disparo en el pie

Argentina se abstiene en votación de la ONU sobre colonialismo y atenta contra su propio reclamo por Malvinas

La decisión, en línea con el alineamiento del Gobierno con la administración de Donald Trump, fue cuestionada por referentes diplomáticos que advierten sobre el aislamiento del país en los foros multilaterales.

Javier Milei junto a su canciller Pablo Quirno
Javier Milei junto a su canciller Pablo Quirno

El jueves 15 de octubre de 2026, la delegación argentina ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas se abstuvo en la votación del proyecto de resolución sobre formas contemporáneas de colonialismo. El texto fue aprobado con 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones, y contó con el respaldo de países como Brasil, Uruguay, México, Sudáfrica e India.

La resolución, patrocinada por Rusia, reafirma la Resolución 1514 (XV) de 1960, la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales, considerada el cimiento jurídico sobre el cual se apoya la Resolución 2065 que obliga al Reino Unido a negociar por las Islas Malvinas. El texto también reconoce que el colonialismo persiste en medidas económicas, financieras o comerciales unilaterales no conformes con el derecho internacional, un punto dirigido a las sanciones aplicadas por Estados Unidos y sus aliados.

El vínculo con la causa Malvinas

La abstención argentina genera cuestionamientos porque el tema colonialismo está directamente vinculado con la Cuestión Malvinas. Desde 1960, la Resolución 1514 proclamó la necesidad de poner fin al colonialismo en todas sus formas, y cinco años después la Resolución 2065 reconoció que el caso de las islas del Atlántico Sur es un caso especial de descolonización que debe resolverse mediante negociaciones bilaterales entre Argentina y el Reino Unido.

La delegación argentina, el 1 de octubre de 2026, había reafirmado en la misma comisión su compromiso con la eliminación del colonialismo “en todas sus formas y manifestaciones” y describió el caso de las islas como una situación colonial “especial y particular”. Menos de dos semanas después, el país se abstuvo en una votación que reforzaba precisamente ese marco jurídico.

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El alineamiento con Washington y las críticas internas

Carlos Bianco, ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires y referente de la oposición, vinculó la abstención con el alineamiento del presidente Javier Milei con Estados Unidos. “La Cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas”, escribió Bianco, y agregó: “Abstenerse en colonialismo no es solo una vergüenza. Es un acto de irresponsabilidad”.

El funcionario también cuestionó si era “necesario señalar que abstenerse para no enojar a Washington debilita la coherencia de nuestra posición”. El gobierno argentino no emitió una explicación pública detallada sobre su voto en esta votación específica.

El contexto de alineamiento con la administración de Donald Trump es verificable. En septiembre de 2026, Milei participó de un foro de seguridad con Trump en el marco de la Asamblea General de la ONU y ratificó el alineamiento de su Gobierno con la agenda de seguridad impulsada por Washington. En ese mismo discurso, calificó a la ONU de “inútil” por, según dijo, haber mirado para otro lado frente al reclamo argentino sobre Malvinas.

El antecedente del voto contra la esclavitud

Esta no es la primera vez que Argentina queda en una posición minoritaria en la ONU bajo la actual gestión. En marzo de 2026, Argentina votó en contra de una resolución que declaraba la esclavitud africana como el “crimen más grave contra la humanidad”, junto con Estados Unidos e Israel. La resolución fue aprobada con 123 votos a favor y 52 abstenciones.

Guillermo Carmona, ex secretario de Malvinas, Atlántico Sur y Antártida, calificó esa decisión como una “actitud insolidaria y temeraria” y advirtió que esta postura aliena a los 54 estados africanos, aliados históricos con un “fuerte compromiso con la descolonización” y una presencia mayoritaria en el Comité de Descolonización de la ONU.

Carmona también advirtió sobre un “efecto Galtieri”: la expectativa de que Estados Unidos pueda favorecer a Argentina en la disputa por Malvinas. “Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una alianza política, económica y militar inquebrantable”, sentenció, recordando que en el conflicto de 1982 la potencia del norte “en todo momento jugó para Gran Bretaña”.

Una tradición diplomática en tensión

Históricamente, Argentina ha respaldado de manera consistente las iniciativas de la ONU contra el colonialismo, ya que constituyen la base jurídica de su reclamo soberano. La Resolución 1514 fue adoptada el 14 de diciembre de 1960 por 43 estados africanos y asiáticos, y estableció que “la sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación” constituye una violación de los derechos humanos fundamentales.

La Resolución 2065, adoptada el 16 de diciembre de 1965 por 94 votos a favor y 14 en contra, reconoció explícitamente la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. La abstención en un texto que reafirma la Resolución 1514 representa una ruptura con esa tradición diplomática de décadas.

La abstención se produce en un momento de escalada en la disputa con el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, que Argentina llevó esta semana al Tribunal Internacional del Derecho del Mar. En septiembre de 2026, Milei había llamado en la Asamblea General a reanudar las negociaciones de soberanía, en el mismo discurso en el que reafirmó su alianza con Estados Unidos.

 

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