Malena Muyala ya es ciudadana ilustre
El primer orador del acto fue Gastón Vila, presidente de la Junta Departamental de Montevideo, quien resaltó la significación de poder «reconocer a una voz joven de nuestro canto».
Vila recordó que cuando Muyala se enteró que iba a recibir este reconocimiento, se mostró sorprendida, porque creía que este tipo de distinciones se otorgaban a artistas de dilatada trayectoria.
Por lo anterior, el jerarca enfatizó que la ciudadanía ilustre no debe acotarse por edades, e invitó a romper ese prejuicio para homenajear a esa voz que «hace más cálida a Montevideo».
También destacó que Muyala ha logrado mostrar que el tango no es sólo para hombres y ha representado en gran forma a nuestro país en el exterior.
Al término de su alocución definió a la artista como una «trabajadora de la cultura» y felicitó a la edila Glenda Rondán por la atinada propuesta de homenajear a la vocalista maragata.
Por su parte, Rondán, claramente emocionada, afirmó que Muyala está enamorada del tango y por eso lo puede cantar bien.
A su vez, dijo que el canto acompaña a las personas en sus momentos de felicidad o de tristeza, y por eso es tan importante el arte que desarrolla la agasajada.
«Dios te bendiga, que sigas adelante y nada te detenga en tus convicciones», concluyó.
Ricardo Ehrlich, al tomar su turno, aseguró que para él era un gusto participar de la ceremonia.
El intendente hizo hincapié en que el tango es una parte de los uruguayos, y renueva su compromiso con las nuevas generaciones gracias al surgimiento de nuevas voces como la de la maragata.
En su interpretación «nos encontramos, eso es lo que representa Malena, nos reconocemos en su canto», señaló.
Luego de esto entregó la medalla plateada y dorada que distingue a los ciudadanos ilustres. En este momento brotaron los aplausos de los asistentes que colmaron la Sala de Fiestas del Solís, entre los que se contaban el bajista Popo Romano, la cantante Valeria Lima, el arquitecto Mariano Arana, la diputada Beatriz Argimón, la escritora Mercedes Vigil, entre otros.
Tras un suspiro por la emoción del momento, Muyala afirmó que «hay situaciones en las que las palabras son insuficientes o nos dejan mal parados, esta es una».
«Al principio no podía entender porqué me distinguían a mí, después entendí la enorme responsabilidad y compromiso que esto significa», subrayó.
Recordó cuando era pequeña y para ella Montevideo era una ciudad inalcanzable. Luego, con el paso del tiempo, la intérprete destacó que fue «descubriendo que tenía mucho para darme y darle. Hoy por hoy es la ciudad en la que he vivido la mitad de mi vida y la amo profundamente. Sin perder mis raíces en San José».
Agradeció a todos aquellos que la han acompañado en su periplo artístico y enfatizó que aún le queda mucho camino por transitar. A la hora del cierre de su discurso, la cantante hizo suya una frase del filósofo griego Artistóteles: «Nos hacemos día a día la excelencia no es un acto es un hábito».
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