Días del Patrimonio: homenajes para Curotto y Candeau
Entre las figuras del teatro nacional que serán homenajeados en los Días del Patrimonio se encuentran Angel Curotto y Alberto Candeau, dos artistas que dejaron un importante legado en el arte de las tablas uruguayo.
Un hombre polifacético
Angel Curotto (Montevideo, 21 de diciembre de 1902; Montevideo, 3 de diciembre de 1989) fue un renombrado dramaturgo, director, crítico, traductor, periodista y administrador de compañías, destaca Jorge A. Pignataro Calero.
En 1923 comenzó su trayectoria como director con la compañía de Carlos Brussa para luego pasar a Casa del Arte en 1928 y la Compañía Nacional de Comedias del Sodre entre 1937 y 1938. Además, se desempeñó como director-gerente durante la primera década de existencia de la Comedia Nacional (de 1947 a 1957), con la que se presentó en Argentina, Chile, España y Francia.
Por otra parte, tuvo una participación activa como impulsor de la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD), los coros municipales y la Biblioteca Florencio Sánchez. A través de su faceta como empresario trajo a Montevideo importantes elencos del viejo continente y contrató importantes figuras para dirigir la Comedia Nacional, entre los que se menciona a Margarita Xirgú, Orestes Caviglia y Armando Discépolo. También es recordado por ser promotor de la iniciativa que consagró el descanso semanal de los trabajadores de la escena.
Obtuvo distinciones de la Comedia Francesa, de Argentores y de la Casa del Teatro del Uruguay. En el año 1982 la Asociación de Críticos Teatrales le otorgó el premio trienal Cyro Scosería por su prolífica carrera al servicio del arte de las tablas nacional.
En lo que refiere a su obra como autor, fue el creador de casi un centenar de piezas entre las que se incluyen sátiras, comedias políticas o de circunstancias, teatro para niños, comedias musicales, revistas, sainetes, farsas y astracanadas. Supo trabajar en colaboración con Carlos César Lenzi, Juan Carlos Patrón y Orlando Aldama, con quien formó un binomio creativo que empleaba los seudónimos de Pedro Malasartes (Aldama) y Juan Pueblo (Curotto).
Maestro de lo popular
Alberto Candeau (Montevideo, 11 de octubre de 1910; Montevideo, 22 de enero de 1990) fue un renombrado actor y director teatral nacido en la Ciudad Vieja.
Su infancia y su adolescencia transcurrieron en el barrio del Reducto, zona que dejó una marca indeleble en su estilo de actor intuitivo con gran sentido de lo popular, señala Pignataro Calero.
Su debut profesional fue con el legendario pionero Carlos Brussa, tras participar en varias experiencias fallidas de formar elencos oficiales estables. En 1947 entró en el grupo fundador de la Comedia Nacional, donde permaneció hasta su muerte.
Como intérprete formó parte de obras que iban desde «Barranca abajo» hasta «Galileo Galilei».
Su trabajo le valió varias distinciones de la Casa del Teatro y, desde la creación de los premios Florencio, varios lauros del Círculo de la Crítica y de la Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay.
También hizo radioteatro, televisión y cine, participando en Uruguay en los filmes «El pequeño héroe del arroyo de Oro», «Ladrón de sueños» y «Placer sangriento», y en Argentina en «El candidato».
Dirigió una veintena de puestas en escena de la Comedia Nacional entre las que se cuentan «Despierta y canta», de Clifford Odets, «El chalet de Gardel», de Víctor M. Leites, «Más allá del horizonte», de Eugene O’Neill, y «Procesado 1.040″, de Juan Carlos Patrón. Como docente en la EMAD enseñó teatro rioplatense.
La imagen de Candeau quedará para siempre en las retinas de miles de uruguayos por la lectura de la Proclama del Obelisco el 27 de noviembre de 1983, en el acto convocado por todos los partidos políticos bajo el lema «Por un Uruguay democrático sin exclusiones», en el marco de las acciones para finalizar la dictadura cívico-militar.
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