Manantiales, cuando encontró la muerte el general Anacleto Medina
17 de julio de 1871
En la batalla que se libró hoy en Manantiales, en las puntas del arroyo San Juan, el ejército revolucionario sufrió una de las peores derrotas, aunque nadie puede asegurar que haya perdido la guerra que desde el año pasado libra contra el gobierno de Lorenzo Batlle.
Una figura casi legendaria halló la muerte en plena batalla. El general Medina si bien de origen colorado, terminó sus días luchando en filas revolucionarias comandadas por un general blanco: Timoteo Aparicio.
Todo tiene su origen en el episodio de Paso Quinteros, cuando por orden del presidente Pereira, Medina enfrentó la invasión colorada y la derrotó en febrero de 1853.
La ejecución de César Díaz y otros jefes rebeldes convirtió a Medina en el enemigo número uno del Partido Colorado y lo obligó a militar desde entonces en filas blancas.
Al terminar el combate de hoy, con la dispersión de las fuerzas rebeldes, el anciano general fue instado por uno de sus lugartenientes a huir en razón de que el enemigo se venía encima.
«Yo no disparo nunca», fue la airada respuesta de Medina, quien hizo girar su caballo para enfrentar la embestida, poniéndose a la retaguardia de sus tropas perseguidas.
La caballada enemiga bajaba a gran galope la cuchilla con lanzas y boleadoras; una de éstas trabó el caballo de Medina cerca de una cañada.
Liado su caballo, a su alrededor se formó un remolino de lanceros enemigos que le infligieron heridas mortales.
Sepultado a medio cuerpo, su cadáver fue mutilado y desollado en medio de un griterío ensordecedor. *
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