Un empresario argentino dice que Punta del Este “es Argentina” y que “la ciudad es grasa”
El influencer argentino aseguró que, al visitar Punta del Este, se siente “en Argentina”. También dijo que dejó de disfrutar las fiestas desde que prohibieron la pirotecnia: “A los nenes con autismo, dormilos”.
Millonario argentino visitó Punta del Este y afirmó que “esto es Argentina”//t.co/zCNvli5zdE pic.twitter.com/ZMVdCGYkGG
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En el mundo hiperconectado de las redes sociales, donde las opiniones se disparan como ráfagas y las fronteras se diluyen en algoritmos, un comentario aparentemente banal puede destapar un venero de susceptibilidades nacionales. Esto es justamente lo que ha logrado Tino Mossu, el joven empresario e influencer argentino, cuyas declaraciones durante su actual estadía en Punta del Este han oscilado entre el elogio condescendiente y una peculiar forma de apropiación simbólica, despertando esa mezcla de burla y fastidio con la que Uruguay suele digerir ciertas actitudes vecinales.
Mossu, figura conocida en ambientes digitales por sus análisis económicos y su postura política ultraderechista, no es nuevo en la polémica. Sin embargo, su incursión en el balneario más exclusivo del Cono Sur ha resultado particularmente ilustrativa. En una primera entrega audiovisual, ya describió el lugar como “grasa, pero lindo”, un oxímoron que muchos locales recibieron con una ceja levantada. Pero fue su última actualización la que ha puesto en evidencia un viejo complejo en la relación bilateral.
“Esto es Argentina, yo no me siento en Uruguay”, afirmó Mossu con una sonrisa despreocupada, mientras la cámara panorámica mostraba la mítica rambla atestada de vehículos de alta gama con patente argentina.
La observación, más allá de su aparente inocencia turística, toca una fibra sensible en la idiosincrasia uruguaya. Punta del Este, ese fenómeno estacional donde la economía local recibe un soplo de vida, vive una paradójica dualidad: es el orgullo de la marca Uruguay, pero durante enero se transforma en una suerte de colonia de verano para la élite argentina y brasileña.
Mossu, con la franqueza brutal del que cree estar enunciando una verdad evidente, simplemente vocalizó lo que para muchos es una realidad económica incómoda. “Te diría que un 80% del turismo es argentino”, precisó en su video anterior, demostrando que su percepción no carece de base estadística.
Lo curioso del caso Mossu es el contrapunto en su narrativa. Tras el acto fallido de la anexión verbal, se apresuró a elogiar el trato recibido: la gente es “re buena onda”, el servicio es excelente y todo está “muy lindo, muy limpio”.
Incluso trazó una comparación que, para el oído montevideano, puede sonar más a provincialización que a halago: “Es como Puerto Madero, Nordelta y San Isidro, todo en un mismo lugar”. Es decir, la postal máxima del país se reduce a una sumatoria de barrios y countries prestigiosos de Buenos Aires. Todo esto generó una ola de críticas y repudio en redes sociales, especialmente de internautas uruguayos.
También ha sido blanco de rechazo por decir que dejó de disfrutar las fiestas “desde que prohibieron la pirotecnia”, y opinar que “a los nenes con autismo, dormilos. Y si te preocupan los perros de la calle, te hubieras hecho cargo los otros 364 días”.
«Dejé de disfrutar las fiestas desde que prohibieron la pirotecnia. A los nenes con autismo, dormilos. Y si te preocupan los perros de la calle, te hubieras hecho cargo los otros 364 días». Tino Mossu, empresario, influencer y basura. pic.twitter.com/vNODlLpouC
— Fer Svaluto (@FernandoSvaluto) December 31, 2025
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