theriantropía

El boom de los therians: lo que dice la ciencia de la salud mental de estos individuos

Cerca de 100 personas con máscaras se reunieron en Plaza Independencia; uno dijo: “Desde chico me identifico como mono”. Pero la ciencia ha encontrado diversos trastornos detrás de la "theriantropía".

Los therians llegaron a Montevideo
Los therians llegaron a Montevideo

El fenómeno de los therians ha cruzado fronteras digitales y se ha materializado en encuentros públicos en Buenos Aires y Montevideo durante las primeras semanas de febrero de 2026. Personas que se identifican con animales no humanos, a menudo mediante accesorios como máscaras y comportamientos específicos, han organizado concentraciones que atraen participantes, observadores y cobertura mediática en ambas capitales.

En Buenos Aires, la visibilidad de los therians se concentró inicialmente en el Barrio Chino de Belgrano. Videos compartidos en redes sociales mostraron a jóvenes con máscaras de animales realizando movimientos en cuatro patas o “quads”, así como saltos que generaron reacciones del público presente. Uno de los registros más difundidos capturó a un participante ejecutando un salto sobre personas, seguido de aplausos por parte de transeúntes.

Medios argentinos dedicaron largos y sucesivos segmentos en programas para examinar esta presencia en el espacio urbano porteño. Se describió a los therians como individuos que adoptan conductas animales en el día a día sin afirmar una transformación física literal. La tendencia se extendió a otras localidades de la provincia de Buenos Aires, incluyendo convocatorias en San Nicolás.

La expansión de los therians a Uruguay: el rol de las redes sociales

En la provincia de Buenos Aires, se anunciaron juntadas en plazas públicas. Por ejemplo, una concentración se programó para el 10 de febrero en la Plaza Mitre de San Nicolás, donde también surgió una convocatoria paralela bajo la consigna “anti-therian”. Estos eventos reflejan la difusión rápida del fenómeno a través de plataformas como TikTok e Instagram, donde videos y convocatorias acumularon vistas significativas.

El fenómeno no se limitó a Buenos Aires. Reportes indicaron presencia en otras zonas, con énfasis en que los therians expresan una conexión emocional, espiritual o psicológica con un animal específico, al que denominan su “theriotype”. Esta identificación se manifiesta en accesorios y acciones que imitan rasgos animales, aunque la mayoría de los participantes aclaran que no involucra creencias delirantes de transformación física.

En Montevideo, la llegada de los therians se concretó el martes 10 de febrero de 2026, con la primera juntada oficial en la Plaza Independencia. La convocatoria se realizó mediante cuentas de Instagram y TikTok bajo nombres como “juntada de therians Uruguay”, citando a los participantes a partir de las 15:00 horas. Cerca de un centenar de personas se reunieron en el centro de la plaza, muchas portando máscaras de animales y realizando demostraciones de movimientos en cuatro patas o “shifts”.

Varios de sus participantes explicaron su identificación; uno de ellos declaró: “Desde chico me identifico como mono”. El encuentro atrajo a transeúntes, turistas y reporteros, quienes registraron la escena en videos que circularon ampliamente. Algunos asistentes enfatizaron que se trata de una vivencia personal y no de un disfraz temporal.

El evento no transcurrió sin incidentes y la juntada terminó con una pelea entre un grupo de jóvenes en la puerta del mausoleo de José Gervasio Artigas, lo que requirió intervención policial. Videos difundidos en redes mostraron el altercado, aunque no se reportaron heridos de gravedad ni denuncias formales por agresiones graves.

Estudio científico sobre therianthropía: lo que dice la investigación

Aunque esto puede parecer inocente, detrás de estos comportamientos se esconden condiciones de salud mental que ya han sido investigadas por la ciencia: los expertos están tratando de darle una tipificación a la theriantropia clínica.

Un estudio sistemático publicado en 2025 en la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews, titulado “A systematic review on clinical therianthropy and a proposal to conceptualize zoomorphism as a diagnostic spectrum”, analizó 77 casos publicados de therianthropy clínica. Los autores, Jan Dirk Blom y Brian A. Sharpless, definieron este cuadro como la creencia delirante de transformación física en animal, distinta de la identidad therian no delirante observada en comunidades en línea.

El análisis indicó que el animal más frecuente en los casos clínicos fue el canino, con un 68 % de los theriotypes reportados. Los episodios variaron en duración: 25 % duraban días, 12 % semanas, 33 % meses y 31 % años.

La mayoría se asoció a trastornos psiquiátricos graves, incluyendo trastornos psicóticos en el 41 %, depresión psicótica en el 24 %, trastorno bipolar en el 18 % y síndrome de Cotard en el 12 %. Un 16 % involucró violencia física hacia otros.

Los investigadores propusieron un modelo patofisiológico de “dos golpes”, combinando alteraciones en la cenestesia con formación de delirios. Sugirieron conceptualizar el zoomorphism como un espectro diagnóstico, desde casos clínicos graves hasta expresiones no patológicas como las identidades therian, furries y otherkin. Advirtieron contra la patologización innecesaria de estos últimos grupos.

El estudio diferenció claramente la therianthropy clínica —rara, delirante y asociada a psicosis grave— de la identidad therian no clínica, más común en subculturas digitales. En los casos no delirantes, no se observa deterioro funcional ni creencia en transformación literal. Otros trabajos previos, como el de Clegg et al. en 2019, indicaron que las personas que se identifican como therians presentan bienestar psicológico aceptable, aunque con mayores dificultades sociales y prevalencia algo elevada de rasgos autistas o esquizotípicos.

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