de 12 meses a 4 años

Berrinches y caprichos, una etapa en que los niños aprenden a controlar sus emociones

Se debe consultar con un especialista cuando las rabietas se hacen muy frecuentes o intensas, al punto de que el niño haga daño físico a su entorno o a él mismo, o si presenta algún síntoma de alteración de conciencia (mucha palidez o mirada ida o extraviada).

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Desde los doce meses hasta aproximadamente los 4 años los niños pueden hacer berrinches, los cuales consisten en llanto desconsolado y descontrolado, gritos intensos y tirarse o patear el piso.

Son propias de una etapa de crecimiento donde están aprendiendo a controlar sus emociones, como la rabia, la frustración o el miedo. Es la etapa donde los niños comienzan a independizarse de sus papás quienes ya no están siempre presentes y pendientes de resolver todas las necesidades.

Cuando sus objetivos perseguidos se ven frustrados aparecen emociones que sienten que no logran controlar. También les puede generar rabia la intervención de un adulto en la búsqueda de su autonomía y sentir que la misma es coartada.

En los más pequeños también se dan por la dificultad de expresión, por no poder lograr algo que quieren o necesitan y no pueden comunicar.

¿Cómo los papás deben enfrentar el berrinche?

Es importante reaccionar de manera tranquila frente a la rabieta, mostrarles la misma contención que tenían cuando los padres resolvían todas sus necesidades.

Si bien es un momento tenso en que muchos padres se ven sobrepasados, hay que evitar gritarles, ya que solo se logrará aumentar la intensidad del episodio. Al contrario, hay que intentar contener, escuchar lo que necesita transmitir y distraerlo.

No por ser cariñoso o receptivo se dejará de ser firme en su educación. Por ejemplo, si un niño hace una pataleta porque los papás le hacen saber que no le van a comprar el chocolate o el juguete que quiere, no es bueno ceder a su deseo en medio de la rabieta. Sin embargo, tampoco es aconsejable reaccionar de manera ofuscada o usando la fuerza para controlar el episodio.

¿Cuándo consultar?

Ante rabietas que se hacen muy frecuentes o intensas, al punto de que el niño haga daño físico a su entorno o a él mismo.

Cuando en medio de una pataleta se puede ver algún síntoma de alteración de conciencia (mucha palidez o mirada ida o extraviada).

Al haber una alteración significativa en toda la dinámica familiar producto de la intensidad y alta frecuencia de las pataletas.

¿Qué hacer en un estado emocional que no permite razonar?

  • Control de los padres
  • Contener y dar explicaciones breves
  • Desviar la atención
  • Anticiparnos y preparar el ambiente para que no (explicándole con ejemplos antes de que ocurra la pataleta)
  • Cuidar los comentarios que no vayan a descalificar su valía, sino que la conduzcan
  • Los gritos y castigos no sirven
  • Darle la posibilidad de que entregue alguna conducta reparatoria
  • Reforzar desde el cariño y el afecto (me siento orgulloso de ti)
  • Reconocerlo como persona y confiar en ellos
MP
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