CUMPLIENDO UN VIEJO ANHELO DE MURGUISTAS

Con El Gran Tuleque renacen los duendes carnavaleros

Cuando el Ruso Rosencof fue consultado acerca de la posibilidad de utilizar el nombre de su obra teatral, y dio el «visto bueno», se echaba a andar una de las más interesantes y quiméricas historias de nuestros últimos Carnavales. Porque murgas nuevas surgen todos los días, en verdad cada año, y no deja de ser un tema interesantísimo para nuestros escasos investigadores de las profundidades de Momo, repasar los títulos  no de las archifamosas o veteranas agrupaciones de la mencionada categoría , sino de las que aparecen y desaparecen año tras año. Detrás de cada una existe una historia de ilusiones y anhelos compartidos, un grupo de gente que creyó en una idea y se «tiraron al agua». Inclusive ahora, prueba de admisión de por medio, es sugestivo observar que un sinfín de esos títulos nuevos ni siquiera llegan a febrero. Pero pocas murgas son las que nacen acunadas por un sentimiento de amistad y camaradería, concretando un afán acariciado largamente entre un grupo de carnavaleros unidos por una fuerte ligazón afectiva, como la murga El Gran Tuleque.

 

«Aviador en carretilla»

Noche calurosa de enero, saliendo de la Avenida Suárez, allí donde muere la calle Gil, tomamos por ésta hacia la semipenumbra del barrio, hasta la sede del Club Capitol. En sus amplias y cómodas instalaciones ha establecido «sus reales» esta novel murga. Como dicen los íntimos versos de su despedida, recreados por la pluma de Fernando Schmidt: «Gran Tuleque, aviador en carretilla / sus bombitas amarillas / las estrellas en febrero  murga lucero  / de tu novia más bonita / de mi patria margarita / se enamora un barrio entero  carnavalero ». El fraterno Chino Falco ya tiene los chorizos a punto y el «Ruso» Giménez se desvive por atender nuestros requerimientos. Es que para ellos, el Tuleque es «la murga de amigos», y el ambiente de los ensayos trasunta un clima donde reina la amistad.

El espectáculo que presentará la murga en su debut en Carnaval, se titula «18 Hombres y un Biberón…», y ya desde el pique nos está dando una lección de cooperativismo, porque a más de un desprevenido se le vendrá a la mente que las murgas están integradas por 17 componentes… ¡Ah…! Pero eso es en el Concurso Oficial, de acuerdo a los reglamentos, pero los integrantes del Tuleque, incluyendo al suplente Pablo Rossi, son 18, es decir que todos tienen que ver con esta criaturita  una beba , aparentemente abandonada en el escenario, portando una extraña notita En verdad, ella será la gran protagonista del espectáculo, sin hablar ni opinar. «Ella sólo llora», afirma el genial Charly Alvarez, uno de los alma mater del grupo, por lo menos en lo que a protagonismo escénico se refiere.

Para muchos de los impulsores de esta patriada carnavalera, esta murga nueva que canta su saludo presentación en primera persona, desde el «YO», era algo que estaba en el debe.

«Sí, sin duda que sí  asegura Andrés Atay ; la mayoría tenemos más de veinte años en carnaval, algunos más, otros menos, pero sí, es un debe, que teníamos varios compañeros… el Chato, el Pucho, Carlos Barrios, Amílcar. Nos conocemos hace veinte años, cantamos juntos, compartimos las cosas fuera de Carnaval, la amistad, la familia, y vimos nacer los gurises de cada uno, y hoy día, por ejemplo, está el Chato con su hijo acá, y Mauro, que es el hijo de Carlitos Barrios también está… Son cosas que a nivel emocional son muy fuertes, por eso te digo que se nos van yendo los años, a veces en un abrir y cerrar de ojos se te pasaron quince años volando».

 

Los «padres de la criatura»…

«Cabalgando retiradas / la del humo llegará / y si tiñe la penumbra el ring / nos subimos al tablado / y con vos somos motín / canta y cuenta conmigo que hoy siembra tu nombre / la murga de amigos / que no falten los sueños que planchan el ceño / del laburador…. aviador
ya es la hora y no hay tu tía / siempre es hoy la rebeldía.»

Es bueno saber, que estos 18 murguistas, metidos a niñeros, cuidadores, «babysiters» de ocasión, tendrán que buscar también un nombre para la niña, instancia que nos regala uno de los mejores momentos de la murga, que llega a repasar algunas decenas.

Integran el elenco de El Gran Tuleque, en la cuerda de primos a Charly Alvarez, Mauro Barrios, Alan Tasara, Daniel «Dino» Lorenzón, Walter «Tala» Molinari, y Juan Pittaluga. Como sobreprimos: Eduardo Díaz y Gustavo «Chato» Ambrosio. La cuerda de segundos está integrada por Carlos Barrios, Rodolfo «Rudy» Alvarado y Jorge «Pucho» Ferreira. Los bajos son Tomás Vera y Amílcar Duarte. En la batería estarán, Fernando De León en el redoblante, Martín Ambrosio en el bombo y Sebastián Grosso en los platillos. Pablito Rossi será suplente; los textos pertenecen a Schmidt, la puesta en escena es de Leonardo Preziosi y el diseño de vestuario pertenece a Néstor Morán, al igual que el diseño y la realización de los sombreros. La confección del vestuario correrá por cuenta de Marby Kelbler. El maquillaje será de Jenny Bessonart y José Dorta, la escenografía le corresponderá a Jorge Gioria. El Chino Falco, Gabriel Izquierdo y Sebastián Gargiulo, son los colaboradores incansables, ocupando el tesonero y atento Raúl «Ruso» Giménez, la coordinación general del conjunto.

Para quienes hemos visto mucho Carnaval, nunca los nombres «hablan solos», porque además de que los pingos se ven en la cancha, de sorpresas están llenos los mágicos senderos de Momo, pero sin lugar a dudas El Gran Tuleque tiene un plantelazo, una propuesta muy interesante y un largo y promisorio camino para recorrer.

«Y hay un duende hurgador… rescatando una flor / y ahora sí, hasta la vista, viejo Quijote oriental / que no hay cuerpo que resista, / pero hay alma de murguista palpitando en carnaval / ya se marcha el Gran Tuleque, murga capricho y pasión / sólo busca una coartada, / que comente la barriada… / aquí canto un corazón.»

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