La madre del niño Ignacio Pertusatti, desaparecido hace un año

"Yo crié a una prole y nunca se me ocurrió vender a mis hijos"

«Para nosotros el «Papo» (como familiarmente lo llamaban a Ignacio) sigue vivo. No podemos creer que esté muerto. Lo estamos esperando todos los días».

Ignacio, desapareció el domingo 23 de noviembre de 2003.

Cuando se acerca la fatídica fecha, los familiares preparan una nueva marcha, reclamando el esclarecimiento del hecho que conmovió a la población

Mary Graciela Suárez, su madre, recuerda que ese día, sobre las cuatro de la tarde, Ignacio salió en una bicicleta roja a comprar un helado con dos pesos que le había dado.

«Como demoraba, mandé a una sobrina mía a buscarlo. Regresó y me dijo que en el almacén no había estado. Ahí salimos a buscarlo».

A partir de ese momento, comenzó una larga y penosa historia para la familia de Ignacio, la que aún no ha sido develada.

La mamá y sus hermanas Yanette, María Angela y María Graciela, cuentan que lo buscaron por los alrededores de su casa  una chacra existente en Carlos Lineo, próximo a Camino Mendoza  por el arroyo Manga que corre por el predio de la finca, preguntaron a los vecinos y a cuantos pasaran por el lugar.

Pero ni rastros de Ignacio, «fue como si se lo hubiera tragado la tierra».

«Lo buscamos hasta las 10 de la noche y como veíamos que no aparecía, nos fuimos a hacer la denuncia a la comisaría».

Si bien la Policía, investigaría el hecho con el correr de los días, la familia Pertusatti entiende que la autoridad policial «no tomó en serio el caso. Creían que Ignacio, se había ido por su propia cuenta.

Pensaban que Papo era un botija callejero. Pero él a los únicos lados que iba, era al almacén, o a jugar con sus amiguitos del barrio».

«De noche nunca se quedaba por ahí. El me decía que iba a tal lado, y ahí iba. Cuando estaba oscureciendo se venía o lo íbamos a buscar».

«El era un niño muy tímido, no se daba con cualquiera. Por lo que no creemos que pudiera haber estado con un desconocido».

Ignacio desapareció un domingo y según su familia, «recién el martes la Policía se puso a investigar en serio.

Las averiguaciones sobre el caso, incluyeron a todos los de la casa.

«Creo que nos investigaron más a nosotros que a las demás personas».

La investigación, incluyó el rastrillaje por toda la zona, con perros y en aguas del arroyo Manga.

Incluso las hermanas de Ignacio ingresaron a las aguas «nada limpias, había una mugre espantosa» y recuerdan que ello determinó que contrajeran infecciones en las piernas.

La búsqueda de Ignacio, también fue cuestionada, en cierta manera, por la familia.

 

Cuando llegaron los perros

«Ellos trajeron los perros una semana después de que Ignacio desapareciera. Los perros avanzaban para un lado y ellos no lo dejaban seguir porque decía que había ramas y espinas, y que por ahí no podían pasar».

«Después, un día nos dijeron que los perros estaban cansados, por lo que se los iban a llevar. Nosotros le dijimos que le traíamos agua y un refresco para los policía, que esperaran».

«Nos dijeron que sí».

«Y cuando volvíamos con el agua, y el refresco, ellos habían subido los perros a la camioneta y se habían ido.

«Como a los cinco meses nos dijeron que los perros estaban a nuestra disposición, como si a esa altura de los hechos se pudiera hacer algo».

«Todo esto lo dijimos en Jefatura, en una de las veces que fuimos». La familia Pertusatti estuvo una entrevistas con el entonces ministro del Interior, Guillermo Stirling, y otras con el ex jefe de Policía de Montevideo, José Pedro Delgado, sobre el sonado caso.

La desesperación por encontrar a Papo nos llevó incluso a ver algunas videntes. Una de ellas nos dijo que estaba en una casa abandona. Recorrimos todas las que habían por la zona y no encontramos nada».

«Otra nos dijo que lo veían cruzando aguas, como si se fuera a otro país».

Con el correr del tiempo y en vista de que su hijo no aparecía, se tejieron todo tipo de versiones.

Desde la participación de una secta, que lo pudiera haber secuestrado, hasta la probable venta del niño por parte de su familia

LA REPUBLICA le preguntó directamente a su madre, sobre este último tema.

«Eso se habló. Mire yo he criado a una cantidad de sobrinos y nietos, una prole, y nunca se me pasaría por la cabeza vender a mis hijos».

La Policía también descartó, tras los interrogatorios del caso, y por motivo de venganza, la probable intervención de terceros por encargo del padre del chico que está recluido en el Comcar por violación.

Igualmente, el caso no ha quedado cerrado para la Policía. Son varias las dependencias de Jefatura que vienen trabajando en el mismo, tales como Orden Público, Prevención de Delito y Homicidios, entre otras. «Seguimos trabajando en el caso. Trabajamos mancomunadamente con otras dependencias. Por el momento no han surgido novedades» dijo a LA REPUBLICA una fuente de Homicidios. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje