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Cómo Uruguay equilibra regulación ética de IA e innovación tecnológica sin frenar el desarrollo

El Consejo Empresarial por la Ética de la IA, impulsado por Unesco, reúne a empresas privadas y organismos estatales en Uruguay para definir reglas claras sobre protección de datos y gobernanza tecnológica, sin asfixiar la innovación local.

Unesco integra Consejo Empresarial de Ética en IA en Uruguay
Unesco integra Consejo Empresarial de Ética en IA en Uruguay

El 24 de mayo de 2026, Unesco presentó en Montevideo la integración formal del Consejo Empresarial por la Ética de la Inteligencia Artificial. Se trata de un espacio de intercambio entre empresas de todos los sectores y tamaños, diseñado para promover un marco ético tanto en el diseño como en el uso de herramientas de IA. Actúa como puente directo con representantes del sector público.

Pablo Siris, director nacional de Telecomunicaciones y Servicios de Comunicación Audiovisual, lo planteó sin rodeos: “Toda transformación tecnológica genera incertidumbre”. Con la IA, dijo, surgen desafíos éticos y jurídicos sobre la protección de las personas que se deben afrontar al tiempo que se adoptan las tecnologías.

La postura uruguaya es clara: legislar para proteger derechos, con estándares abiertos y amplia participación técnica. Siris advirtió que una regulación “hiperprecavida” puede detener la productividad y la innovación. “Eso no es lo que queremos”, aseguró.

El debate no es si regular o no, sino cómo adoptar normas para que la cautela no bloquee el desarrollo tecnológico ni la soberanía digital. Uruguay busca un equilibrio inteligente. La meta no es prohibir, sino proteger derechos ciudadanos y la ética de los datos sin asfixiar la innovación local.

Un consejo que nace del diálogo público-privado

Cristina Zubillaga, directora de Agesic, calificó la instalación del consejo como una “grata noticia”. Destacó dos cuestiones que vinculan a todo el sistema: los principios éticos para el uso de la tecnología y elementos de soberanía que afectan al uso de los datos, la gestión del conocimiento y las operaciones. Próximamente, adelantó, se habilitará una plataforma de participación ciudadana para recoger distintas visiones sobre la regulación de la IA y mecanismos de gobernanza.

Desde la oficina regional de Unesco, su director Ernesto Fernández Polcuch consideró que la IA guarda directa relación con las empresas, las universidades y los gobiernos. El organismo privilegia el diálogo entre las empresas y los organismos estatales vinculados a la tecnología, “con reglas claras y aceptadas por todos”.

El foco en educación y brecha de género

Fiorella Haim, presidenta de Ceibal, llevó la discusión a las aulas. Preguntó en voz alta: “¿Cómo hacemos para preparar a nuestros niños para que entiendan de forma crítica los entornos digitales donde estamos todos inmersos?”. Ceibal trabaja desde hace 19 años (inició en 2007) en promover pensamiento crítico en niños, adolescentes, docentes y comunidades educativas. Eso incluye el uso de IA.

Haim dedicó un capítulo aparte al tema de género en áreas STEM. Desde Ceibal trabajan junto a Unesco y la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) para promover la participación de niñas. En octubre de 2026, Ceibal presentará junto a Unesco varios proyectos desarrollados en su laboratorio de IA en Educación, activo desde 2025.

Para empresarios, formación y contención de riesgos

Carlos Acle, integrante del Consejo Empresarial por la Ética de la Inteligencia Artificial, explicó que el ámbito está conformado por un conjunto de empresas y busca integrar al sector privado con diferentes grupos de interés. Mencionó dos dimensiones fundamentales: la formación para los empresarios y la sensibilización de la sociedad. “Entender su funcionamiento para luego ver cómo se aplica es uno de los cometidos fundamentales”, precisó.

La otra pata es mantener vínculos estrechos con otras instituciones, para que el sector privado esté presente en la discusión y la elaboración de normativa. Acle remarcó que se trata de entender y minimizar los riesgos asociados al crecimiento exponencial de la IA en el último tiempo, sobre todo lo relacionado con el uso y la protección de datos.

Qué debe tener un tratado de ética sobre IA

A pesar de las diferencias en su enfoque, todos los marcos coinciden en que un tratado o normativa ética sobre IA debe incluir los siguientes elementos esenciales:

  • Enfoque Centrado en el Ser Humano y Respeto a los Derechos: La IA debe servir a las personas y respetar los derechos humanos y los valores democráticos. Esto incluye la prohibición de la discriminación, la protección de la privacidad y la garantía de la igualdad de género.

  • Transparencia y Explicabilidad: Las personas deben poder entender cuándo y cómo se utiliza la IA, así como la lógica detrás de sus decisiones. Esto es fundamental para poder impugnar resultados adversos.

  • Responsabilidad y Rendición de Cuentas: Deben existir mecanismos claros que asignen la responsabilidad por el funcionamiento de los sistemas de IA y sus impactos negativos. Las empresas y los estados deben poder rendir cuentas ante los afectados.

  • Equidad y No Discriminación: Los sistemas de IA deben diseñarse y utilizarse de manera que se prevengan los sesgos y se promueva la justicia social, evitando resultados discriminatorios basados en género, raza, origen u otras características.

  • Robustez, Seguridad y Protección de Datos: La IA debe ser segura, fiable y resistente a ataques o usos maliciosos. Además, la protección de los datos personales a lo largo de todo el ciclo de vida de la IA es un pilar fundamental.

  • Supervisión Humana y Gobernanza: Es crucial mantener un control humano significativo sobre los sistemas de IA, especialmente en aplicaciones de alto riesgo. Para los estados, esto implica establecer estructuras de gobernanza ética y realizar evaluaciones de impacto.

  • Alfabetización Digital y Participación Multiactor: Promover la comprensión pública de la IA (alfabetización en IA) es tan importante como garantizar que su gobernanza incluya a diversos actores: gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil.

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