LOS 22 AÑOS DE CARRERA DE HEBER VIERA

Para no perderle la pista

En este ultimo tiempo, en radios, pantallas y páginas deportivas de la prensa, a raíz del desempeño de la Selección Uruguaya de fútbol ante el partido con Venezuela, mucho se habló de la falta de humildad y del exceso de soberbia de los protagonistas.

Es una buena oportunidad, entonces, para contar la historia de un deportista que pese a las dificultades, es un agradecido a la vida y más allá de los triunfos, conserva la grandeza. Patrimonio de los grandes en una lucha, casi solitaria y empedernida, por el futuro deportivo del país. Su nombre es Heber Viera, su lugar la pista de atletismo, hoy su espacio LA REPUBLICA.

De norte a sur y del sur al este

Heber tiene 22 años. Nació en Salto, donde permaneció solamente un día de su vida para partir a Bella Unión. Allí vivió hasta los 16 años y emprendió el camino a Montevideo. Hoy su lugar está en Maldonado y en las pistas de atletismo de nuestro país y del mundo.

«El atletismo para mí empezó en la escuela. Desde que tenía 9 años hasta el día de hoy es mi pasión y lo voy a seguir hasta el día que las piernas me puedan ayudar. Cuando era chico formaba parte de los equipos de atletismo de la escuela, del liceo y del departamento. Todos sabemos que la pasión de todos los muchachos es el fútbol, pero me dieron la oportunidad de venir a Montevideo para seguir en el atletismo y bueno, es un deporte muy sacrificado por eso uno trata de luchar para que siga adelante pese a todo. Sabemos que en Uruguay los deportes menores, y los sigo llamando menores por la importancia que se le da, no tienen muchos seguidores ni mucha difusión, pero continuaremos luchando para que eso algún día pueda revertirse».

Entre la cancha y la pista

En Bella Unión realizó hasta quinto año de liceo y ahora sigue estudiando en Maldonado, su lugar de residencia. Pero algo que quedó a un lado en la vida de Heber Viera fue el fútbol, deporte que practicó hasta los 16 años.

«Empecé a jugar de chico, conformé la selección de Bella Unión y jugué un Litoral que es un campeonato importante del Interior. Pero después que me vine a Montevideo para dedicarme al atletismo, el fútbol desapareció, me olvidé, a pesar de haber tenido ofertas de todos lados para jugar en Argentina por ejemplo, por la velocidad, pero no quise irme».

Ojos que no ven… corazón que siente

Dejar la familia, una tan numerosa como la que tiene fue lo peor, lo más difícil de la carrera de Viera.

«En mi familia somos un montón. Mi madre y mi padre, que tengo la suerte de que estén con vida y sus hijos (nosotros) que somos siete hermanos. Después los abuelos. La familia de mi madre vive en Bella Unión y la de mi padre en Rivera.

Creo que sin duda lo peor que la carrera me quitó fue el estar con mi familia. Al venirme para Montevideo se me hizo muy difícil verlos. El tema económico no me permitió viajar seguido, ahora mismo hace nueve meses que no los veo.

El distanciamiento fue doloroso. Si sigo en esto y tengo la oportunidad voy a traerlos a vivir conmigo».

Sueños y realidades

En cuanto a lo mejor que el atletismo le dejó hasta el momento fue participar en los Juegos Olímpicos de Sydney. Un sueño que pudo hacer realidad.

«Cumplí un sueño, no es que no esté conforme pero ese fue un desafío, ahora tengo otro, llegar a Atenas 2004. De aquí en adelante mis expectativas profesionales son seguir entrenando, estudiando y tratar de ser profesor o entrenador para continuar en el atletismo.

Este año, después que vine del mundial de Edmonton, se me dio la oportunidad de ir a España que es algo que todavía no descarto. Fue una propuesta que aún estoy pensando, pero mientras siga en Uruguay voy a continuar con los mismos planes que tengo, no voy a cambiar nada por esa propuesta, si se me da, seguramente me vaya. Pero estando acá, no cambia nada y mi cabeza es la misma».

Un único amor

Formar una pareja no es tema fácil. Pero poco tiene que ver con el carácter, el problema, si se lo puede llamar así, para Heber es la falta de tiempo, pues su vida la vuelca a un solo amor: el atletismo.

«Ahora estoy solo, hace apenas un mes que me separé de mi pareja, con la que estuve durante tres años. Reconozco que es complicado, viajo mucho, la mayoría del tiempo lo dedico a esto, nunca estoy y los fines de semana, que de repente es cuando se podría compartir un poco más, tengo competencia. El atletismo precisa mucha dedicación y me entrego con gusto a este deporte porque la realidad es que si no lo hacés, no llegás a ningún lado.

Sé que no voy a correr toda la vida y algún día voy a dejar de ser joven pero trato de equilibrar todo y en este momento el atletismo está por delante de muchas otras cosas. Después que termine el período de las competencias, voy a tener la oportunidad de salir más con mis amigos, de disfrutar y de estar más tiempo con mi pareja, claro, cuando venga».

Pocos pero luchadores

Y hablando de cosas por hacer y mejorar. En el deporte, algunas están en sus manos y otras no. Las que de él dependan se lograrán poniendo toda la voluntad y el trabajo, como ya es su costumbre. En cuanto a los demás…

«Me gustaría que el trabajo no estuviera tan politizado, que se hagan las cosas por el deporte mismo.

No te voy a decir que estoy desilusionado porque sé todo el esfuerzo que hacen los muchachos que vienen a la pista, los jueces y los dirigentes no alcanza. Hay que tratar de que el esfuerzo que hacemos se vea en otras partes, en otros países. No tenemos que perder de vista que se puede trabajar, somos pocos pero siempre hemos luchado por las cosas que queremos.

En la pista… hasta que las piernas me den».

 

La realidad y la vida de un deportista amateur de nuestro país, que cada vez que sale al exterior a representar a Uruguay, deja todo de sí en la pista. Orgulloso de su condición de uruguayo y que cree que el nivel del Atletismo puede mejorar en nuestro medio, si los hombres tienen buena voluntad. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje