“Retrato de una dama”: el cuadro saqueado por el nazismo que apareció en una casa argentina
El cuadro había sido robado durante 1940 y de la que se había perdido todo rastro por más de ochenta años, hasta que apareció, inesperadamente.

La Justicia argentina ordenó devolver una pintura saqueada por los nazis y puso fin a un caso histórico
La obra llamada Retrato de una dama que estuvo desaparecida durante más de ocho décadas tras el saqueo perpetrado por el régimen nazi en Europa, será finalmente restituida a la heredera del comerciante judío Jacques Goudstikker. La decisión, sin antecedentes en el sistema judicial argentino, cierra uno de los capítulos más largos y sensibles vinculados al expolio cultural de la Segunda Guerra Mundial.
La Justicia Federal de Mar del Plata dispuso la devolución de Retrato de una dama, una pieza pictórica del siglo XVIII pintada por el artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti (conocido como Il Pitocchetto), aunque durante años se creyó que era obra de Giuseppe Ghislandi (Fra Galgario). El cuadro había sido robado durante el conflicto bélico y de la que se había perdido todo rastro por más de ochenta años, hasta que apareció, inesperadamente, en una casa de esa ciudad de la provincia de Buenos Aires en 2025.
El cuadro había pertenecido al prestigioso comerciante de arte neerlandés Jacques Goudstikker, considerado uno de los coleccionistas judíos más importantes del continente europeo. Su vasto acervo fue arrebatado por el nazismo luego de que las fuerzas alemanas ocuparan los Países Bajos.
Gracias a la resolución judicial, la obra quedará en manos de Marei von Saher, nuera y heredera del galerista, quien siguió la instancia a distancia desde Estados Unidos.
Un fallo que sienta precedente en el país vecino
La sentencia constituye un hito inédito para Argentina: es la primera vez que un tribunal de ese país se pronuncia sobre un caso directamente relacionado con el robo sistemático de obras artísticas ejecutado por el nazismo durante la contienda mundial.
En el marco de la audiencia, quienes tenían la pintura en su poder, Patricia Kadgien y Juan Carlos Cortegoso, aceptaron desprenderse de forma definitiva de cualquier pretensión sobre la pieza y consintieron una suspensión del proceso mediante el mecanismo de la probation.
Como contrapartida del acuerdo, ambos se comprometieron a efectuar contribuciones económicas en favor de una entidad pública marplatense y renunciaron a formular reclamos posteriores respecto de la obra.
La foto de un living que destapó el misterio
El descubrimiento se produjo de manera fortuita en agosto de 2025.
Un grupo de periodistas que rastreaba el paradero de piezas sustraídas por el nazismo advirtió una fotografía correspondiente a una propiedad que se ofrecía a la venta en Mar del Plata. En una de las imágenes, tomada en la sala de estar, se distinguía una pintura cuyas medidas y rasgos coincidían con los registros internacionales de obras extraviadas durante la guerra.
A partir de ese indicio se abrió una investigación y una causa judicial que permitieron dar con el cuadro y ponerlo a disposición de las autoridades.
Más tarde, un peritaje encabezado por especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes ratificó tanto su autenticidad como su pertenencia a la colección Goudstikker.
Una obra atravesada por la tragedia de la guerra
El derrotero de la pintura se remonta a 1940, año en que las tropas alemanas invadieron territorio neerlandés.
Goudstikker procuró huir junto a su familia, pero falleció durante el intento de escape. Poco tiempo después, buena parte de su colección —integrada por más de mil piezas— fue incautada por el aparato nazi.
Numerosas obras terminaron en manos de altos jerarcas del Tercer Reich, entre ellos Hermann Göring, mientras que otras fueron desperdigadas por distintos países y permanecieron ocultas durante generaciones. Retrato de una dama fue una de esas piezas perdidas en el tiempo.
Cabe recordar que el saqueo artístico impulsado por el nazismo se convirtió en una de las mayores operaciones de despojo cultural de la historia, y que aún hoy miles de obras continúan sin ser recuperadas por las familias que las poseían.
Qué pasará con la pintura de ahora en más
Una vez formalizada la restitución, el deseo de la heredera es que la obra pueda ser expuesta de manera temporal en espacios argentinos ligados a la memoria histórica.
Entre las posibilidades que se barajan aparece una exhibición en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, con un propósito educativo y de sensibilización acerca del despojo cultural que llevó adelante el régimen nazi.
Mientras se completan los trámites que habilitarán su traspaso definitivo, la pieza quedará provisoriamente bajo resguardo de la Justicia.
Una reparación que llega ocho décadas después
Más allá de su relevancia artística, la devolución encierra una carga simbólica profunda.
El pronunciamiento judicial supone un reconocimiento al derecho que asiste a las familias víctimas del nazismo de recobrar los bienes que les fueron arrebatados mediante la persecución, la violencia y el despojo, en uno de los períodos más sombríos de la historia reciente.
Con esta resolución, Argentina cierra un episodio que se inició en Europa en plena Segunda Guerra Mundial y que había quedado pendiente durante más de ochenta años, hasta que una pintura colgada en la sala de una vivienda marplatense permitió reconstruir su recorrido y devolverla, por fin, a quienes legítimamente les correspondía.
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