El nuevo gobierno le ofrecería un cargo internacional para destrabar su situación

Peri Váldez podría abandonar la Fiscalía de Corte por falta de apoyo

El ofrecimiento a Peri de un alto cargo técnico en un organismo internacional es una alternativa que maneja el nuevo Ejecutivo para ofrecerle al hombre impuesto en 1997 por Julio María Sanguinetti.

La decisión del presidente Jorge Batlle de revisar el CPP corredactado por Peri Valdez y la falta de relacionamiento que mantiene con el nuevo gobierno colorado, son analizados como elementos determinantes para un posible alejamiento del actual Fiscal de Corte de su cargo. Fuentes políticas, judiciales y del Ministerio Público, confirmaron a LA REPUBLICA que el gobierno podría ofrecer a Peri un cargo técnico de su materia en algún organismo internacional para posibilitar su alejamiento del cargo.

Peri, un magistrado que llegó a la Fiscalía a propuesta del presidente Sanguinetti, fue uno de los corredactores del nuevo CPP y su principal objetivo al frente del organismo era poner en marcha un nuevo proceso penal. El hecho de que Batlle anunciara a los ministros de la Suprema Corte de Justicia su intención de modificar aspectos sustanciales del CPP, dejó sin sustento varias reformas realizadas al interior del instituto por Peri, que perseguían preparar las condiciones para el funcionamiento del nuevo proceso.

Pero estas no son las únicas razones para promover el cambio de Peri al frente del Ministerio Público. La Fiscalía es en definitiva un cargo que depende jerárquicamente del Ministerio de Educación y Cultura y el gobierno pretende nombrar allí a un hombre de su confianza. Batlle, empeñado en prestarle atención al sistema judicial, considera este puesto como un cargo clave.

A nivel político ha trascendido que Peri Valdez ha mantenido diferencias de criterio con el actual ministro Yamandú Fau, con el cual hace meses que no se reúne. Cuando tienen que firmar acuerdos para el funcionamiento de la Fiscalía de Corte firman las resoluciones por separado cada uno en su despacho, consignó la fuente. Este estilo, de tomar a la Fiscalía como un coto personal, no es compartido por Batlle y el futuro ministro de la cartera, el herrerista Antonio Mercader.

Estilo particular

Peri Valdez accedió al cargo de Fiscal de Corte en octubre de 1997, luego de fracasar la designación de Miguel Langón Cuñarro, el cuestionado candidato cuya postulación Sanguinetti mantuvo durante todo ese año. Finalmente la candidatura de Langón naufragó ante la oposición de varios sectores parlamentarios y un amplio debate en los medios de comunicación sobre su actuación antes y después de la dictadura militar.

Peri Valdez entró entonces pisando fuerte al frente del Ministerio Público y Fiscal, el organismo que la Constitución y la ley encomendó para defender los intereses de la sociedad. Era el segundo candidato natural del Presidente para el cargo, entre otras cosas porque había sido el corredactor del Código del Proceso Penal que el gobierno había enviado a las cámaras y que había logrado aprobar.

Con el apoyo del Poder Ejecutivo, un código redactado por él y 10 años de mandato por delante para implementar reformas, Peri comenzó una acelerada reestructura del Ministerio Público encaminada a poner en funcionamiento el nuevo proceso penal.

Desde el comienzo el estilo de Peri despertó admiración y rechazo. Con un perfil hiperactivo y ejecutivo dispuso cambios a lo largo de todo el país, puso a estudiar a los fiscales y gobernó con mano de hierro a los magistrados que se desempeñan en las decenas de fiscalías de todas las materias. Las fuentes apuntan que se preocupó de dotar al cuerpo de los recursos materiales para ejercer su función, cosa que antes no había sucedido.

Desde su asunción, Peri protagonizó una dura disputa con la Suprema Corte de Justicia a la que, desde su puesto, pretendió sugerir cómo debía ordenar la casa para que el nuevo proceso penal fuera puesto en marcha.

También mantuvo con los ministros de la Corte, órgano máximo del Poder Judicial, disputas jurídicas. La más relevante fue su posición contraria a dictaminar como auxiliar de la Corte en los recursos de casación –el recurso en materia judicial más importante–, cuestión que sus antecesores nunca habían discutido.

Precisamente desde la Suprema Corte se levantó el principal frente opositor al CPP que Peri redactó y que pretendía implementar aceleradamente. Milton Cairoli, Jorge Marabotto y Raúl Alonso de Marco, sucesivos presidentes de la corporación, criticaron públicamente las soluciones técnicas del nuevo CPP.

Aunque los titulares de la Corte siempre sostuvieron que no dudaban en poner en práctica el código si el Parlamento así lo disponía, demandaron insistentemente fondos para nombrar nuevos jueces y alquilar nuevas sedes bajo el argumento que de otra forma el nuevo proceso era impracticable. La prédica de los ministros determinó que se prorrogara en tres oportunidades la entrada en vigencia del Código, la última de ellas para febrero de 2001.

Otra característica de Peri es la de mantener una relación distante con los medios de comunicación. En dos años y medio al frente de la Fiscalía de Corte no otorgó ninguna entrevista a ningún medio de comunicación.

Jamás puede ser ubicado para consultarlo por temas de su competencia, y sólo recibe a los medios cuando tiene interés en divulgar alguna acción de su repartición.

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