideo Wanderers el Parque Artigas, ubicado junto al Obelisco, que perpetúa el recuerdo en la Batalla de Las Piedras.
Luego de esta peculiar iniciativa se afincó en el Prado definitivamente y continuó jugando en el Parque Alfredo Víctor Viera, hasta el día de hoy. *
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