Falleció Tati Almeida, histórica líder de Madres de Plaza de Mayo
Taty Almeida murió a los 95 años: la maestra que buscó a su hijo 51 años y se convirtió en una de las bases y pilares de Madres de Plaza de Mayo.

Taty Almeida falleció este domingo en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde llevaba tres semanas internada. Tenía 95 años. Minutos antes de su muerte, quienes la acompañaban dijeron que la habían sedado porque «ya su cuerpito no aguantaba más». La noticia fue confirmada por la propia organización que presidía desde 2024.
Su nombre real era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga. Nació el 28 de junio de 1930 en el barrio de Belgrano. Era docente. No tenía ningún antecedente de militancia política cuando, una noche de invierno de 1975, su hijo Alejandro le dijo: «Mamá, mañana no voy a trabajar porque tengo un parcial. Esperame que ya vengo.» No volvió nunca.
El hijo que buscó durante medio siglo
Alejandro Martín Almeida tenía 20 años cuando desapareció el 17 de junio de 1975. Cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires y trabajaba en la agencia estatal Télam. Militaba en el ERP-22 de Agosto y escribía poesía.
Al día siguiente de su desaparición, Taty encontró 24 poemas que él había escrito en las últimas páginas de su agenda. Décadas después los publicó bajo el título «Alejandro, por siempre amor.»
Alejandro no fue víctima del golpe de 1976. Fue secuestrado antes, por la Triple A —la organización paramilitar de derecha que operaba durante el gobierno constitucional de Isabel Perón. Ese detalle importa: Taty siempre lo subrayó. La violencia de Estado no empezó con los militares.
Nunca encontró a su hijo. Pero nunca dejó de buscarlo.

Una familia militar que la formó y a la que terminó enfrentando
Hay una paradoja que define su historia. Su padre fue oficial de Caballería. Su tío, Raúl Uranga, gobernó Entre Ríos durante la presidencia de Arturo Frondizi. Su hermano llegó a coronel. Sus hermanas se casaron con oficiales de Aeronáutica.
Taty creció rodeada de uniformes y jerarquías. Fue, sin embargo, quien pasó las siguientes cinco décadas exigiendo que esa misma institución rindiera cuentas por los crímenes de la dictadura.
Nunca explicó esa contradicción como una ruptura dramática. La explicaba como una consecuencia lógica: le arrancaron a su hijo, y una madre hace lo que tiene que hacer.
Cómo llegó a Madres y por qué tardó en animarse
No se incorporó de inmediato. Pasaron cuatro años desde la desaparición de Alejandro hasta que, en 1979, Taty se sumó al grupo de mujeres que marchaban cada jueves alrededor de la Pirámide de Mayo.
Según ella misma contó, tardó en animarse. Fue a fines de los ochenta cuando se acercó al edificio de la asociación, acompañada por su hija, y vio en las paredes las fotos de otros que tampoco habían vuelto. En ese momento entendió que no estaba sola.
Cuando en 1986 la organización se dividió, Taty se quedó con la Línea Fundadora, la rama que rechazó la socialización de la maternidad y mantuvo la identificación individual de cada hijo desaparecido.
En 2024, a los 93 años, fue nombrada presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Los últimos años: doctora honoris causa y oposición a Milei
Su última aparición pública fue el 18 de abril de 2025, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde recibió el doctorado honoris causa de esa universidad. Llegó en silla de ruedas, con el pañuelo blanco en la cabeza. El aula magna estaba colmada. La ovación duró varios minutos.
Hasta el final sostuvo posiciones políticas concretas. Se opuso públicamente al gobierno de Javier Milei y a cualquier intento de relativizar los crímenes de la última dictadura cívico-militar.
En 2011 había sido reconocida como Personalidad Destacada de los Derechos Humanos por la Legislatura porteña. En 2015, su retrato fue incorporado a la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada.
Lo que dejó escrito Madres
La organización que presidía difundió este domingo un comunicado que no intentó contener el dolor: «Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Tan inmensa que no hay manera de contarlo.»
Y agregó: «Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor.»
El texto cerró con un compromiso: «Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón. Y cada vez que alcemos la voz por los 30.000, también te haremos presente.»
Taty Almeida fue maestra, activista, madre y presidenta. Buscó a Alejandro durante 51 años. Murió sin encontrarlo, pero con la certeza de que su nombre no iba a borrarse.
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