El “chisme” sobre Lacalle que le criticaron a Lorena Ponce de León, revelado en su libro
“Loli”, convertida ahora en escritora, tiene una relación con un empresario sanducero y sigue con su emprendimiento de paisajismo.

Lorena Ponce de León se refirió a las críticas recibidas por la publicación de su libro autobiográfico De palabra, obra en la que detalló los motivos que condujeron a la separación y posterior divorcio del expresidente Luis Lacalle Pou. El texto, escrito en colaboración con la periodista Rosana Zinola, incluye revelaciones sobre la dinámica de la relación durante el período previo y posterior a la asunción presidencial. La obra fue presentada oficialmente en el marco de la 47.ª Feria Internacional del Libro de Montevideo, un evento que congregó a un público significativo.
En el libro, Ponce de León relata que Lacalle Pou manifestaba desaprobación hacia su creciente visibilidad pública y hacia la posibilidad de que ocupara cargos oficiales. Asimismo, expresa que a su exmarido no le agradaba la iniciativa que ella lideraba, denominada Sembrando. Estos desacuerdos son presentados en la publicación como elementos centrales que contribuyeron al distanciamiento de la pareja, delineando un conflicto entre aspiraciones personales y expectativas dentro de la relación.
La “ex primera dama” (una figura que no existe formalmente en la Constitución de la República, pero se ha vuelto de uso y costumbre) utilizó su cuenta de Instagram para compartir imágenes de la presentación del libro, lo que generó una interacción diversa entre sus seguidores. Una usuaria realizó un comentario crítico, expresando: “No me gustó como expuso su vida, mostrando un lado negativo de su exesposo, me defraudó”. Esta intervención en redes sociales motivó una respuesta directa de Ponce de León, quien abordó la observación de manera pública.
Polémica en redes por revelaciones del libro de “Loli” Ponce de León
Ante el comentario publicado en la red social, Lorena Ponce de León respondió de forma clara. Su réplica estableció: “No es ningún lado negativo, eso lo sentiste tú, son anécdotas objetivas que te mueven para seguir con tus ideas adelante. Cuando está(s) segura de que algo va a funcionar, no detenerse por valoraciones, hay que buscar aliados y argumentos. Y a la vista está, Sembrando fue una buena cosa. Ahora si te queres quedar con el chisme ahí sí que es tu problema. Saludos”.
En pasajes específicos del libro, se recuerdan episodios de discrepancias con su expareja. “Luis no quería. Pero en la campaña yo siempre le decía que, si llegábamos a ganar, yo quería estar en el lugar de hacer. Y, básicamente, Luis no quería que yo estuviera en ningún lugar. Esa es la realidad. Sobre todo por el tema de la notoriedad y que figurara, no le interesaba mi presencia en ningún lado”, se expresa en el texto. Estos fragmentos delinean una tensión en torno al rol público que ella aspiraba a tener.
La autora también considera en su narración: “Pienso que quería resguardarme, pero tampoco quería que me luciera mucho, algo que en ese momento me lo llegó a decir”. Esta reflexión añade una capa de complejidad a la percepción de las motivaciones detrás de la posición de Lacalle Pou, sugiriendo una mezcla de protección y restricción. El libro presenta estos elementos como factores influyentes en el deterioro de la relación conyugal.
La separación y la vida actual
“Parte de nuestra separación es un poco por eso. Mi protagonismo no le gustó nada”, confesó Ponce de León en el libro, agregando que “no quería que estuviera, que yo figurara mucho, no le interesaba. Lo desenamoró, vamos a decirlo de esa manera, porque, en realidad, es un poco eso”. Estas declaraciones constituyen una explicación directa de una de las causales que, según su perspectiva, llevaron al fin del matrimonio. La obra establece un vínculo entre la evolución de su perfil público y la dinámica emocional de la pareja.
La obra también incluye reflexiones sobre su papel durante la campaña presidencial. Ponce de León señala que sentía que su misión era acompañar a Lacalle Pou para ayudarlo a alcanzar la presidencia, pero que, una vez cumplido ese objetivo, su situación personal cambió de manera significativa. “Siento que parte de mi misión, de mi alma, era acompañarlo para que llegara a presidente”, reflexionó. Este sentimiento de propósito cumplido parece marcar un punto de inflexión.
Ponce de León sostiene en su relato que pudo haber intentado mantener la relación por más tiempo, dada la similitud de circunstancias de ambos, pero consideró necesario cortar el vínculo y proceder con la separación, una decisión que, según indica, él tampoco deseaba. Actualmente, Lorena Ponce de León se dedica profesionalmente al paisajismo y mantiene una relación con el empresario sanducero Alejandro Teske. La publicación del libro ha reavivado el interés público en su figura y en su versión de los hechos.

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