A 100 años de la batalla de Masoller se reedita el enfrentamiento entre blancos y colorados
Y el medio elegido para hacer defensa de la victoria de Batlle y Ordóñez sobre Saravia fue nada más y nada menos que el diario El País (afín al Partido Nacional) del que uno de sus fundadores, Washington Beltrán, murió a manos del dos veces presidente en un recordado duelo.
Desde hacía tiempo, cuando la dirigencia del Partido Nacional anunció que en setiembre de 2004 recordaría la Batalla de Masoller en la que murió Aparicio Saravia, los colorados por lo bajo e irónicamente decían: «Van a festejar una derrota».
Pero con la llegada de la fecha, 10 de setiembre, desde filas coloradas se comenzó a remarcar la importancia de Batlle y Ordóñez sobre el caudillo blanco. Desde el sitio en internet del Foro Batllista, se viene recordando la actitud del gobierno colorado, rescatando crónicas de la época. Se volvió a hacer lo mismo en la última convención pasada a instancias del dirigente Ope Pasquet, el jueves 26 el diputado de la Lista 15, Juan Justo Amaro, planteó hacer «un gran homenaje a los ilustres ciudadanos colorados que ganaron la batalla de Masoller, porque la historia no se puede cambiar y a la gente no hay que confundirla». «Esos colorados que ganaron en las cuchillas son los que comenzaron a construir el Uruguay de la democracia y el respeto que tenemos hoy», dijo Amaro.
A esto se suma ahora, el aviso publicado ayer en el diario El País. La nota-aviso se titula «Del campo de batalla al campo de la ley» y es firmada por el comando de campaña de «Stirling presidente».
Se indica que «en Masoller, el ejército del gobierno constitucional presidido por José Batlle y Ordóñez derrotó definitivamente la revolución acaudillada por Aparicio Saravia. Batlle fue a la guerra a pesar suyo, después de haber hecho todo lo que estuvo a su alcance para evitarla. Como Presidente de la República, legítimamente elegido y actuando dentro del marco de la Constitución, debió salvaguardar la unidad del Estado, la integridad de su territorio y la vigencia plena de su orden jurídico».
Agrega que tras la victoria del gobierno, «comenzó un tiempo de estabilidad política, de vigencia del Derecho y de progreso en todos los campos de la vida nacional: ‘el Uruguay batllista'».
«Una época de paz y tolerancia que se extendería por más de sesenta años, hasta que la violencia tupamara y la dictadura militar derribaran esos valores. Hoy más que nunca, en el recuerdo emocionado a las víctimas de 1904 de ambos bandos, el Partido Colorado reafirma su compromiso de lucha para que la paz y la tolerancia no las perdamos nunca más». El aviso culmina con una frase del propio Batlle y Ordóñez tras la victoria sobre Saravia: «Hagamos votos porque este dolor sea para nosotros una gran lección; porque no dirimamos ya nuestras cuestiones en los campos de batalla, porque las dirimamos siempre alrededor de las urnas, en el campo de la ley. A las horas del esfuerzo y del dolor, suceden las de la esperanza».
Ayer también, y en todos los diarios de mayor circulación, los blancos colocaron sus avisos. «Saravia vive. Esta vez el Partido Nacional será el estandarte del Uruguay todo, será más Nacional que Partido», dice el aviso realizado por el comando de campaña de Larrañaga presidente. La lista herrerista 71, también publicó un aviso sosteniendo que «nuestra revolución lleva 100 años», y recuerda las figuras de Saravia, Luis Alberto de Herrera y Wilson Ferreira.
Los candidatos de ambos partidos se refirieron al tema. Larrañaga dijo que hoy es un tiempo de entendimientos: «La recordación de Saravia, para nosotros, en cuanto a defensor de la libertad del sufragio, no puede ser a cien años motivo de enfrentamiento. Ese es el único comentario que nosotros vamos a hacer. Nos parece que es tiempo de convocar a entendimientos y no a división», señaló en radio El Espectador.
En tanto, Stirling sostuvo que los dos partidos tienen legitimidad para homenajear a los bandos enfrentados. «Una legitimidad impuesta para homenajear a un legendario caudillo, como es Aparicio Saravia, y por otro lado también una legitimidad de invocar que ese hecho trágico trajo aparejado también el inicio de una etapa de paz y sobre todo de consolidación del país. Entonces, no es reabrir viejas heridas. Las dos colectividades tenemos suficientes razones para celebrar de forma respetuosa y sobre todo con un concepto muy adentrado de tolerancia ambas figuras». *
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