ALERTA ONU

Inteligencia artificial y criptomonedas consumen recursos sin evaluación y piden frenar construcción de data centers

La ONU advierte sobre el impacto ambiental y social de los mega centros de datos en la era de la inteligencia artificial.

Data Center de Microsoft.
Data Center de Microsoft.

Llamado a detener la expansión de los megacentros de datos ante riesgos ecológicos y sociales

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) exhortó a frenar la construcción y expansión acelerada de los grandes centros de datos debido a la posible sobredemanda de agua y energía que estas infraestructuras podrían generar.

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La advertencia surge en un contexto donde estas instalaciones, impulsadas por el auge de la inteligencia artificial (IA) y las criptomonedas, contribuyen a un aumento exponencial en el consumo de recursos naturales, poniendo en riesgo la sostenibilidad ambiental y profundizando las desigualdades sociales en el acceso a estos recursos.

Así lo expresó el informe “El nexo entre el agua y la energía”, elaborado por Pedro Arrojo Agudo, relator especial de la ONU sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento.

Un crecimiento impulsado por IA y criptomonedas con altos riesgos ambientales

El informe señala que, con la llegada de la inteligencia artificial y las criptomonedas, “la demanda computacional se está disparando, provocando un rápido incremento del número de megacentros de datos. Ese crecimiento genera importantes y preocupantes requerimientos de agua, así como un dramático aumento del consumo eléctrico.

Estas tendencias entrañan graves riesgos para los ecosistemas acuáticos y presentan expectativas insostenibles para el futuro”.

Se explica que la expansión de la infraestructura de cómputo, justificada en nombre del progreso económico, sucede en un marco de escasa transparencia.

Hasta la fecha, no existe un estándar unificado en la industria para medir con precisión el consumo hídrico y energético de estas instalaciones. Algunas empresas como OpenAI y Google han divulgado estimaciones respecto a su consumo, aunque esas cifras todavía generan controversias.

Estimaciones sobre consumo hídrico y eléctrico por parte de empresas tecnológicas

Un ejemplo es Google, que afirmó que una consulta promedio en Gemini, su producto de IA, consume aproximadamente “cinco gotas de agua (0.26 mililitros)” y requiere “0.24 vatios-hora de electricidad”, lo que equivale a mantener encendido un televisor durante menos de nueve segundos.

Sin embargo, algunos expertos consideran que estas cifras solo reflejan cierta fase del proceso, ya que no contemplan el entrenamiento de modelos ni el almacenamiento de datos, ni tampoco la generación de contenido audiovisual.

El informe cita un estudio que proyecta que, en los próximos dos años, la demanda mundial de agua destinada a mantener los centros de datos se situará entre 4,200 y 6,600 millones de metros cúbicos. “Aunque esas demandas hídricas son por ahora muy inferiores a las necesarias para el riego, resultan especialmente significativas en regiones con escasez de agua. Además, se están planteando como consumos prioritarios, mediante acuerdos opacos con grandes corporaciones tecnológicas”, advierte el documento.

El silenciado caso de Google sobre el fracaso de su proyecto en Indianopolis

La propuesta del centro de datos de Google en Indianapolis fracasó debido a una intensa oposición pública centrada en preocupaciones sobre su alto consumo de agua y electricidad, que los residentes temían que tensionarían los recursos locales y elevarían los costos para los vecinos.

Los miembros de la comunidad también plantearon cuestiones relacionadas con la posible contaminación, la presión sobre las calles y la falta de beneficios a largo plazo para la comunidad, lo que llevó a Google a retirar el proyecto antes de una votación en el consejo municipal.

Preocupaciones comunitarias y ambientales

Uso de agua: El centro de datos se proyectaba que consumiría millones de galones de agua diariamente, una gran preocupación en un área con problemas de calidad de agua existentes y condiciones de sequía moderada.

Costos de electricidad: Los residentes estaban preocupados de que el centro de datos aumentara las tarifas eléctricas para el público en general.

Impacto ambiental: Más allá del agua, las preocupaciones incluían la contaminación general generada por la instalación.

Presión en la infraestructura: Los opositores señalaron la carga en las calles durante la construcción y la posible mayor demanda de servicios de emergencia, como los bomberos.

Falta de beneficios para las comunidades y familias circundantes a la zona

Empleo y ingresos fiscales: Los críticos argumentaron que el centro de datos generaría pocos empleos permanentes y ofrecería beneficios fiscales limitados en comparación con sus costos.

Secreto: La propuesta fue recibida con rechazo público en parte por el secretismo inicial que la rodeó, ya que algunos funcionarios locales tuvieron que firmar acuerdos de confidencialidad.

Acción resultante de la protesta contra el proyecto de Indianopolis de Google

Tras semanas de oposición organizada de la comunidad, Google retiró la propuesta de rezonificación justo antes de una votación programada por el Consejo de la Ciudad y del Condado de Indianapolis.

La retirada fue celebrada por los residentes, quienes sintieron que su acción colectiva había logrado detener un proyecto que creían que dañaría su comunidad, según informó WFYI.

El Impacto de los Mega Data Centers en la equidad hídrica y eléctrica

El número total de centros de datos en el mundo no se conoce con precisión, aunque algunas estimaciones hablan de más de 10,000. La proliferación de estas instalaciones no solo implica una merma en las reservas de agua, sino también un impacto directo en los ecosistemas acuáticos debido al crecimiento exponencial del consumo energético.

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El caso de Estados Unidos ejemplifica estos efectos. Tras años de estabilidad en la demanda eléctrica, la irrupción de la IA y las criptomonedas provocó un aumento notable en el consumo de energía. Diversas agencias gubernamentales han alertado sobre una posible crisis, estimando en un estudio del Lawrence Berkeley National Laboratory que los centros de datos podrían consumir hasta el 12% de toda la electricidad del país para 2028.

Frente a ello, las autoridades otorgaron facilidades a las empresas tecnológicas para explorar nuevas fuentes energéticas, incluyendo microrreactores nucleares y otras tecnologías. “El crecimiento exponencial de la demanda energética genera intensas presiones para reactivar la construcción de grandes presas hidroeléctricas, centrales térmicas y nucleares, incluso a costa de acelerar el cambio climático y aumentar los riesgos de contaminación del agua”, afirma el informe. Empresas como Amazon, Google, Meta y Microsoft ya forjan alianzas con industrias de hidrocarburos, e incluso planean construir plantas nucleares para atender su demanda creciente de energía.

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Generando desigualdades en el acceso a recursos básicos

El documento también señala que la mayoría de estos nuevos centros de datos se construyen en países con disponibilidad de recursos, muchas veces subsidiados con fondos públicos.

Esta tendencia puede profundizar las desigualdades en el acceso a energía y agua, limitando la electricidad asequible para las necesidades básicas de la población en las comunidades más vulnerables.

En 2024, más de 1.180 millones de personas vivían en condiciones de pobreza energética, sin acceso a electricidad, lo que representa un aumento del 60% desde 2020, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La prioridad que otorgan estas corporaciones tecnológicas a sus centros de datos y tarifas preferenciales, generan desigualdades injustas en relación a otros sectores que producen más empleos y necesitan mayor atención.

La pobreza energética sigue creciendo en distintas partes del mundo y afecta principalmente a los sectores más vulnerables.

Un llamado a repensar el modelo energético y proteger los derechos humanos

El relator de la ONU sostiene que los sistemas energéticos actuales, dominados por la lógica del mercado, vulneran los derechos humanos, degradan los ecosistemas y profundizan las desigualdades sociales.

El informe hace un llamado a los Estados y a las instituciones internacionales a implementar una moratoria en la instalación y operación de nuevos centros de datos hasta que se evalúen de manera rigurosa sus impactos sociales y ambientales.

Asimismo, propone exigir a las empresas responsables una mayor transparencia en la información sobre su consumo de agua y energía, con el fin de identificar y reducir los factores que contribuyen al cambio climático y amenazan la sostenibilidad de los recursos naturales.

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“Se necesita con urgencia un nuevo sistema energético que no reproduzca las injusticias del pasado. Debemos pasar de las estrategias tradicionales centradas en la oferta a nuevos enfoques orientados a la gestión de la demanda y la preservación de los ecosistemas acuáticos”, enfatiza el informe.

El objetivo es garantizar que el avance tecnológico no comprometa el acceso equitativo a los recursos y que los derechos humanos prevalezcan en un marco de sostenibilidad ambiental, en un momento en que la expansión descontrolada de los megacentros de datos genera preocupaciones crecientes.

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