La vida de Mujica: incansable militante de las luchas sociales y referente de la izquierda global
El expresidente y exsenador uruguayo, uno de los más respectados líderes de la izquierda mundial, falleció este 13 de mayo a los 89 años de edad, luego de luchar contra un agresivo y persistente cáncer de esófago.

José «Pepe» Mujica Cordano, nacido el 20 de mayo de 1935 en Montevideo, Uruguay, falleció el 13 de mayo de 2025 a los 89 años. Su trayectoria, desde guerrillero tupamaro hasta presidente y símbolo mundial de la simplicidad voluntaria, dejó huella en la política, los derechos sociales y la filosofía de vida. Su historia trasciende fronteras, marcada por la resiliencia y un compromiso inquebrantable con la justicia.
Mujica se unió al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) en los años 60, un grupo guerrillero que combinaba acción armada con gestos simbólicos, como robar alimentos para distribuirlos en zonas pobres. Estas acciones le valieron el apodo de «Robin Hood moderno». Sin embargo, su activismo lo llevó a ser detenido en 1972, iniciando un calvario de casi 13 años de encarcelamiento durante la dictadura cívico-militar (1973-1985).
En prisión, enfrentó torturas sistemáticas y condiciones inhumanas. Pasó dos años en un pozo subterráneo, sin luz natural ni contacto humano, y otros siete en celdas minúsculas. Según EL PAÍS, relató: «Aprendí a conversar con las ranas, a saludar al sol… esa soledad te obliga a estar contigo mismo». Estas experiencias, lejos de quebrarlo, solidificaron su convicción por la lucha democrática y la dignidad humana.
Su liberación en 1985, tras la amnistía con el retorno a la democracia, marcó el inicio de una nueva etapa. Mujica optó por la vía política, alejándose de la lucha armada. «La guerrilla fue un error necesario», admitiría años después, según BBC Mundo, subrayando su evolución hacia el diálogo institucional.
Transición a la política formal: Del MPP a la presidencia
En 1989, cofundó el Movimiento de Participación Popular (MPP), una corriente dentro del Frente Amplio que buscaba representar a sectores rurales y trabajadores. Su ascenso fue gradual: diputado en 1994, senador en 1999 y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (2005-2008), donde promovió políticas para pequeños productores, reflejando su conexión con el campo.
En 2009, ganó la presidencia con el 52% de los votos en segunda vuelta. Su gobierno (2010-2015) se destacó por reformas pioneras. En 2013, Uruguay se convirtió en el primer país latinoamericano en legalizar el matrimonio igualitario, medida que impulsó la inclusión y redujo la discriminación institucional. Ese mismo año, aprobó la ley de regulación de la marihuana, permitiendo su producción, venta y consumo bajo control estatal.
La iniciativa buscaba debilitar al narcotráfico y priorizar la salud pública sobre la criminalización. Según The Guardian, el mercado regulado generó ingresos estimados en 40 millones de dólares anuales, destinados a educación y rehabilitación. Además, su gestión redujo la pobreza del 18% al 9,7%, aumentó el salario mínimo en un 250% y amplió la cobertura de pensiones a sectores vulnerables.
Austeridad como bandera: Un presidente atípico y referende global
Mujica desafió los estereotipos del poder. Vivió en una humilde casa de 45 m² en Rincón del Cerro, sin escoltas, y donó el 90% de su salario presidencial (12.000 dólares mensuales) a organizaciones sociales.
Su vehículo, un Volkswagen Escarabajo 1987 valorado en 1.800 dólares, se volvió emblemático de su filosofía: «No soy pobre, soy sobrio. Liviano de equipaje», declaró a The New York Times.
Esta coherencia entre discurso y acción resonó globalmente. En 2013, Time Magazine lo incluyó entre las 100 personas más influyentes del mundo, mientras que The Economist nombró a Uruguay «país del año» por sus avances en derechos civiles. Su crítica al consumismo, ejemplificada en discursos ante la ONU, cuestionó modelos económicos y ambientales: «El desarrollo no puede ser enemigo de la felicidad», afirmó en 2012.
Post-presidencia: Salud, renuncia y lucha final
Tras su mandato, Mujica fue reelegido senador en 2014 y 2019. Sin embargo, en octubre de 2020, renunció al cargo citando su edad (85 años) y los riesgos de la pandemia de COVID-19. «No quiero ser un estorbo», declaró, según El Espectador, manteniendo su perfil bajo pero continuando su militancia en el MPP.
En abril de 2024, se le diagnosticó cáncer de esófago, que metastatizó al hígado en enero de 2025. Rechazó tratamientos invasivos, optando por cuidados paliativos. «El guerrero tiene derecho a descansar», expresó a BBC Mundo. Falleció el 13 de mayo de 2025, rodeado de su esposa, Lucía Topolansky, y allegados, en su casa de Rincón del Cerro.
Mujica trascendió como un líder que humanizó la política. Su enfoque en derechos sociales y redistribución económica demostró que reformas audaces son viables. La legalización de la marihuana inspiró a países como Canadá y Alemania a evaluar modelos similares, mientras su ley de matrimonio igualitario aceleró debates en naciones conservadoras.
Su vida inspiró obras como el documental El Pepe, una vida suprema (Emir Kusturica, 2018) y la película La noche de 12 años (Álvaro Brechner, 2018), que retratan su resistencia en prisión. Además, su legado filosófico, resumido en frases como «La felicidad está en vivir con lo esencial», influyó en movimientos ecologistas y anticonsumistas.
En lo personal, su matrimonio con Lucía Topolansky —compañera de militancia y exsenadora— simbolizó una alianza basada en valores compartidos. Sin hijos, dedicó sus últimos años al cultivo de flores, actividad que siempre consideró terapéutica y vinculante con la tierra.
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