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Histórico logro para los trabajadores en Brasil: la jornada laboral se recortó a 40 horas semanales

Brasil aprobó pasar de 44 a 40 horas sin rebaja salarial. La reforma reúne movilización social, sindicatos y acuerdos políticos.

Ericka Hilton (centro) y Reginaldo Lopes (derecha) fueron dos de los gestores principales de la nueva jornada laboral. Ambos son del PT
Ericka Hilton (centro) y Reginaldo Lopes (derecha) fueron dos de los gestores principales de la nueva jornada laboral. Ambos son del PT

El Congreso brasileño aprobó una reforma que reduce de 44 a 40 horas la jornada semanal y garantiza dos días de descanso remunerado, sin rebaja salarial. El Senado dio el respaldo definitivo el 14 de octubre, con 75 votos a favor y uno en contra en ambos turnos.

Detrás de la reducción de la jornada laboral en Brasil confluyeron la movilización de trabajadores, la campaña sindical y la acción parlamentaria. Rick Azevedo y el movimiento Vida Além do Trabalho (VAT), Erika Hilton, Reginaldo Lopes y el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva participaron desde distintos lugares en ese recorrido.

Del mostrador de una farmacia a una demanda nacional

El impulso social más reciente tiene un origen concreto. En septiembre de 2023, Rick Azevedo, entonces empleado de una farmacia, difundió un video sobre el agotamiento que le provocaba trabajar seis días y disponer de uno para descansar. Su relato convirtió una experiencia cotidiana en una discusión pública.

Según reconstruyó Agência Brasil, de esa movilización surgió el movimiento VAT. Su planteo cuestionó cuánto tiempo queda para estudiar, compartir con la familia o recuperarse cuando el empleo ocupa casi toda la semana. La campaña sumó adhesiones y encontró representación política en el PSOL.

Erika Hilton y Reginaldo Lopes: dos aportes parlamentarios

La diputada Erika Hilton, del PSOL de São Paulo, llevó esa demanda al Congreso mediante la PEC 8/2025. Su propuesta defendía una semana de cuatro días de trabajo y una jornada de 36 horas. Fue una de las iniciativas que alimentaron el debate y la negociación posterior.

También resultó central Reginaldo Lopes, diputado del PT de Minas Gerais y autor de la PEC 221/2019. El texto finalmente aprobado se tramitó bajo esa numeración. El diputado Leo Prates, de Republicanos, elaboró en la Cámara un sustitutivo que reunió ambas propuestas y fijó el acuerdo en 40 horas semanales.

La semana de cuatro días y las 36 horas formaron parte de la discusión. El resultado aprobado establece, como regla general, dos días de descanso y un máximo de 40 horas semanales. Esa diferencia permite precisar qué consiguieron los promotores y qué objetivos quedaron fuera del acuerdo.

Qué aportaron los sindicatos y el gobierno de Lula

La campaña se apoyó además en una reivindicación histórica del sindicalismo brasileño: reducir el tiempo de trabajo manteniendo los ingresos. La CUT, la Contraf-CUT y organizaciones como el Sindicato de Bancarios de São Paulo participaron en movilizaciones y actividades de difusión para sostener esa demanda.

El sindicato bancario documentó su participación en las marchas de la clase trabajadora de 2025 y 2026 en Brasilia, además de encuentros y materiales informativos. Ese trabajo muestra que la presión social también se construyó mediante organizaciones con capacidad de movilización, más allá de la repercusión de los videos en redes.

El gobierno de Lula respaldó la reducción y la incorporó a sus prioridades. En el Senado, la oficialista Teresa Leitão impulsó el calendario especial que permitió completar los dos turnos el mismo día. Paulo Paim, histórico defensor de una jornada menor, también participó en la defensa de la reforma.

Quiénes hicieron posible la aprobación final

La mayoría necesaria se construyó con votos de distintos sectores. Davi Alcolumbre, presidente del Senado, condujo la sesión y organizó la tramitación; Omar Aziz fue el relator. La Cámara de Diputados había aprobado el texto en mayo y el Senado lo respaldó en octubre sin modificarlo.

El único voto contrario en el Senado fue el de Hamilton Mourão, de Republicanos. La aprobación reunió apoyos del oficialismo y de la oposición. Ese respaldo final amplió la mayoría legislativa de una demanda que había ganado fuerza mediante trabajadores organizados, movimientos sociales y parlamentarios de izquierda.

La conquista combina distintos aportes: Azevedo y VAT extendieron la demanda social; Hilton y Lopes presentaron iniciativas parlamentarias; los sindicatos sostuvieron la campaña; el gobierno la respaldó y una mayoría amplia del Congreso permitió aprobarla. Atribuir el resultado a una sola figura dejaría fuera parte de ese proceso.

Cuándo empieza la reducción y qué queda por aplicar

El Congreso anunció la promulgación para el 16 de octubre, a las 9:00 de Brasilia. Al cierre de esta edición, antes de esa hora, la ceremonia estaba prevista. Al tratarse de una enmienda constitucional, corresponde la promulgación del Congreso y no una sanción presidencial.

La aplicación será gradual: la primera etapa prevé 42 horas semanales y dos días de descanso a los dos meses; las 40 horas llegarán un año después de esa primera reducción. El texto contempla regímenes especiales y excepciones, por lo que cada categoría deberá revisar las condiciones que le correspondan.

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