Familia se suicida en Perú con raticida
Un joven que alucinaba ser un profeta enviado por Dios fue el causante de que sus progenitores, sus cuatro hermanos y él mismo optaran por suicidarse, en un hecho que mantiene conmovido al Perú, según las pesquisas policiales desarrolladas hasta ahora. Hans Christian Payano, ex universitario de 21 años, era visto por sus familiares como el profeta que lideraría a la comunidad cristiana hacia el supuestamente inminente fin del mundo, y por eso al parecer nadie objetó cuando dispuso que se eliminaran.
El suicidio colectivo se descubrió el sábado pasado, cuando un niño trepó una pared para rescatar la pelota que se le había caído dentro de la casa de los Payano Pacheco, en un empobrecido sector del distrito limeño de San Juan de Lurigancho, y se encontró con el dantesco cuadro. Además de Hans Christian, quien al parecer fue el último en beber el raticida, tomaron la decisión escalonadamente sus padres Armando Payano (64) y Regina Pacheco (62) y sus hermanos María Regina (28), Sharon (26), Letts (24) y Ray (15).
El primero en morir fue el progenitor, un chofer de autobús cuyo suicidio aparentemente coincidió con la celebracón del Día del Padre, hace tres semanas. Después lo hicieron uno a uno todos los miembros de la familia, en un ritual que terminó hacia el martes pasado. Junto a cada cuerpo fueron encontrados recipientes para vomitar y sendas Biblias con pasajes del Apocalipsis subrayados. También había una tarjeta que decía: «Feliz día, papá Jesucristo. Los siete ya estamos contigo».
Según los vecinos, los Payano Pachecho conformaban una familia radicalmente ensimismada y conservadora, que no mantenía relaciones sociales y profesaba ideas evangélicas. Su situación se complicó en los últimos meses cuando Hans Christian, con el apoyo de la madre, se autoproclamó profeta. Con el nuevo convencimiento, la familia se contactó con tres pequeñas sectas distintas para que ayudaran a presentar al «elegido», pero al ser rechazados optaron por manejar sus convicciones en el seno familiar. Entre las muy pocas personas ajenas a la familia que compartían la creencia estaba el novio de Sharon, Wilfredo Vera, un estudiante de 22 años que ha entrado en una profunda depresión porque sus amigos no le avisaron y él también quería matarse. (DPA)
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